Tesoro en el Alto Deba

La ermita del barrio eskoriatzarra de Bolibar que se erige en la zona alta de la peña de Aitzorrotz./ BELAUNTZARAN
La ermita del barrio eskoriatzarra de Bolibar que se erige en la zona alta de la peña de Aitzorrotz. / BELAUNTZARAN

Aitzorrotz fue uno de los castillos más importantes del reino de Navarra hasta que fue ocupado por los soldados castellanos en el siglo IX

ELISA BELAUNTZARAN

Una pequeña ermita se erige sobre la afilada peña de Aitzorrotz, a 750 metros de altura. Se trata del templo religioso de la Santa Cruz (siglo XVI) y a sus pies, según algunos historiadores, los restos del primer y más importante castillo defensivo navarro en tierras guipuzcoanas, el castillo de Aitzorrotz, con una posición estratégica que se domina el curso alto del valle del Deba. Desde allí el tenente o delegado del rey navarro gobernaba todo el distrito desde este enclave fortificado. Su ubicación privilegiada le convertía en el protector de la 'puerta' meridional de Gipuzkoa de los ataques de los castellanos.

Precisamente, la historia recoge que las tropas castellanas del rey Alfonso VIII se adueñaron definitivamente de Gipuzkoa, hace 810 años, rindiendo en primer lugar la fortaleza navarra que defendía la entrada principal por el sur a tierras guipuzcoanas. La relevancia de esta peña y su conjunto histórico, designado monumento por el Gobierno Vasco en 2012, se remonta a unos cuantos cientos de años atrás y los historiadores no descartan la ocupación de los romanos, al tratarse de una importante ruta entre la llanada alavesa con el mar.

José Miguel Barandiaran no encontró ningún vestigio o rastro de la presencia romana en las prospecciones que realizó en 1964, ni tampoco las excavaciones recientemente efectuadas en la planicie, aunque estos últimos realizaron sondeos en los estratos correspondientes a la época medieval y localizaron numerosos restos dejados por las guarniciones militares que habitaron el castillo.

Restos de la muralla.
Restos de la muralla. / BELAUNTZARAN

Entre ellos destacan una espada, una rueda de molino, puntas de lanza, flechas y huesos de animales. Son algunos de los elementos que permiten conocer la historia del antiguo reino, ya que las tierras del Alto Deba eran parte constitutiva del reino de Navarra antes de pasar a manos de los castellanos allá por el año 1199. Fue en ese momento, tras rendir la red de defensa del reino de Navarra de la cuenca alta del Deba en la que destacaban los castillos de Aitzorrotz de Eskoriatza, Santa Bárbara en Arrasate y Elosua en Bergara. Así lo recoge el historiador Iñaki Sagredo en su obra 'Navarra. Castillos que defendieron el Reino. La Navarra occidental, la frontera del mar. Álava, Bizkaia el Duranguesado y Gipuzkoa'.

Para poder disfrutar de la historia recogida en diferentes paneles del castillo de Aitzorroz y las magnífica vistas que ofrece, debemos acudir hasta el barrio Bolibar de Eskoriatza. Un paseo ameno y sencillo de alrededor de una hora nos conducirá hasta la peña sobre la que se levanta la ermita de Santa Cruz y junto a los que se encuentran los restos de la muralla y el aljibe, en el que se puede ver el trabajo que los canteros, que realizaron un agujero perfecto en la roca.

Aljibe cavado por los canteros en roca maciza.
Aljibe cavado por los canteros en roca maciza. / BELAUNTZARAN

Todavía se puede apreciar el estrecho pasillo, labrado en la roca, que permitía el acceso a la explanada de unos 400 metros cuadrados en la parte alta de la peña. Allí se diferencian dos áreas, ambas amuralladas. Según los estudios realizados en el recinto inferior o de entrada se levantarían probablemente las casas de la guarnición, chozas de madera adosadas a los muros. Y en el recinto superior se alzaba el torreón –al que le atribuyen unos 20 metro de altura– y el aljibe principal. La considerada parte 'noble', con una planta casi rectangular de 20 metros de ancho por 25 de largo, estaba muy bien defendida por gruesos muros de 2 metros de ancho que se levantaban aprovechando la roca natural y donde se pueden apreciar sus cimientos.

Interior de la ermita de la Santa Cruz.
Interior de la ermita de la Santa Cruz. / BELAUNTZARAN

La actual ermita al parecer ocupa el espacio del desaparecido castillo de Aitzorrotz. El torreón aparece ya mencionado como Aitzorrotz, Aizçorroz o Aitz Çorriz en documentos medievales, del siglo XII, de cuando se nombran los tenentes navarros que estaban al cargo de la fortaleza. La última referencia del castillo data de 1463. Aunque la punta de una pica encontrada en el yacimiento hace pensar que en los siglos XVI-XVII pudo existir una ocupación militar. Hay quien defiende que se volvió a utilizar durante las primeras carlistadas, y algunas vainas de bala acreditan que fue ocupada de la guerra civil.