Urtaran devuelve el triunfo al PNV en Vitoria 24 años después

Gorka Urtaran, exultante en la sede de su partido en la noche electoral de este 26-M. /Rafa Gutiérrez
Gorka Urtaran, exultante en la sede de su partido en la noche electoral de este 26-M. / Rafa Gutiérrez

El PNV obtiene 7 ediles y podrá gobernar con el PSE, aunque se quedarán a un concejal de la mayoría absoluta

Aitor Alonso
AITOR ALONSOVitoria

Cambio de ciclo. La versión más moderada del nacionalismo vasco, representada durante la campaña por un Gorka Urtaran y un Ramiro González que alejaron su discurso del espinoso asunto identitario y se centraron en hacer balance y prometer buena gestión, ha recuperado este 26-M la primacía en Vitoria para el PNV, que no conseguía ser el partido más votado en la capital desde 1995, los comicios que dieron a José Ángel Cuerda su última legislatura de gobierno. El PNV logra así romper la tendencia de más de dos décadas de victorias consecutivas de partidos no nacionalistas (en particular del PP, que ganó en cuatro de las cinco convocatorias locales), al beneficiarse de forma principal de la caída de los populares de Leticia Comerón, que se deja cuatro concejales (cae de 9 a 5) y casi diez puntos en porcentaje de apoyos. EH Bildu, a cuya líder Miren Larrion le dieron como candidata vencedora algunas encuestas, no logró la primacía de la izquierda y cayó al tercer puesto por el importante avance de los socialistas, que pasaron de 4 a 6 ediles. Podemos salvó los muebles y mantuvo el mismo número de representantes que tenían antes la formación morada e Irabazi, que en esta ocasión concurrieron coaligados.

Urtaran tiene por tanto todas las cartas en la mano para poder repetir mandato, pero en esta ocasión sin depender del extraño pacto que se tejió hace cuatro años para arrebatar la Alcaldía al ganador, Javier Maroto (PP). Entonces se alzó al cargo con el apoyo de EH Bildu (impulsor de la entente) y Podemos, aunque luego gobernó con el PSE. Ahora, con el resultado de esta noche, el escenario es mucho más apacible. Como cabeza de la lista más votada, parte en la 'pole' para ser alcalde, pues solo una mayoría absoluta alternativa en torno a otro candidato (sostenida por 14 concejales de los 27 de la Corporación) puede arrebatarle la makila. Y resulta difícil de prever, no por no decir prácticamente imposible, un acuerdo entre EH Bildu, PP y Podemos para hacerlo.

De cara a la futura gobernabilidad, el horizonte también se aclara. Si en los últimos cuatro años ha tenido que dirigir la ciudad con solo 9 de los 27 ediles (la suma de los 5 del PNV y los 4 del PSE), en esta ocasión, de repetirse el pacto trasversal que se mantiene en el Gobierno autónomo y que según las encuestas es el preferido de los vascos, le permitiría gobernar con más apoyos, 13 de 27, a solo uno de la mayoría absoluta. Jeltzales y socialistas son, de hecho, los dos grandes beneficiados de la noche, en lo que puede interpretarse como un refrendo a su gestión de tres años en Vitoria.

La victoria de Urtaran supone un auténtico jarro de agua fría para Miren Larrion, la candidata de EH Bildu, a quien algunas encuestas le daban como ganadora de los comicios en la que es la capital menos nacionalista de Euskadi. Tras una campaña en la que también ha querido alejarse lo máximo posible del mensaje identitario tradicional de la izquierda abertzale, consiguió un resultado que enfrió estas expectativas. Cayó de segunda a tercera fuerza, aunque con seis asientos en la plaza de España repitió su 'techo electoral' alcanzado por primera vez en 2015. Mejoró ligeramente en porcentaje de voto,

Los posibles pactos del PNV para lograr la mayoría en el Ayuntamiento de Vitoria.
Los posibles pactos del PNV para lograr la mayoría en el Ayuntamiento de Vitoria.

La noche electoral resultó también triste en la sede de los populares. La derrota de Pablo Casado hace apenas un mes ha sido un lastre demasiado pesado para una candidata, Leticia Comerón, que hasta ese momento cosechaba altas esperanzas de liderar la lista más votada este 26-M. El PP, con todos los elementos en contra, defendió su suelo electoral y mantuvo un 18% de los apoyos, muy lejos del 29% obtenido cuatro años atrás.

Podemos, por su parte, salvó los muebles repitiendo en porcentaje de voto y en escaños, tres. Ni Ciudadanos ni Vox obtuvieron representación, aunque lograron arrastrar 2.600 y 1.500 votos, respectivamente.

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