La guerra del 'hartza' y la paz de los agotes

Verdes praderas rodean el caserío Erratzuriz./ IOSU ONANDIA
Verdes praderas rodean el caserío Erratzuriz. / IOSU ONANDIA

Historia, arte, tradiciones y verdes pastos se dan cita en este pueblo de los límites del Valle del Baztan

IRATXE LÓPEZ

Una cadena de pueblos marcados por ancestrales tradiciones definen el carácter de Navarra. Arizkun es sólo un eslabón. Enclavado en el Valle de Baztán, a la orilla del río Bidasoa, oculta tras un bucólico paisaje antiguas leyendas y costumbres que los vecinos se han empeñado en mantener. Hermosas casas blancas levantan sus cimientos sobre la multitud de barrios que lo componen, imprimiendo al lugar un apacible aspecto de eterna siesta. Ordoki, Pertalas, San Blas, Bergara, Aintzialde, Otsanaiz, Erniegi, Aritzakun y alguno de los caseríos de Urritzate hacen piña en el lugar. Poco importan a las ovejas que pastan en sus pendientes los avatares del conquistador Pedro de Ursúa, al que asesinaron mientras buscaba 'El Dorado' y cuya familia levantó aquí una torre armera, el Palacio de Ursúa. Situado en el barrio de Ordoki, fue cuna de uno de los linajes más antiguos de Navarra.

Arizkun (Navarra)

Cómo llegar
Arizkun se encuentra a 140 km de Vitoria (por Pamplona) y a 170 de Bilbao, por San Sebastián, Irun y Lesaka.
Webs
www.valledebaztan.com y www.santxotena.org.

También ignoran los lanosos animales que ya en 1366 todos los habitantes de Arizkun figuraban como hidalgos y que, en el siglo XVIII, se distinguía como el núcleo más poblado de Baztan con 114 vecinos, 31 moradores, 21 casas de pobres y cinco palacios.

En cambio, es probable que los rebaños conozcan, por el bullicio y temor que provoca, al temible 'hartza', oso feroz cubierto de pieles de carnero que ha hecho famosos los carnavales de la localidad. Descenderá del monte, una vez más, el próximo martes 5 de marzo por la mañana. Para protagonizar una ancestral cita digna de ver en la que los niños corren asustados, huyendo de la enorme bestia.

No sale solo, va acompañado de sus cuidadores, viejas encorvadas, vecinos cubiertos con máscaras, fantasmas y una pareja de novios. La representación es curiosa. El oso lucha por zafarse de sus domadores y, cuando lo logra, arremete contra todo el que se pone delante. Por la tarde el furor dará paso a la elegancia de la 'Sagar Dantza', la danza de la manzana. En ella los cuatro mayordomos del Carnaval ejecutan con esas frutas en la mano un lírico homenaje a la primavera.

Antes de partir conviene fijarse en el Convento de Nuestra Señora de los Ángeles, en su grandiosa portada del siglo XVIII en piedra de varias tallas, relieves y hornacinas. Allí aguarda el órgano neoclásico que cuenta con un registro único en Navarra, denominado 'flauta vasca'. También es imprescindible contemplar la gran casona de Lamiarrita, junto al cruce de Bozate-Erratzu, construida por Juan Tomás de Goyeneche, caballero de la Orden de Santiago y del Consejo de Su Majestad en 1713, elevada en 1721 a la categoría de Palacio de Cabo de Armería.

Iglesia de San Juan Bautista en Bozate.
Iglesia de San Juan Bautista en Bozate. / IBON MARTIN

No olvides sorber la tranquilidad del pueblo. El sosiego de sus callejas esconde una triste historia, la de los agotes, que habitaron el barrio de Bozate señalados por su diferencia. Objeto de innumerables vejaciones, se les tachó de leprosos, hechiceros, malolientes y coléricos, a pesar de su comportamiento pacífico y laborioso. Entraban a la Iglesia de San Juan Bautista –dotada de una esbelta torre campanario– por una pequeña puerta exclusiva y utilizaban una pila bautismal distinta porque, se decía, contagiaban enfermedades. Si pisaban la hierba descalzos les quemaban la piel con hierro candente pues, afirmaban, el campo no volvía a crecer. Era tal aquel calvario que a principios del XIX las Cortes de Navarra prohibieron su marginación, aunque en el pueblo algunas de estas prácticas continuaron activas hasta el siglo pasado.

Vista del museo Santxotena.
Vista del museo Santxotena.

Los agotes destacaron como artistas, especialmente en la talla de piedra y madera. El escultor Xabier Santxotena honra a los habitantes del bosque con el museo que lleva el nombre del autor, localizado en el mismo barrio de Bozate. Varias de sus obras, en piedra y metal, se reparten por este parque que contiene, además, ocho casetas con trabajos de madera. Es un espacio sin barreras donde el visitante puede tocar las esculturas con sus manos. Un rincón repleto de personajes cosmogónicos, protectores panteístas y elementos atmosféricos bajo el arbitrio del sol y la luna.

Recomendaciones

Malkoa. Si buscas descanso escoge esta acogedora y elegante casa rural. Debe su nombre (lágrima en castellano) a un árbol presente en el Valle de Baztan, un enorme peral silvestre. (Caserío Elizainzenea, Arizkun. 609405040. www.malkoa.com)