MODERNOS ACHICANDO

Isla o península, Zorrozaurre se inunda igual

El acceso a Zorrozaurre quedó completamente inundado por la ría./L. Calabor
El acceso a Zorrozaurre quedó completamente inundado por la ría. / L. Calabor
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

La elevación de Zorrozaurre a la categoría de isla tenía una explicación urbanística, en cierto modo estilística, que se prestaba a las discusiones inevitables y otra ante la que solo cabía callar si andabas, como es el caso, escaso de conocimientos hidrográficos. Dicho en corto: abrir el canal de Deusto iba a evitar inundaciones. «Es una obra que marca un antes y un después en Bilbao», dijo, más en largo, Juan María Aburto el 8 de octubre, cuando las excavadoras separaron Zorrozaurre de la Ribera de Deusto. Alimentando su teoría del antes y el después, el alcalde subrayó en la obra la «función hidráulica que permite aumentar la actual capacidad del cauce para conseguir una mayor protección frente a posibles inundaciones, tanto en Zorrozaurre como en otros puntos del resto del cauce».

Tres meses después, ha llovido fuerte y la ría se ha desbordado en Zorrozaurre y en otros puntos del resto del cauce. Al ver las imágenes, todo un clásico bilbaíno, llega uno a una conclusión inmediata: la nueva isla se inunda de un modo que recuerda mucho a cómo se inundaba la vieja península. Lo siguiente es pensar que, ahora que se interesan tantas universidades prestigiosas por el futuro de Zorrozaurre como isla del conocimiento, quizá sea el momento de poner allí una buena facultad de Oceanografía. Por lo que pueda pasar.

En el Ayuntamiento piden calma y recuerdan que quedan obras por hacer. Falta instalar los tanques de tormenta, levantar algunos muros, poner a punto la curva de Elorrieta… Aun así, parecen muy seguros de que la apertura del canal ya ha minimizado los efectos de las lluvias. Sucede que ese cálculo es complicado de hacer. No sabemos qué habría pasado con las lluvias de estos días, que tampoco parecen el diluvio universal, si Zorrozaurre siguiese siendo una península. Lo que sabemos es que lo que ha pasado se parece mucho a lo de siempre. Esa gente con botas altas gestionando charcos, vadeando agua y mirando al cielo por ver si hay que escapar en lancha. Es lo que tuvo que hacerse ayer, por ejemplo, en el espacio creativo Open que ocupa la vieja fábrica de galletas.

Y esa imagen trastoca seriamente la teoría del antes y del después. Quiero decir que el plan consistía en que la apertura del canal evitase inundaciones, no en que la gente que terminase achicando agua como siempre fuese moderna como nunca.

 

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