Trump pisa Corea del Norte para reanudar la negociación nuclear con Kim Jong-un

Donald Trump estrecha la mano de Kim Jong-un en la Zona Desmilitarizada entre las dos Coreas. / REUTERS

El presidente de Estados Unidos se convierte el primero en visitar territorio de la archienemiga en un inesperado encuentro que resucita la esperanza de paz

ZIGOR ALDAMAShanghái (China)

Cuando el sábado le preguntaron por la posibilidad de que cruzase el paralelo 38 para poner un pie en Corea del Norte, Donald Trump respondió incluso antes de que el periodista acabase de formular la pregunta: «No tendría ningún inconveniente», dijo. Y este domingo demostró que no mentía. En un gesto tan insólito como inesperado, el presidente de Estados Unidos se acercó desde el sur a la línea de demarcación que divide ambas Coreas en Panmunjom, esperó a que su homólogo norcoreano, Kim Jong-un, hiciese lo propio al desde el lado norte, y, después de saludarlo, aceptó su oferta de pisar suelo de la archienemiga comunista.

Kim se echó a un lado para cederle el paso. «Si lo hace, será el primer presidente de Estados Unidos que entre en territorio norcoreano», le advirtió. «Es un honor», respondió Trump antes de pisar con el pie derecho el paralelo 38, que en la zona desmilitarizada se convierte en un estrecho bloque de cemento de apenas diez centímetros de altura, y cruzar con el izquierdo al territorio que se gobierna desde Pyongyang. «Nunca pensé que lo vería en este lugar», le reconoció Kim en un primer momento. Sin duda, no era el único.

La improvisada visita de este domingo surgió de un tuit que Trump publicó el sábado mostrando su disposición a verse con el mandatario norcoreano aprovechando la visita a Corea del Sur que tenía previsto hacer tras la cumbre del G20 en Osaka. Teniendo en cuenta la complejidad de las dos reuniones que ambos han mantenido desde que Kim inició el deshielo de las relaciones el 1 de enero del año pasado, y que Trump se marchó airadamente de la segunda, la reunión parecía imposible. Pero en Japón Trump ya se mostró optimista, y el hecho de que se haya materializado refleja bien la forma en la que el presidente americano gestiona la política internacional.

«El poder de las redes sociales», se admiró Trump en una reunión con las tropas estadounidenses estacionadas en Corea del Sur. «Si (Kim) no hubiese aparecido, me habría hecho quedar muy mal frente a la prensa», bromeó en su comparecencia ante los periodistas. En su estilo habitual, calificó el encuentro de «legendario» y añadió que sirve para cimentar la amistad que une a ambos dirigentes. No en vano, los 15 minutos que iba a durar su conversación privada se convirtieron en 45, y Trump trató de disipar después las dudas de quienes consideran toda la puesta en escena como un teatro.

«Hemos decidido crear dos equipos que en las próximas dos o tres semanas se pondrán a trabajar. Comenzaremos el proceso y veremos qué sucede. No queremos hacerlo rápido, sino hacerlo bien, pero ya han sucedido muchas cosas buenas», sentenció. «Este gesto es una muestra del interés por borrar el pasado desafortunado y abrir un futuro nuevo», añadió Kim cuando regresaron de territorio del norte, al que solo accedió Trump, para encontrarse también con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en las instalaciones en las que se celebran habitualmente las conversaciones de paz.

De momento, aunque esté exenta de un contenido real, la reunión fortalece a ambos líderes. A Trump, que ya tiene la mirada puesta en la próxima campaña electoral, le sirve para sacar pecho y aparecer como adalid de la paz mundial, algo que ayer quiso resaltar durante su visita a la Zona Desmilitarizada. «Este era un sitio peligroso. Muy peligroso. Pero, desde nuestra primera cumbre, ya no lo es», dijo. Kim, por su parte, puede utilizar la primera imagen de un presidente de Estados Unidos pisando Corea del Norte para inyectar esperanza entre la población. Aunque las sanciones económicas que ahogan al país continúan vigentes, y este domingo nada se habló de levantarlas, el nuevo apretón de manos parece indicar que ese momento que ansía Kim puede estar más cerca.

De hecho, parece que en las sanciones reside el principal punto de fricción entre ambas potencias nucleares. Trump aseguró tras la fallida cumbre de Hanói que Kim había exigido el levantamiento de todas ellas, algo que luego Pyongyang desmintió afirmando que solo demanda la retirada de las sanciones que afectan al sector civil. Algo que parece lógico si se tiene en cuenta que el régimen ha cumplido con su promesa de cesar las pruebas de armas nucleares y de misiles balísticos, y que ha desmantelado también algunas infraestructuras de su programa atómico militar.

Desafortunadamente, parecía que el proceso de desnuclearización se había detenido tras la segunda reunión entre Trump y Kim, porque Corea del Norte ha lanzado varias advertencias en ese sentido y sí que ha llevado a cabo desde entonces varias pruebas de cohetes de corto alcance, quizá con el objetivo de apremiar a Washington. En cualquier caso, ahora vuelve el optimismo. Moon afirmó que el tuit de Trump le había hecho sentir «como si se abriesen flores de esperanza en la península de Corea», y Trump se marchó con un último golpe de efecto: el que dio al invitar a Kim Jong-un a que lo visite en la Casa Blanca.

El «buen ejemplo»

El papa Francisco considera «un buen ejemplo de cultura» el encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, que ha tenido lugar en suelo norcoreano. «En las últimas horas hemos sido testigos de un buen ejemplo de cultura de encuentro en Corea», ha valorado el pontífice este domingo 30 de junio tras dar el Ángelus desde la Plaza de San Pedro del Vaticano.

«Saludo a los protagonistas, con la oración de que este gesto significativo constituya un paso más en el camino de la paz, no solo en esa península sino en favor de todo el mundo», ha comentado el Papa.

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