Txoko Piperantzar: «Trajimos a Sting a Algorta cuando no le conocía nadie»

Txoko Piperantzar: «Trajimos a Sting a Algorta cuando no le conocía nadie»
Pedro Urresti

Tres veteranos socios que conocen cómo surgió el kalimotxo

ANE ONTOSO

En plena avenida de Algorta, arteria del barrio getxotarra, asoma el Txoko Piperantzar, fundado en 2012 por tres cuadrillas de solera: Piperrak, Amatasua y Antzarrak. Se trata de los antiguos grupos de las 'bajadas' de fiestas de Algorta y el Puerto Viejo que participaban en las comisiones. Incluso llegaron a llevar a Sting a fiestas del Puerto de 1975, «cuando no le conocía nadie». Fue en una de esas, que 'inventaron' el kalimotxo. Lo cuentan Jesús, Anton, José Ramón 'Batu' y Gotzon, cuatro de los 30 socios que componen la sociedad, que acaba de cambiar de sede.

Recuerdan cómo el 12 de agosto de 1972, con los festejos de San Nicolás del Puerto Viejo en ebullición, a la cuadrilla Antzarrak le tocó servir en el bar. Pero les entró vino picado. «Había que darle salida», revelan, así que lo mezclaron con Coca Cola. A un tal 'Kali' ('Kalimero'), amigo de la cuadrilla que no era muy agraciado, se le ocurrió ponerle un nombre atractivo para venderlo mejor. Alguno comentó que en euskera feo se decía 'motxo' y...

El secreto de 'Paellas'

Al entrar en Piperantzar se aprecian motivos marineros, como la cola de un cimarrón de 160 kilos o un ganguil antiguo, de esos que recogían las escorias de Altos Hornos, llamado Algorta. Mientras relatan la historia, cuentan que 'Batu' es un veterano del club de remo de Getxo que el año pasado visitó Terranova en una expedición para seguir las huellas de los balleneros y recordar los viejos tiempos del bacalao.

Esta sociedad gastronómica era habitual, precisamente, en el concurso de bacalao entre txokos que hasta hace dos años organizaba el Ayuntamiento local, y dentro de ella cada cuadrilla también se deja ver en las célebres paellas de Aixerrota. Piperrak saboreó la victoria en tres ocasiones.

–¿Y cuál es el secreto de una paella?

–Secreto, ninguno. Buen fuego, buen fogonero y materia prima. Y luego que te conozcan en el jurado (risas).

Hablando de 'paellas', las mujeres vienen a la mente. Explican que en este txoko «no son socias pero pueden entrar como si lo fueran». «No solo entran, sino que organizan y cocinan. Solas o con amigas, pueden reservar cuando quieran, pero se prodigan poco», lamentan.

La verdad, sólo la verdad

Los socios del Piperantzar lo mismo preparan alubias que morros y callos para sus «jamadas». Valoran, asimismo, la «materia prima». Por eso intentan adquirir la verdura de los «baserritarras de aquí», algún socio incluso tiene huerta propia. Una vez al mes cocinan garbanzos con berza y zancarrón con tomate y pimientos. Y en cuestión de platos marineros, Jon se lleva la palma. Todos coinciden en que es especialista en anchoas en vinagreta. «Las borda –aseguran–. Bueno también las rebozadas... y de todo tipo». ¿Y quién cocina? «Por regla general se reparte el trabajo. Unos las compras, otros preparan la mesa, otros sacan el vino...», dicen. «¡Contad la verdad! –interrumpe uno, guasón–. Y otros nada. Algunos se escaquean, solo vienen a comer». Todos estallan en carcajadas.

Además de cocinar, el txoko también participa en un coro o hace viajes gastronómico-culturales como las visitas a Atapuerca, el Museo Balenciaga o la bodega de txakoli Txomin Etxaniz (en Getaria). Una camiseta firmada por Marcelo Bielsa cuando fue entrenador del Olympique de Marsella, preside el encuentro enmarcada en la pared. Y cuatro corderos «para 30», a su vez, esperan al fin de semana. Cocinarían Jesús y Anton.

–¿Qué se bebe en Piperantzar?

–Tinto, txakoli, clarete, albariño y un cava especial sin nombre que trae de Cataluña José Ramón. Menos kalimotxo, de todo.

 

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