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Pablo Casado: La ambición de la savia nueva

Pablo Casado: La ambición de la savia nueva

El líder del PP llegó a la dirección del partido hace sólo cuatro años pero su estreno electoral ha resultado fallido

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

2 de mayo de 2018. En la Real Casa de Correos, Pablo Casado se maneja con soltura -besos, abrazos y apretones de manos- el día de la Comunidad de Madrid. Su nombre suena ya como posible sucesor de Cristina Cifuentes y, desde hace un año, apuestan también por él para disputar a Manuela Carmena el Ayuntamiento de la capital. Resta, sin embargo, un mes para la moción de censura contra Mariano Rajoy y el 19 de junio se postulará, en realidad, como candidato a presidir el PP.

Hasta que ganó las primarias del partido y se impuso sobre Soraya Sáenz de Santamaría, Casado (Palencia, 1981) aparecía en las quinielas internas para prácticamente todos los puestos vacantes. Llegó a la dirección nacional del PP en enero de 2015 con el encargo de ejercer de portavoz de campaña para las elecciones autonómicas y municipales de ese mismo año. Poco más tarde, se consolidaría como vicesecretario de Comunicación. Savia nueva, decían entonces, para una organización en horas bajas tras una legislatura de sobresaltos en materia de corrupción y recortes económicos. Y en la formación conservadora no tardaron en percibir su ambición.

En aquellos meses de estreno, su trayectoria le sirvió para perfilarse como un dirigente con potencial y capacidad de reconciliar sectores del PP. Antes de ocuparse de la portavocía del proyecto de Mariano Rajoy, había ejercido como director de gabinete de José María Aznar entre 2009 y 2012. Pero en el entorno de este último pronto señalaron a Casado como su opción para tomar en el futuro las riendas del partido.

El propio Aznar, en un mitin en mayo de 2015, deslizó su nombre: «Si alguna vez me tiene que renovar alguien, que me renueve Casado, que es un tipo estupendo». Esa confesión sirvió después para poner en guardia a aquellos que en las primarias del PP vieron en el joven vicesecretario al heredero del expresidente y se inclinaron por otras candidaturas. En este tiempo, Casado ha tenido que superar algunos contratiempos. El principal, las dudas sobre su currículum universitario, que entorpecieron su despegue tras ser designado líder de los populares. En septiembre, el nuevo PP celebró con alivio que el Supremo rechazara investigar a su presidente por el máster cursado en la Universidad Rey Juan Carlos. Tras el resultado electoral de ayer puede acabar cuestionado en el partido.