May elude un motín contra su liderazgo

La primera ministra británica, Theresa May, abandona la sede del Parlamento de Londres tras una tensa sesión./Toby Melville / reuters
La primera ministra británica, Theresa May, abandona la sede del Parlamento de Londres tras una tensa sesión. / Toby Melville / reuters

El nuevo plan de la primera ministra británica para ratificarel Acuerdo del Brexit provoca un enorme enfado en el seno del Partido Conservador

ÍÑIGO GURRUCHAGA

La primera ministra británica, Theresa May, logró sortear ayer una desordenada conspiración para derrocarla, o para que abandone su nuevo plan sobre el Brexit, en la jornada más peligrosa para su mandato desde que ocupó la jefatura del Gobierno, hace tres años. Pero el rechazo a su liderazgo es tan extendido en el grupo parlamentario conservador que sus días parecen contados.

La reacción negativa al plan de May, presentado en un discurso en la sede de una empresa consultora en la tarde del martes, fue inmediata. Al menos veinte diputados conservadores que habían votado en favor del Acuerdo de Retirada, en las tres votaciones de la Cámara de los Comunes, confirmaron públicamente su intención de votar esta vez contra el proyecto de ley.

Algunos mencionaron su oposición a la introducción de opciones sobre el tipo de unión aduanera a la que debe aspirar Reino Unido en su futura relación con la UE. Muchas más voces, a la posibilidad de una votación –durante la tramitación del proyecto de ley– para que los Comunes decidan si quieren un segundo referéndum. En caso de que hubiese mayoría, la consulta debería celebrarse antes de la ratificación del Acuerdo.

Son cuestiones sin hondura. Salvo por su relación con la impopular salvaguardia irlandesa, que es parte del Acuerdo de Retirada, la unión aduanera y la estructura general de la relación comercial se negociarán una vez que Londres y Bruselas hayan ratificado el Acuerdo. El segundo referéndum puede igualmente lograrse mediante una enmienda al proyecto de ley.

Hartazgo y desconcierto

Pero el problema de May es el hartazgo con su liderazgo, el ominoso resultado que los conservadores esperan en las elecciones europeas, la confusa manera de gobernar. Cuando presentó el proyecto de ley en el Parlamento, explicó que será publicado mañana viernes porque hacerlo antes hubiese quebrado las reglas de imparcialidad del Gobierno en campaña electoral; una excusa inverosímil.

El proyecto de ley impondría a un futuro Gobierno la obligación de buscar un acuerdo del Parlamento sobre la posición común ante las negociaciones sobre la futura relación comercial, cuando ella no lo hizo antes de negociar el más simple acuerdo de retirada y ha buscado ese consenso a última hora en un contexto de frustración generalizada tras perder tres votaciones.

Las voces críticas habían sido tan numerosas que el influyente ministro Michael Gove afirmó a primera de la mañana que el Gobierno tenía que reflexionar en los próximos días sobre las reacciones al proyecto de ley. La primera ministra pareció desmentirle en la sesión de preguntas en el Parlamento. Se votará la primera semana de junio, insistió. Probablemente el viernes día 7.

Más de ocho ministros pidieron una entrevista con la mandataria, que no recibió a ninguno

Uno tras otro se pusieron en pie diputados 'brexiters' para exigirle que el Gobierno dé inmunidad a los soldados procesados en Irlanda del Norte por presuntos delitos del pasado. Cuando presentó después las líneas del proyecto de ley, no hubo acoso. Los moderados cargaron contra el proyecto, y luego todos la dejaron sola; los escaños conservadores vacíos mientras ella defendía su plan ante la oposición.

Ministros del Gobierno, se contaban ocho, pidieron una entrevista con la primera ministra, pero no recibió a ninguno. Quizás solo al de Escocia, que quería decirle que su tardía apertura al segundo referéndum tiene consecuencias en su tierra, donde los independentistas también quieren una nueva consulta sobre la independencia. Secretarios de Estado 'brexiters' amenazaban con dimitir en masa.

Miembros del Gabinete confesaban a periodistas británicos que se sentían engañados. En el Consejo de Ministros del martes, May les habría ocultado sus planes reales sobre el segundo referéndum. El Comité 1922, que representa al grupo parlamentario, se reunió para estudiar qué hacer. May se habría comprometido con presentarles un calendario de su sucesión tras la votación del proyecto de ley, pero todo el mundo parece conocer ya el resultado.

Dimisiones

El jefe de disciplina del grupo parlamentario, que es un cargo del Gobierno, se reunió con los miembros del comité y les informó de que la primera ministra no iba a recibir a nadie ni a pronunciar palabra, y que dedicaría el resto del día y la jornada de hoy a hacer campaña para que la gente de su circunscripción vote a los conservadores en las elecciones. Los resultados no se conocerán hasta el lunes.

La evasión de May incluyó un espejismo y otra promesa. Tras refugiarse en su búnker, abandonó Downing Street para hablar con la reina Isabel II. Es el recorrido de los primeros ministros cuando dimiten, pero May fue a dar su cuenta semanal de la actividad de su Gobierno, tan difícil de contar. Y prometió entrevistarse con el presidente del Comité 1922 mañana.

La ministra para relaciones con los Comunes, Andrea Leadsom, fue la única dimisión en el Gabinete. Los parlamentarios se han ido a sus casas para votar en sus circunscripciones, y se tomarán unas vacaciones hasta el día 3. Donald Trump iniciará ese día su visita de Estado de tres días. El jueves 6, se conmemora en Normandía el 75 aniversario del Desembarco. ¿Habría evadido May la guillotina que le espera hasta la votación del día 7, lo que ella quería? Dicen los optimistas que May caerá ese viernes, o en cuestión de días.

La clave

7
de junio es la fecha en la que con toda probabilidad se votará el proyecto de ley propuesto por Theresa May.

«No hay mayoría a favor de una segunda consulta»

El embajador británico en España, Simon Manley, aseguró ayer que el Gobierno británico trabaja para lograr el apoyo parlamentario que ratifique el acuerdo de salida ordenada de la Unión Europea, y precisó que aunque «hay una parte de los 'comunes' a favor, hasta ahora no hay una mayoría a favor de la segunda consulta», ha indicado. «Intentamos respetar la opinión del público británico en su primer referéndum con una salida ordenada», dijo Manley en Alicante al ser preguntado por la propuesta de la primera ministra Theresa May de abrir la puerta a un segundo referéndum. El representante remarcó que, sin embargo, «si necesitamos, gracias a la decisión del Parlamento, un segundo referéndum para confirmarla, vamos a hacerlo».

Manley apuntó que la «buena noticia» del Brexit es la apuesta de Londres y Madrid por «proteger» los derechos de los ciudadanos. Reiteró que los 200.000 españoles que residen en Reino Unido y los 300.000 británicos que residen en España tienen el «compromiso claro por parte de los dos gobiernos» de que se van a proteger «sus derechos». Así, aseguró que Londres quiere que «se queden» los españoles que viven y trabajan en Reino Unido porque «contribuyen tanto, no solo en la economía, sino en la sociedad multicultural».