El mundo da la espalda al avión 'maldito' de Boeing tras el accidente de Etiopía

Un grupo de personas observan el vuelo de un Boeing 737 MAX 8, como el que se estrelló el domingo en Etiopía. / Afp

La UE cierra el espacio aéreo al modelo siniestrado después de que una treintena de aerolíneas y más de una decena de países hicieran lo propio con el buque insignia del fabricante estadounidense, que se hunde en Bolsa pese a anunciar mejoras

Ivia Ugalde
IVIA UGALDE

En apenas 48 horas, Boeing ha asistido al mayor derrumbamiento de credibilidad y bursátil de su historia reciente. Como un castillo de naipes, ha visto cómo una tras otra casi una treintena de aerolíneas y más de una decena de países han puesto en la lista negra al recién fabricado modelo 737 MAX 8. Ha pasado de ser su buque insignia, el tipo de avión que más rápido se ha vendido en todo el mundo, a convertirse en un aparato proscrito por la UE, que le ha cerrado su espacio aéreo tras hacer lo propio potencias como Reino Unido, Francia, Alemania, China e Italia por el accidente ocurrido el pasado domingo en Etiopía, el segundo que en apenas cinco meses protagoniza otro 737 MAX 8.

Desde que el lunes China anunció que prohibía a todas sus aerolíneas operar con el último modelo del mayor fabricante de aviones del planeta han sido muchas las compañías y Gobiernos que han seguido sus pasos. La Autoridad de Aviación Civil de Reino Unido y el Ministerio alemán de Transporte fueron los primeros en encabezar en Europa el portazo a Boeing, seguidos por Francia, Italia, Irlanda, Austria y Países Bajos.

La inquietud obligó a la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) a tomar la misma medida a las 19.00 horas de este martes. En un comunicado, y como «medida preventiva» para «asegurar la seguridad de todos los pasajeros», el organismo anunció que se prohíbe volar a todas las aeronaves de este modelo –y de su hermano, el MAX 9– en el espacio aéreo comunitario.

Reino Unido, con cinco aviones de este modelo operativos y que esta semana iba a poner un sexto en circulación, es uno de los países europeos más afectados. De la misma manera, aunque en Alemania apenas se utiliza este prototipo ya que suelen pilotar aeronaves del fabricante Airbus, la flota del turoperador germano TUI –el mayor del mundo– tiene 15 unidades del 737 MAX 8 bajo sospecha y todos ellos quedarán en tierra.

Si bien el Gobierno español había exhibido su cautela de cara a imponer restricciones al cuestionado modelo de Boeing hasta que la UE no se pronunciara, su vecino francés fue mucho más radical al clausurar el espacio aéreo a todos los vuelos comerciales operados por aviones 737 MAX 8. En ese contexto, se prevén alteraciones en el tráfico habitual de pasajeros, sobre todo después de que también importantes aerolíneas como Norwegian decidieran retirar temporalmente su confianza al fabricante estadounidense.

«Queremos pedir disculpas a los clientes por cualquier inconveniente causado; sin embargo, la seguridad seguirá siendo nuestra principal prioridad», ha asegurado la firma nórdica al informar en un comunicado de que se suma a la treintena de compañías de todo el mundo que han dejado de utilizar el 737 MAX 8. Norwegian, que tiene numerosas conexiones en España, entre ellas el aeropuerto de Loiu, cuenta con más de 110 unidades del tipo Boeing 737-800 en su flota, un modelo similar que no se ve afectado por esta suspensión temporal.

Extendida psicosis

La psicosis tras la catástrofe del domingo en Etiopía, en la que fallecieron 157 personas de 35 nacionalidades -entre ellas 19 trabajadores de la ONU que iban a participar en una cumbre sobre medio ambiente-, se extiende por todo el mundo. Con especial impacto en Asia. No en vano, China es uno de los mercados más importantes para Boeing por representar la quinta parte de sus entregas globales en un contexto en el que la serie MAX ha batido récords con más de 5.000 pedidos de un centenar de clientes. Entre ellos destaca también India, cuya aerolínea Jet Airways ha dejado de volar sus aviones tras lo ocurrido. Y todo ello cuando tenía previsto encargar otro 75 que se sumaban a otro pedido igual hecho en 2015.

La lista de aerolíneas afectadas la completan Ethiopian Airlines, la sudafricana Comair, Cayman Airways, Aeroméxico, con seis aviones 737 MAX 8, la compañía estatal Aerolíneas Argentinas, Copa Airlines de Panamá, la brasileña Gol, Royal Air Maroc y las asiáticas, China Southerm Airlines, Garuda Indonesia, Shadong Airlines y Lion Air. De igual modo, Corea del sur, Mongolia, Malasia, Omán y Singapur han suspendido los vuelos con el cuestionado aparato de Boeing, así como Singapur y Australia, con impacto directo en las firmas Singapore Airlines, Silk Air y Fiji Airways.

El efecto en cadena generado se ha notado, y mucho, en Wall Street. Boeing este martes volvía a vivir una jornada negra en la Bolsa, con caídas del 5,33% por segundo día consecutivo, lo que supone una pérdida de 12.000 millones de dólares (10.674 millones de euros) de capitalización que se suman a los casi 13.000 millones que se dejó la víspera en el parqué. La extremadamente delicada situación ha llevado a los reguladores estadounidenses a ordenar a la multinacional que efectúe mejoras urgentes en el avión involucrado ya en dos tragedias aéreas en menos de cinco meses.

Actualizar el software de control

En esa coyuntura, Boeing ha asegurado que actualizará su software de control de vuelo antes de abril. La modificación incluye mejoras en «la ley de control de vuelo, las pantallas piloto, los manuales operativos y el entrenamiento de la tripulación». Asimismo, incorpora específicamente información del «ángulo de ataque», que es un parámetro que influye en la capacidad del avión de permanecer en vuelo y evitar entrar en pérdida y barrena, como le ocurrió al aparato de Lion Air que se estrelló en el mar de Java el pasado 29 de octubre, cobrándose la vida de las 189 personas que viajaban a bordo.

Quien sí parece haberse tomado con sentido del humor la debacle que amenaza el futuro de Boeing es el presidente estadounidense, Donald Trump, quien en su Twitter aseguró que «los aviones se están volviendo demasiado complejos para volar». «Ya no se necesitan pilotos, sino científicos informáticos del MIT», agregó irónicamente. «Lo veo todo el tiempo en varios productos. Siempre queriendo ir un paso innecesario más allá, cuando a menudo lo más viejo y simple es mejor. No sé ustedes, pero yo quiero que Albert Einstein sea mi piloto», espetó a sus 60 millones de seguidores.

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