amistades peligrosas

El PNV necesita concurrir con uno o más partidos no vascos a los comicios del 26-M para garantizarse el escaño europeo

El presidente del PDeCAT, David Bonvehí, con la plana mayor del PNV en el último Alderdi Eguna en Foronda./Manu Cecilio
El presidente del PDeCAT, David Bonvehí, con la plana mayor del PNV en el último Alderdi Eguna en Foronda. / Manu Cecilio
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

El PNV, partido con una acreditada tradición europeísta que arranca desde que se colocaron los primeros cimientos de la Comunidad Económica Europea, tiene por vez primera en mucho tiempo sin cerrar su candidatura para los próximos comicios que, como saben, tendrán lugar el 26 de mayo.

Los jeltzales, lejos de ser los causantes del problema, son los paganos de una situación que les ha venido dada y que tiene su origen, como tantas otras cosas, en el fallido 'procés' catalán. En el desafío secesionista planteado al Estado por los soberanistas del PDeCAT, los herederos de la antigua Convergència, y por Esquerra Republicana (ERC).

Desde hace varias convocatorias, los de Ortuzar venían presentándose a los comicios al Parlamento europeo en coalición con un socio catalán (la desaparecida Convergència i Unió), uno gallego (que con los años ha ido variando y que en 2014 fue Compromiso por Galicia) y uno canario (CC).

Bajo la denominación Coalición por Europa (CEU), la entente fue la sexta más votada hace cinco años con 850.690 votos que le permitieron obtener tres escaños en la Cámara comunitaria. Dos fueron para los catalanes, para Convergencia y para Unió. El otro fue para la peneuvista Izaskun Bilbao, expresidenta del Parlamento de Vitoria, que iba segunda en la candidatura.

El problema actual para el PNV es doble, aunque no especialmente acuciante. El primero, la guerra interna que se libra en el ámbito neoconvergente entre el expresident Puigdemont y los moderados del PDeCAT encabezados por su presidente David Bonvehí.

El próximo sábado deben decidir si el PDeCAT desaparece o no en favor de la Crida que patrocina Puigdemont. Resuelto este asunto, tendrán que determinar si acuden solos a Europa o si confirman al PNV su deseo de ir juntos. También, su cabeza de lista: si Puigdemont o el exconseller Josep Turull, en prisión pendiente de juicio.

Si los exconvergentes van solos -ERC hace ya semanas que rechazó la oferta de los de Puigdemont y concurrirá con la izquierda abertzale-, el PNV no tendrá problemas en revalidar su alianza con Coalición Canaria. Si por el contrario catalanes y vascos son los que van juntos, los insulares se quedarán fuera por deseo propio. Se niegan a ir en una misma lista con quienes quieren romper España.

El fallido 'procés' catalán le sigue creando problemas a la formación jeltzale

Cualquiera de las dos posibilidades parece que garantizaría el escaño a los peneuvistas. Ir con los catalanes blindaría el flanco más nacionalista de los de Sabin Etxea y garantizaría plenamente a Izaskun Bilbao la obtención del acta si, como se espera, repitiera de 'número dos'.

Con una entente entre vascos, canarios y gallegos, Bilbao también tendría muchísimas opciones de revalidar su acta porque en tal caso encabezaría la lista. En 2014, el escaño le costó 283.000 votos al PNV. Sólo en Euskadi la lista jeltzale logró 208.000, apenas 5.400 en Navarra -su agujero negro si no van ocultos tras las siglas Geroa bai de Uxue Barkos-. Los canarios lograron 69.200 en las islas. Y, claro, recibieron votos en las demás comunidades.

Un problema para los jeltzales, sí. Pero menor.