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Un proyecto de Universidad para 2021

La única forma de que el talento de nuestras aulas quiera quedarse en Euskadi es manteniendo el posicionamiento de la UPV como un agente investigador de primer nivel

Un proyecto de Universidad para 2021
JOSE IBARROLA
Nekane Balluerka
NEKANE BALLUERKA

En su reunión del mes de julio, última del presente curso académico, el Consejo de Gobierno de la UPV/EHU aprobó con amplio respaldo el Plan Estratégico 2018-2021, documento elaborado con una notable participación de la comunidad universitaria y con las aportaciones del Consejo Social. Este escrito guiará el trabajo de nuestra institución durante los próximos cuatro años. Son cinco sus ejes fundamentales. Quiero glosarlo brevemente porque es el mejor modo de definir el trabajo que tenemos por delante y el proyecto que queremos desarrollar.

En primer lugar, dentro de la formación, buscamos la excelencia mediante un modelo educativo propio (IKD), plurilingüe y que potencie la formación dual, la docencia on-line y la formación en competencias transversales. Queremos ofrecer una formación que, sin olvidar nuestras raíces, nos haga permeables a otras lenguas y culturas. Hay una doble apuesta por garantizar la enseñanza en euskera, implantada en el grado casi en su totalidad, y por aumentar la enseñanza en otros idiomas, especialmente en inglés. Hoy impartimos en anglosajón casi un millar de asignaturas y varios másteres se desarrollan íntegramente en esa lengua.

En segundo lugar, queremos una Universidad investigadora. Pero esta declaración tiene que venir acompañada de acciones concretas. Por eso aplicamos medidas de apoyo a la juventud investigadora, con el fin de favorecer el relevo generacional. También impulsamos la creación, cuidado y atracción de talento para que este se integre en nuestros grupos de investigación reconocidos y para potenciar los emergentes. Buscamos que nuestros grupos sean cada vez más competitivos a nivel internacional y que participen en partenariados extranjeros.

Pero ese segundo eje se deja sentir en otras áreas de la actividad universitaria. Una universidad que investiga proporciona mejor formación, porque añade a la transmisión de lo conocido la aportación cualificada de nuevo conocimiento. Así refuerza en calidad su oferta educativa e integra al alumnado en un modelo donde aprender e investigar no son compartimentos estancos sino actividades vinculadas.

Siendo el tercer eje la relación con la sociedad, una universidad investigadora establece lazos sólidos con el entorno porque transfiere conocimiento a los agentes sociales, públicos o privados. Lo mismo cabe decir de la divulgación científica, otra forma de transferencia que fortalece los lazos entre la universidad y la sociedad.

La investigación también puede mejorar la financiación universitaria. La UPV/EHU obtuvo en 2017 casi 10 millones de euros por transferencia de conocimiento. El quehacer investigador de los últimos años nos ha situado en los rankings internacionales más importantes (Shanghái, CWUR, Times Higher Education). La única forma de que el talento que aflora en nuestras aulas quiera y pueda quedarse en Euskadi es manteniendo el posicionamiento de la Universidad del País Vasco como un agente investigador de primer nivel. Investigar, e investigar a fondo, es el único modo de impedir que ese capital humano acabe en universidades de fuera y haga a otras sociedades primeras beneficiarias de su actividad.

La investigación también incide en un elemento clave de nuestro modelo: la transmisión de valores. El concepto de excelencia incluye la excelencia ética: la igualdad entre hombres y mujeres, el respeto a las minorías, la promoción de los valores democráticos, el humanismo filosófico, la conducta ética en la investigación con seres vivos o el principio de igualdad de acceso a la universidad de todas las personas. Son todos ellos valores que hemos querido impulsar con nuestro Plan Estratégico. La universidad, como espacio de aprendizaje y reflexión, debe impulsar la conciencia crítica y autocrítica, difundir la metodología científica y recelar -como medida preventiva- de todo discurso irracional.

Un cuarto eje del plan sitúa a las personas como centro de la actividad universitaria. El cuidado a nuestro personal se materializa en acciones como la búsqueda de una mayor estabilidad para el Personal Docente e Investigador, y para el Personal de Administración y Servicios; el fomento de la movilidad internacional de todos los colectivos; la promoción de las vocaciones científicas, en especial entre las mujeres; o el impulso del emprendimiento.

Esto nos lleva al quinto eje: el modelo que defendemos supone un estilo de gobernanza basado en la transparencia y la eficiencia. Para ello tenemos que seguir desarrollando el portal de transparencia y la administración electrónica. Siempre que se habla de recursos económicos en el ámbito universitario se acaba reclamando al Gobierno más recursos. Yo no querría caer en esa tentación. Debemos establecer un marco de estabilidad y suficiencia financiera; jamás renunciaremos a esa demanda, pero lo hacemos desde la corresponsabilidad: la universidad pública tiene que ir adquiriendo nuevos compromisos en el campo de la financiación, y ese es otro desafío fundamental del nuevo Plan Estratégico.

Este es el proyecto que persigue la Universidad del País Vasco para los próximos cuatro años y de cuyo alcance se beneficiará, sin ninguna duda, toda la sociedad vasca.

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