Mendibil, el señor de los árboles

Hayas desmochadas por el hacha de los carboneros. /MIKEL FRAILE
Hayas desmochadas por el hacha de los carboneros. / MIKEL FRAILE

Los gigantescos abetos plantados para sustituir a los árboles talados dominan el paseo hasta la cumbre navarra de Mendibil

ELISA BELAUNTZARAN

Pasear entre árboles centenarios, gigantescos o incluso con nombre casi nobiliario, por aquello de ostentar el título de singulares, es una de las actividades que nos unen con la naturaleza. Transmiten fuerza, belleza, y uno descubre los enormes abetos blancos de Izaieta o los robles de Urdola o los restos de Aritzaundi entre otros muchos. Todos ellos son el resultado de la paciencia de la naturaleza que con su tamaño, sus formas caprichosas... destacan sobre ninguno en el enorme bosque de Leitzalarrea, en la localidad navarra de Leitza.

Leitzalarrea (Navarra)

Cómo llegar
La A-15, que discurre entre Beasain e Irurtzun, es la mejor vía para acceder a Leitza, donde accederemos a Leitzalarrea.
Tiempo
1 hora de Ixkibar.
Web
turismo.navarra.com.

Partiendo desde Ixkibar, siguiendo el camino señalizado nos dirigimos a Mendibil, una discreta loma herbosa situada al NE de Leitzalarrea, al SE de la cumbre de Barrengo Muñoa y separada de este último por el collado de Iztegi. Mendibil es fácil de identificar, al igual que la loma de Urdola (742 m.) situada más al SW, debido a que se alza despejada sobre el frondoso bosque de Leitzalarrea. En la zona se encuentran hermosas cumbres como Saroberri, 872 m.; Urepel, 1.059 m.; Urdola, 742 m.; Mandoegi, 1.046 m.; Altzegi, 1.015 m. Intxusu, 951 m.; Baratzazarreta, 986 m.; Eguzkizko Muinoa, 1.083 m.; Biuztain, 904 m; Petriketa, 1.057 m.; Baztarrola, 942m.; Leuneta, 887 m.; Munoaundi ,1.051 m. e Idoia, 1.057 m.

De camino a nuestro destino nos encontramos con la zona conocida e indicada de Izaieta, en la que unos paneles informativos nos describen el conjunto de enormes abetos que hacen a cualquiera pequeño, en ese conjuntos de largas y estiradas patas que bien podrían pertenecer a una gigante. Según relata el panel de Izaieta, los leitzarras debían plantar diez árboles por cada uno que se talaba. Eso ocurrió en este peculiar paraje en torno a 1832.

Según los datos recogidos en los libros del Ayuntamiento de Leitza, en 1763 y en 1830 se realizaron varios intentos para plantar árboles de esta especie en la comarca oscense de Ordesa. Estos dos primeros intentos fallidos no desanimaron a los leitzarras, que repitieron en 1832 y entonces sí, lograron sacar adelante varios ejemplares que ocupaban 2,5 hectáreas en Leitzalarrea.

Cuentos y leyendas

Una leyenda que circula entre los mayores de Leitza relata que antes de que fueran plantados estos abetos, que ya rondan los 200 años de antigüedad, un vecino de Leitza vio un gran abeto en el Roncal navarro y quiso traer uno a Leitza. Al año siguiente, este leitzarra regresó a pie a los bosques roncaleses en busca de más ejemplares con su burro que tiraba de un carro. Así trajo otros ejemplares que, según cuentan, plantó en los montes de Leitza. Algunos de estos árboles se encuentran a un metro escaso de distancia uno del otro, y han llegado a alcanzar hasta cuatro metros de circunferencia y más de cuarenta de altura.

De los 55 ejemplares que existían en Leitzalarrea en 1996, dos cayeron y en la actualidad se mantienen en pie unos 50. Cabe recordar que de los bosques de Leitza se sacaron robles, hayas y muchos árboles de otras especies, que fueron trasladados a los puertos vascos con el fin de ser empleados, entre otros fines, en la construcción de mástiles para barcos. Enormes árboles que eran trasladados en carros tirados por bueyes o burros.

Enormes abetos de Izaieta que superan los 40 metros.
Enormes abetos de Izaieta que superan los 40 metros. / ELOSEGI

Siguiendo nuestro camino, dejamos atrás el abetal y continuando por la pista y bajo el espectacular y solitario bosque mixto, pronto nos situamos en una primera bifurcación. En esta ocasión tomaremos hacia la izquierda (N.) hasta alcanzar la fuente de Koskain. Desde aquí, poco a poco se inicia el ascenso hacia el collado de Iztegi, hasta alcanzar un refugio de cazadores tras el cual se encuentra la loma de Mendibil (824 m.) que en dirección SE se alcanza en breve.

A cien metros al SO de la cima del monte Mendibil se encuentra el dólmen del mismo nombre. Esta enorme construcción megalítica de 8 metros de diámetro fue descubierta por Eduardo García, J. A. García y Félix Ubierna el 25 de enero de 1981. Previamente, en la zona de Leitzalarrea sólo se conocían el dolmen y túmulo de Biuztain, descubiertos por Barandiaran en 1920, y el túmulo de Urepel.