La Rioja

Picasso se sumerge en vino

Picasso se sumerge en vino

Una veintena de piezas del artista malagueño vinculadas con la enología se exponen en el museo Vivanco

ROBERTO RIVERA

En el universo del vino cabe todo. Acaso porque su flujo, cuando mana sin exigencias, inunda los abismos para anularlos y reduce las distancias, tendiendo puentes que acercan conceptos que hasta entonces se suponían antagónicos. En el Museo de la Cultura del Vino, el complejo que escarba en la esencia, la historia y la manifestación del vino a través de la mano del hombre, hay hueco para lo imposible. Porque allí incluso lo imprevisible puede hacerse realidad en un chispazo.

Hasta encontrarse, a medio palmo, de golpe y sopetón, con 22 creaciones a las que dio forma la genialidad de Pablo Ruiz Picasso y sumergirse en el limbo de lo enológico a través de los enigmáticos personajes que construyó la cultura grecolatina para tratar de entender la dualidad del ser humano, sus contradicciones, la pugna de contrarios que aireaba el consumo etílico sustentado en las orgías del Dios Baco y que acabaron dando forma a las manifestaciones teatrales. Lo que parecemos, lo que transmitimos, lo que somos, visto a través del espejo malva del vino y llevados de la mano del creador malagueño y universal está a nuestro alcance hasta mediados de junio.

Picasso Dionisíaco | Briones

Dónde
Bodega-Museo Vivanco.
Cuándo
Hasta el 16 de junio.
Web
vivancoculturadevino.es.

Tres cerámicas, diecinueve grabados y una puerta abierta al mundo de la mitología que habitan minotauros y faunos en los que el creador, con base en la bohemia francesa, creía verse retratado en muchas ocasiones. 'Picasso Dionisíaco' ahonda en la figura del artista y su proceso creativo y busca causar una reacción emocional en el espectador, para lo que también se reproducen frases con las que Picasso explicaba su forma de ver la vida, el placer o el trabajo artístico, lo que permite conocer una parte de su personalidad y su forma de entender el mundo clásico.

El artista humano

El vino descubre la mirada de un Picasso más humano y, sin embargo, igual de genial. Asómense a la puerta del museo, crucen el umbral que se asoma al vestíbulo, giren en escuadra a la derecha para encerrarse en ese espacio recogido, que agrupa tan selecta colección, y déjense llevar. «Todos se empeñan en comprender el arte. ¿Por qué no se intenta comprender el canto de los pájaros? ¿Por qué nos gustan las flores, la noche, lo que nos rodea, sin que intentemos comprenderlo? Pero, cuando se trata de un cuadro, la gente piensa que lo tiene que comprender. ¡Si fueran capaces de entender que un artista crea porque tiene que hacerlo, que él es sólo una parte insignificante del mundo, y que no deben prestarle más atención de la que prestan a otras muchas cosas que nos proporcionan placer y que sin embargo no las podemos explicar!».

Un visitante observa una de las obras de Picasso.
Un visitante observa una de las obras de Picasso.

Es el propio ceramista, grabador, pintor, funambulista del color y el plano en distorsión, el que ofrece las claves para asomarse a ese universo dionisíaco y enológico que él imaginó, sin llegar a preocuparse qué quería expresar.

'Picasso dionisíaco' se divide en cinco partes, todas acompañadas de citas del artista. En la primera hay cuatro piezas (dos carteles de exposiciones suyas de 1956 y 1961, una litografía y una jarra de cerámica con forma de búho de 1954) en las que se representan recipientes como vasos y botellas de vino. En la segunda hay tres obras protagonizadas por personajes reflexivos y sus miradas. En la tercera, con cinco obras, se representan los faunos. En la cuarta, sobre todo litografías y linografías, hay siete representaciones de bacanales. Y la quinta se compone de un homenaje a Dioniso de Picasso de 1960, acompañada de un relieve romano del siglo II a.C. y un grabado manierista del siglo XV de Andrea Mantegna con la misma temática.

Además de exponer los fondos de Picasso que se relacionan con el vino, el museo riojano ha tratado de realizar un ejercicio de «comparación» de cómo se interpretaba una bacanal en diferentes momentos de la historia. Así, los visitantes pueden ver un mosaico romano original con una escena de fiesta y vendimia; un grabado del italiano Mantegna, del siglo XV, de la misma temática; y, entre ambas, la litografía de Picasso «Hommage à Bacchus», de 1956. «Es una forma de comparar diferentes visiones y de demostrar que Picasso era un gran conocedor de la cultura clásica», explica el director del museo, Eduardo Díez Morrás.

De la vendimia al juego

De la producción artística del vino, concebida por Picasso como un impacto visual cargado de energía y hecho de trazo grueso, a la génesis del vino que arraiga en la viña y necesita de la mano del hombre para entrar en cadena. Vivanco vuelve a incluir por estas fechas, y dentro de las propuestas del museo, una invitación expresa a tomar contacto con la tierra donde arraigan las cepas y disfrutar de una experiencia que enriquecen los colores, aromas, sabores y sensaciones del otoño, dentro de un paisaje que enmarcan, de soslayo, el perfil medieval de la villa de Briones y de fondo la traza del Toloño y las crestas de Sierra Cantabria, intuyendo el Ebro, que riega de fondo todo el valle. Un entorno idílico para disfrutar de la vendimia, antes de completar el ciclo en la mesa con una botella de buen vino. La fundación anuncia para los días 14 y 28 de octubre la 'Fiesta de la Vendimia', una de las actividades más divertidas de su programa y en la que pueden participar todos los visitantes que lo deseen.

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