Jantour

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Residuos

Residuos
Eneko Atxa
ENEKO ATXA

Hoy os pongo sobre la mesa un tema que me preocupa y mucho. Los residuos. Según un informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano, unos 1.300 millones de toneladas al año, de los cuales unas 100 corresponden a Europa, se pierde o se desperdicia en todo el mundo. ¿Cuánta gente podría comer de ello? Pero no es este el ángulo que quiero tratar hoy. El desperdicio ocurre a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la producción agrícola hasta el consumo final. Hay que tener en cuenta que esta pérdida conlleva el despilfarro de otros recursos fundamentales como la tierra, el agua, la energía, etc; con el consiguiente incremento de la emisión de gases invernadero y su efecto sobre nuestro medio.

Cabría añadir además los residuos que se generan como producto o subproducto del sistema en el que vivimos. Tenemos la suerte de residir en un territorio en el que hay de todo. Lo que no se produce podemos traerlo, con lo que las estanterías de los supermercados están llenas para satisfacer cualquiera de nuestros deseos. Esos productos vienen empaquetados y envueltos de manera preciosista en muchos casos, con lo que aumentamos innecesariamente la cantidad de residuos generados.

No sé si recordaréis o habéis vivido aquellos tiempos en los que se llevaban las botellas de vidrio a la tienda o al supermercado y la compra se calculaba para que no hubiera pérdidas. La basura que generábamos era infinitamente menor. Ni que decir si nos retrotraemos un poco más y tratamos de recordar la vida de nuestros aitites en el caserío o en los núcleos urbanos. Apenas se generaba basura y los residuos que pudieran producir se reutilizaban. ¡Eso sí que era economía circular!

Cada día son más evidentes las consecuencias de la sobreexplotación a la que estamos sometiendo a este territorio en el que vivimos y del que vivimos. Cada vez son más las voces que gritan para frenar este proceso que parece no tener freno. Tratemos de minimizar los residuos y comprar lo necesario. En nuestro día a día estamos comprometidos con este territorio y queremos, desde la gastronomía, contribuir a uno de los objetivos globales que, desde mi punto de vista, es de los más urgentes, porque no hemos heredado la tierra de nuestros ancestros, sino que la hemos pedido prestada a nuestros hijos.

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