Las autoridades de Trípoli acusan a Haftar de «crímenes de guerra»

Estado del barrio de Abu Salim tras el lanzamiento de cohetes./REUTERS
Estado del barrio de Abu Salim tras el lanzamiento de cohetes. / REUTERS

La acusación se produjo después de la muerte de siete civiles en una noche marcada por el lanzamiento de cohetes Grad contra el barrio de Abu Salim, situado a 8 kilómetros del centro de la capital

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

La violencia no cesa en Libia y dos semanas después del inicio de la ofensiva contra Trípoli, el jefe del Gobierno de Unidad Nacional libio (GNA), Fayez al Sarraj, reconocido por la comunidad internacional, acusó al mariscal Jalifa Haftar de «crímenes de guerra». La acusación se produjo después de la muerte de siete civiles en una noche marcada por el lanzamiento de cohetes Grad contra el barrio de Abu Salim, situado a 8 kilómetros del centro de la capital. Durante la visita que realizó a las zonas afectadas, Sarraj denunció «el salvajismo y la barbarie» de su adversario y adelantó su intención de «presentar todos los documentos a la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad«. El Ejército Nacional Libio (ENL) de Haftar desmintió haber disparado cohetes y denunció »actos terroristas«por parte de las milicias que controlan Trípoli.

En dos semanas de combate ya han muerto al menos 174 personas y 18.000 han tenido que huir, según datos de la ONU. El enviado del organismo internacional a Libia, Ghassan Salame, denunció estos ataques contra zonas civiles y recordó en su cuenta de Twitter a las partes en conflicto que «matar a gente inocente es una violación flagrante de las leyes internacionales». Los llamamientos a un «alto el fuego humanitario» que realiza Salame no tienen impacto alguno sobre el terreno y Abu Salim vuelve a convertirse en campo de batalla, como ocurrió en 2011. Se trata de una zona estratégica, famosa durante la época de Gadafi era famosa porque allí había una prisión de alta seguridad, cuya conquista supone el control del acceso a la capital desde el sur.

La nula capacidad de la ONU para detener la violencia es un reflejo de la división en el seno de la comunidad internacional. Esta falta de unidad afecta a los países del Golfo y a Europa, donde unos países apuestan por el GNA y otros por Haftar. Los proyectos de resolución presentados ante el Consejo de Seguridad no recaban la unanimidad necesaria. Haftar cuenta con el respaldo y las armas de países como Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, pero también tiene el respaldo de Francia o Rusia. El GNA es la apuesta de la ONU y recibe el apoyo de Italia, Turquía y Catar. «Subrepticiamente, la situación en la capital comienza a adoptar aires de cerco, ante la escasa movilización internacional. El apoyo a la solución militar es cada vez más abierto y firme», lamenta en su cuenta de Twitter el experto en Libia, Jalel Harchaoui, investigador Netherlands Institute of International Relations (Clingendael).

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