Trump cancela su visita a Dinamarca porque se niega a vender Groenlandia

El presidente de EE UU, Donald Trump./
El presidente de EE UU, Donald Trump.

Mantiene que la primera ministra falta el respeto a EE UU por negarse a entablar una negociación

C. CONEJERONueva York

La cancelación por parte de Donald Trump de su viaje oficial a Dinamarca tras la negativa del Gobierno de Copenhague a vender a Estados Unidos la isla de Groenlandia ha ofendido profundamente a los daneses, que han mostado su malestar desde la propia reina, que había formulado la invitación oficial a Trump, a los ciudadanos.

La primera ministra, Mette Frederiksen, declaró su sorpresa y decepción ante la súbita cancelación de la visita y volvió a calificar de absurda la pretensión del presidente norteamericano de intentar adquirir el territorio semiautónomo danés. El jefe del territorio de Groenlandia, Kim Kielsen, reiteró también que no está en venta.

Lejos de rectificar, Trump calificó los comentarios de la primera ministra y señaló que Frederiksen debe hablar con respeto cuando se refiere a Estados Unidos.

Sin embargo, Frederiksen, en un esfuerzo por aliviar la fricción, insistió también que la decisión del presidente no afectará la cooperación estratégica, militar y comercial, así como las buenas relaciones entre ambos países.

Mientras, políticos daneses de todo el espectro político condenaron la repentina decisión de Trump tras meses de preparaciones por parte del Gobierno, la Casa Real y las instituciones danesas para recibirle. Entre ellos, la encargada de política exterior de la Alianza Danesa Roja-Verde, Eva Flyyholm, señaló que ya antes había razones para pensar que el presidente norteamericano era «tonto» y que esta última actuación lo confirma.

«Narcisista»

Por su parte, el exministro de Asuntos Exteriores Villy Søvndal, que señaló que la decisión confirma que Trump es un «narcisista», declaró al periódico 'Berlingske' que el inquilino de la Casa Blanca desconoce las reglas básicas de la diplomacia. Según Søvndal, este tipo de comportamiento con un valor de entretenimiento pertenece más bien al payaso del circo, pero es un problema cuando proviene del presidente del país más poderoso del mundo.

La visita oficial del presidente Trump estaba planeada para principios de septiembre, pero el martes por la noche anunció a través de Twitter que ya no había razón para el viaje, tras rechazar la primera ministra negociar la venta de Groenlandia.

La cancelación se produjo tan solo horas después de que el embajador danés declarara por Twitter el entusiasmo de los daneses ante la visita del presidente estadounidense.

Muchos en Dinamarca creyeron en un principio que la insinuación de Trump de comprar la apenas poblada isla de Groenlandia se trataba de una broma o de una táctica para desviar la atención. Sólo hasta que Trump twitteó la imagen de la isla con un hotel con su nombre photoshopeado encima, la población descubrió con sorpresa que la oferta iba en serio.

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