Avanzamos

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Juan Antonio Sarasketa
JUAN ANTONIO SARASKETA

Prácticamente finiquitada la temporada de caza, el monte recobra momentáneamente su propia virginidad a la espera de la desveda del corzo, alegría y misterio del bosque. Pero antes de descolgar el rifle conviene rememorar un poco cómo se ha desarrollado la temporada. La tórtola, cuya caza estaba cuestionada, de momento se podrá seguir cazando, una buena noticia. El tan manido y nefasto borrador del reglamento de armas sorpresivamente, y a raíz de la presión de los cazadores se ha retirado en su totalidad, un paso importantísimo. La chapucera y ridícula Ley de Seguridad Animal que se había establecido en La Rioja a instancias de los animalistas ha pasado a mejor vida, así como suena. Algo habrán hecho los cazadores. Pero no todo son alegrías, los animalistas siguen haciendo de las suyas rompiendo puestos y torretas de caza pese a que Adecap y la Federación Navarra de caza lo han denunciado repetidamente tanto al Gobierno vasco ( Departamento de Seguridad ) como al navarro. Luego será el llorar cuando a alguno le sorprendan en plena faena. Mientras tanto en Vitoria-Gasteiz, una ciudad con 250.000 habitantes, 50 animalistas se han manifestado públicamente contra la caza. ¿No hubiese sido mejor para dar otra imagen solicitar la ayuda de los jubilados? Y a pesar de todo siguen dando voces en contra de los cazadores, que, de momento, guardan respetuoso silencio. ¿Hasta cuándo? Ya se verá después de las elecciones. Así las cosas, todo parece apuntar a que la práctica de la caza está experimentando una nueva consideración entre algunos partidos políticos. Y eso es bueno para todos porque en definitiva va a redundar en una mejor gestión de la fauna en general. Luego están los que se dicen ecologistas, un poco más refinados y tendenciosos que la tropa de animalistas y veganos. Motivos tienen, porque en tres años han cobrado en concepto de subvenciones 12.500.000 euros que se sepa y que muy bien podrían ser más. ¡Ahí es nada! Y los cazadores a verlas venir y a pegar la hebra. ¿No se les caerá la cara de vergüenza? Ni siquiera levantan la voz ante la deshumanización que está sufriendo el campo para sacar cuatro perras a cuenta de la vida de cientos de miles de animales. Para ellos los malos, una vez más, son los cazadores. Gente noble que no te va a fallar nunca y que solo ha pecado de ser menos sensibles, más realistas, conocedores como nadie de esta maltrecha Naturaleza