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Guía práctica para iniciar a los niños en la montaña

Un grupo de niños disfruta del paisaje en las campas de Arraba (Gorbeia)./
Un grupo de niños disfruta del paisaje en las campas de Arraba (Gorbeia).

La presencia de pequeños en la familia no debe ser impedimento para mantener la afición por el montañismo y la naturaleza

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZBILBAO

A muchas parejas jóvenes les gustaría que sus hijas e hijos se aficionaran al monte y a la naturaleza en general, pero no saben cómo persuadirles; ni siquiera por dónde empezar a organizar la excursión. Ignoran qué ruta sería la más indicada para los menores, cómo evitar que se aburran durante la marcha y qué material deben llevar.

Las alternativas para informarse son muchas –consejos de amigos, clubes de montaña, internet...–, pero hay una solución específicamente concebida para los chavales que ofrecen en las federaciones de montaña, entre ellas la Vizcaína (BMF/FVM), donde advierten, como principio general, que cuando se lleva a un niño al monte hay que meterse en su piel. Si el objetivo de un adulto es subir a un buzón tras otro, la mayoría de los menores no lo ven de esa manera; hay que descubrirles otros objetivos para sembrar la semilla de lo que, más adelante, en su madurez, puede ser la gran afición de su vida.

La propuesta de la Federación Vizcaína para interesar a los niños en la montaña es su programa de deporte escolar, organizado en colaboración con la Diputación Foral de Bizkaia (e-mail: 'eskolakirol@BMF-FVM.org' e ' info@bmf-fvm.org'. Tfno.: 94 443 1734). Moviliza a cientos de chavales y suma unas 6.000 participaciones al año.

Bajo la supervisión de una decena de monitores, todos con titulación de montaña y bilingües, se organizan tres tipos de actividades. En primer lugar, las salidas de domingo entre octubre y mayo; después, talleres y cursos de orientación y escalada, así como estancias en refugios para hacer senderismo (en Pirineos a finales de junio) y para aprender técnicas de invierno en Aguilar de Campoo durante la semana de Carnaval. Por último hay competiciones de escalada y orientación.

Oier Núñez, coordinador de los monitores de la federación, ofrece a continuación unas sencillas recomendaciones sobre las cuestiones básicas a tener en cuenta en una salida montañera con críos.

Un grupo de pequeños aprenden a leer un mapa.
Un grupo de pequeños aprenden a leer un mapa.

PARA EMPEZAR, UN POCO DE PSICOLOGÍA

«Si el niño no quiere continuar, se termina y no pasa nada»

 1.-Cuando se va con niños al montes hay que quitarse la idea de que el objetivo es la cima. A ellos les puede parecer un poco ilógico. Habrá gente a la que eso les motive, pero a otros no les entra en la cabeza a esa edad. La madre o el padre deben sentirse críos, ponerse en su lugar. Los adultos no pueden ser los protagonistas de la excursión. Eso de que me apetece ir al Lekanda (Parque Natural de Gorbeia) y me llevo al chaval, pero realmente soy yo el que quiere ir... Hay que olvidarse totalmente del interés de uno y comprenderle a él. Y si no queda otra que dar la vuelta sin llegar arriba, no hay que tomárselo como una frustración. Cuando el niño se resiste a continuar, se hace un descanso, se le entretiene... Que no quiere seguir, vale; se da poer terminada la excursión y no pasa nada. No hay que hacerle sufrir, porque el efecto puede ser el contrario del que perseguimos.

2.-Es importante que ellos estén con amigos. La salidas de la Federación tienen éxito porque las hacen con pequeños de su edad. Los chavales sienten el monte porque van en cuadrilla y pasan con ella una mañana.

3.-Hay muchas formas de relacionarse con la naturaleza que pueden atraer a un menor. Puede sentirse igual de montañero disfrutando con recorridos circulares o lineales de senderismo, cortos para nosotros, de unos cinco kilómetros, que no cansan. Algunos niños asocian el cansancio con lo malo y otros, en cambio, son cañeros y aguantan mejor la exigencia física. Es importante conocerlos y dar a cada uno lo que quiere. Y nunca forzarles.

ORGANIZAR LA EXCURSIÓN. EL TIEMPO Y LA RUTA

«Mirar la meteo en una fuente fiable», una fuente fiable»

1.- Antes de salir hay que hacer el trabajo en casa. Mirar la 'meteo'. Qué tiempo y temperatura vamos a tener. Y que provenga de una fuente fiable.

 2.- Buscar una ruta con distancia y duración adecuada a cada niño. Como orientación, con los pequeños (8 a 12 años), en la Federación hacen rutas de seis o siete kilómetros y unos 300 metros de desnivel acumulado. Con los mayores (13 a 18), se extiende hasta los diez kilómetros con un desnivel de 500 metros como mucho.

3.- Es útil poner un 'caramelo' a la excursión. Oier Nuñez pone un ejemplo: «A mis hijos, que tienen 8 y 6 años, les pregunté hace poco: '¿Os gustaría ir a una cueva?'. Me contestaron que sí y entonces les dije que para llegar a ese sitio había que subir. Pero ellos sabían que iban a ver algo bonito, que había un premio. También pueden ser lugares de interés cultural, para aprender.

Un grupo de niños se dispone a adentrarse en Itxina para conocer sus secretos.
Un grupo de niños se dispone a adentrarse en Itxina para conocer sus secretos.

LA COMIDA

«Bocata y fruta, el táper no es funcional»

1.- El bocata de toda la vida es la mejor opción para que los críos coman durante una excursión montañera. El táper no es funcional. Requiere cubierto y ocupa mucho en la mochila . Los frutos secos y fruta son un excelente complemento o la alimentación principal si la excursión es corta.

 2.- Agua, imprescindible y abundante. El líquido elemento nunca debe de faltar. Y siempre es mejor pecar de exceso que quedarse corto. Hay que informarse bien si hay fuentes en la ruta y por supuesto que sean potables.

EL EQUIPO

«Una mochila adecuada y no escatimar en las botas, valen para la calle»

 1.- Es importante la formación. Algunos piensan que cuando se trata de un crío, no hay que gastar mucho en la mochila. Pero debe llevar una adecuada, decente, que cuide la espalda en la edad de crecimiento.

3.- No hay que escatimar en las botas; que sean buenas. No se olvide que también valen para la calle. Y de la talla adecuada, para que no aparezcan luego ampollas o rozaduras.

3.- La ropa debe ser apropiada; lógicamente de abrigo en invierno y a poder ser, técnica. Hay niños que llegan a la excursión con un anorak que no les cabe en la mochila porque es pequeña, así que hacen todo el camino con la prenda puesta y llegan arriba sudados. Y es ahí cuando deben abrigarse con el anorak porque van a estar quietos. Pero entonces empiezan a sentir frío porque no tienen más para ponerse.

4.- Los bastones son algo opcional para algunos guías. Pero si los niños los llevan, se aconseja que sean dos.

5.- Material mínimo de seguridad. En las excursiones de la Federación se indica el material mínimo que cada pequeño tiene que llevar: Crema, gafas de sol, viseras, frontal.

El programa de la BMF-FVM

La federación ha diseñado para niños, adolescentes y jóvenes tres tipos de actividades de montaña , cada una con una categoría para pequeños (8 a 12 años) y otra para mayores (13 a 18).

El primer bloque es el recreativo, lúdico , con salidas dominicales que no son duras, sino para todos los públicos y que no exigen una condición física especial. Se organizan de octubre a mayo, alternando la subida a un monte con el senderism. En esta última opción se escogen tramos donde los chavales se familiarizan con las marcas de los senderos balizados. Aprenden lo que significan el rojo y blanco (GR's, sendas de Gran Recorrido); el amarillo y blanco (PR's, sendas de Pequeño Recorrido)... También se buscan incentivos para despertar su interés por el camino.

El segundo bloque es de iniciación, de aprendizaje . El objetivo es aprender algo en un taller o un curso. Para los más pequeños los hay de orientación y de escalada, y también se organizan estancias en los refugios de Gorbeia, Izarraitz y Ubide. Los mayores hacen senderismo en Pirineos a finales de junio, cuando llegan las vacaciones. Suelen ser varias jornadas, unas tres noches de refugio en refugio hasta completar un recorrido. En la semana de Carnaval marchan varios días a Alto Campoo para aprender técnicas invernales: cómo usar los crampones y el piolet. Una jornada se dedica al esquí de travesía.

El último bloque es la competición , aunque en la práctica no se concede gran importancia a los resultados, sino a su aspecto más lúdico. Hay una txapelketa de escalada –este año han sido seis jornadas– y otra de orientación –cuatro jornadas–, en la que colabora el COBi (Club de Orientación Bideak).