Música económica

'Royals': aviones, islas y tigres con cadena de oro

Lorde, en los Grammy de 2013./VALERIE MACON/AFP
Lorde, en los Grammy de 2013. / VALERIE MACON/AFP

En su exitoso sencillo de debut, la cantante neozelandesa Lorde reflejaba la distancia insalvable entre el ostentoso modo de vida de las estrellas del hip hop y la existencia humilde de los fans

CARLOS BENITO

Nos proponen constantemente modelos de vida que tienen muy poco que ver con nuestra realidad. Estas últimas semanas, con motivo de la Navidad, hemos podido asistir de nuevo a uno de los ejemplos más claros de ese distanciamiento a menudo abismal: los anuncios de perfumes presentan un mundo extravagante, con protagonistas que se despelotan en interiores barrocos, se zambullen desde acantilados prodigiosos y se dedican fundamentalmente al 'dolce far niente', sin otras obligaciones que la de oler más o menos bien. La cantante Lorde centró su exitosísimo sencillo de debut, 'Royals', en otro ámbito que parece desconectado sin remedio de la sociedad a la que se dirige: en la letra de este tema de 2012, la artista neozelandesa manifesta su pasmo ante la poética y la estética de buena parte del hip hop, cuya tendencia a la ostentación acaba dando forma a unas aspiraciones inalcanzables para la práctica totalidad de sus seguidores.

«Nunca he visto un diamante en la vida real», admite en el primer verso, para después explicar que no se siente orgullosa de vivir «en una ciudad rota en pedazos, con un código postal que no da envidia». Lorde, que tenía 16 años cuando publicó 'Royals', arremete en el estribillo contra los tópicos materialistas del hip hop, una música en la que tantos artistas presumen obsesivamente de lo que poseen y lo que consumen: «Todas las canciones son sobre dientes de oro, Grey Goose, colocarse en el baño, / manchas de sangre, vestidos de baile, destrozar habitaciones de hotel», enumera. Y también: «Todo es Cristal, Maybach, diamantes en el reloj, / aviones, islas, tigres con una cadena de oro». En este punto quizá hagan falta unas cuantas aclaraciones, porque no todo el mundo está familiarizado con la lista de la compra de los raperos: Grey Goose es un vodka francés que aparece mencionado en temas de estrellas como Kanye West o The RZA (es relativamente asequible, a unos treinta euros la botella); Cristal siempre fue el champán de referencia del hip hop, aunque unas desafortunadas declaraciones de uno de sus responsables hizo decaer esa popularidad (en su versión 'básica' ronda los doscientos euros), y Maybach es en la actualidad una división lujosa de Mercedes, cuyos automóviles salen por 150.000 euros como poco.

Contando dólares en el tren

Millones de personas en todo el mundo asisten a esa exhibición impúdica de derroche que realizan sus ídolos, tan centrados en inspirar la envidia ajena. «Yo escuchaba mucho hip hop y empecé a darme cuenta de que, para ser guay en ese mundo, tienes que tener esa marca de coche y beber esa marca de vodka y tener esa marca de reloj, y pensaba que no había visto uno de esos relojes en toda mi vida», ha explicado Lorde sobre su canción. En ella muestra cierta ambivalencia ante esa galería de excesos. Por un lado, se hace fuerte en su vida de adolescente de orígenes modestos: «Mis amigas y yo (...) contamos nuestros dólares en el tren, de camino a la fiesta, y todos los que nos conocen saben que estamos bien así, no venimos de familia rica», canta esta chica de clase media, hija de un ingeniero civil y una escritora de origen croata. Pero, a la vez, reconoce su fascinación por esa dimensión paralela de ocio, placeres y suntuosidad: «Conducimos 'cadillacs' en sueños», dice.

Se da la paradoja de que, gracias a este tema, Lorde habría podido pasar de recontar dólares a dilapidarlos, ya que 'Royals' encabezó listas en buena parte del planeta y se convirtió en uno de los sencillos más vendidos de la historia, con diez millones de copias. Pero, un par de años después de su repentina fama, la artista reconocía en una entrevista al 'Telegraph' que le seguía encantando recoger muebles y ropa desechados por otras personas. «Lo hice hace tres semanas -puntualizaba- y siempre me reconocen, da mucha vergüenza».

 

Fotos

Vídeos