el engañoso porcentaje

el engañoso porcentaje
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

El 10% de la población mundial ha llegado a poseer el 85% de lo que llamamos «el patrimonio del mundo», que también denominamos justicia distributiva, no sin exageración. Son estremecedoras las cuentas del Credit Suisse publicadas hace dos días. A los que nos aturden las cifras que exceden de los 20.000 duros siempre nos han dado vértigo, pero nos aferrábamos a «la engañosa esperanza» (el adjetivo es de Shakespeare). Que nadie se pregunte dónde vamos a parar porque no está prevista la parada. Hay que seguir: eso es todo. ¿A quiénes les conforta que el patrimonio real de nuestra riqueza haya crecido? No lo vamos a alcanzar ni empinándonos.

Lo que ahora nos importa más es la gota fría, que amenaza con calentar los Pirineos. No ha habido tanques en las Ramblas ni en la Diagonal porque resistir se ha convertido en una de las bellas artes mientras media Cataluña discute con la otra media sin ponerse de acuerdo en quién tiene menos razón. La lacra del independentismo sigue creciendo aunque no por sus pasos contados, que son incontables. Al prófugo refugiado en Bruselas no va a ser fácil hacerle regresar a su mal amada tierra. El espectáculo está servido pero no nos va a servir de nada presenciarlo. El balance de ingresos y gastos sigue sin cuadrar y por eso es mejor no hacerlo. Allá ellos y allá nosotros porque nunca entenderemos una España sin Cataluña del mismo modo que algunos catalanes, más o menos la mitad, no entienden a Cataluña sin España. Los porcentajes engañan pero prefieren trabucar a los que siguen llamándose a engaño, que son la mitad. Más o menos. Hasta que haya elecciones generales no lo sabremos.

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