Senderos para caminar por Oña

Senderos para caminar por Oña

Paseos por la orilla del río en plena naturaleza

Elena Sierra
ELENA SIERRA

Que los monjes no se instalaban en cualquier sitio es cosa sabida por casi todos. Ya que vas a montar un monasterio, hazlo bien. Escoge el rincón, la tierra, el bosque, el río. Que te proteja de forma natural, a ser posible, y que te permita tener buenas cosechas, disponer de frutos y de caza y pesca. Si es lugar de paso, vendrá gente y habrá comercio. Los benedictinos que allá por el siglo XI fundaron el monasterio de San Salvador en Oña –una de las tres localidades que forman la ruta Raíces de Castilla– eligieron un terreno muy cerquita del desfiladero del río Oca y bajo las sierras que forman parte hoy del Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil. Tuvieron espacio de sobra y aun hoy sigue llamando la atención ese espacio acotado que parece que ocupa lo mismo o más que el pueblo.

Montes obarenes (Burgos)

Cómo llegar:
Oña se encuentra a 86 kilómetros de Vitoria (por Miranda) y a 90 de Bilbao (por Artziniega y la BU550). Web www.ayuntamientoona.com.

En este parque natural hay 23 senderos perfectamente señalizados para adentrarse en la naturaleza y tener unas vistas preciosas desde distintas perspectivas, y solo en el entorno de Oña hay cinco. Son de distinta dificultad, pero si uno no quiere andar subiendo y bajando demasiado, y se plantea más bien dar un paseo tranquilo a la orilla del río y tener de todas maneras la sensación de estar en plena naturaleza, puede optar por recorrer los casi cuatro kilómetros que, desde el monasterio, van acompañando al Oca en su búsqueda del Ebro. Es un primer desfiladero de fácil acceso, bien preparado y pensado para ser hecho incluso de noche –está iluminado–, que luego se une al de La Horadada, espectacular y más largo.

Antes de empezar el camino, es recomendable dejarse caer por la Casa del Parque, que ofrece, en lo que dicen que fue el establo del monasterio –y menudo establo, cabían aquí muchos animales–, todo tipo de información sobre la biodiversidad de la zona. Para llegar hasta allí, si se entra al (enorme) recinto desde la Plaza del Convento, se podrá recorrer un complejo casi por completo abandonado en el que a lo largo del tiempo ha habido de todo (dependencias para los monjes, centro de estudios teológicos, el psiquiátrico por el que es conocida Oña en Burgos como en Bizkaia lo es Zamudio, jardines y huertas). El arte se ha hecho con el lugar casi en la misma medida que la ruina, así que mientras se pasea por esos rincones fantasmales se pueden ir viendo distintas intervenciones que convierten en murales coloridos las viejas paredes.

Paso por el desfiladero

Pero volviendo al río, si se baja hasta la carretera y se pone dirección a Trespaderne –estamos entre las comarcas burgalesas de La Bureba y Las Merindades–, se da con el Paseo del Río Oca. Y con él, con una senda que se introduce entre unas paredes de roca que pueden tener sus 200 metros de altura. Formaciones rocosas curiosas, bosquecillos de pinos, encinas, quejigos y otras especies, puentecitos para cruzar el encorsetado cauce de agua, área recreativa, fuente… El paseo juega con la naturaleza y la civilización, en paralelo a la carretera, y se ha convertido así en una cita para familias en cuanto comienza a hacer buen tiempo.

De continuar la ruta, hacia La Horadada y la desembocadura en el río Ebro, se suma otra docena de kilómetros. No es mala idea hacerlos andando, aunque ya la cosa no está tan acondicionada como ese primer tramo; tampoco es mala hacerlo en coche y salir al otro lado de la montaña, en Trespaderne, encontrándose por aquí y por allá con las huellas del antiguo ferrocarril Santander-Mediterráneo (proyecto que nunca llegó a completarse). Y si se mira al cielo, con el vuelo de las muchas aves que habitan en esta Zona de Especial Protección.

Temas

Oña, Burgos
 

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