Por qué nadie quiere dinero

Por qué nadie quiere dinero

La Asociación Española de Banca reflexiona sobre por qué familias y empresas no piden más financiación

José V. Merino
JOSÉ V. MERINO

El dinero está barato, pero parece que nadie lo quiere. Es una cuestión que llama la atención a la Asociación Española de Banca, la AEB, cuyo portavoz, José Luis Martínez Campuzano, ha reflexionado sobre la cuestión hasta llegar a la conclusión de que el problema es la demanda y no la oferta de crédito.

Así, apunta, el Banco Central Europeo subraya, en cuanto tiene ocasión, que la acumulación de incertidumbres hace necesario mantener unas condiciones favorables de financiación. De hecho, la autoridad monetaria publicaba hace unos días las cuentas financieras de las familias y de las empresas europeas correspondientes al cuarto trimestre del año pasado.

Pues bien, la renta disponible de las familias aumentaba un 3,4% anual, acelerando el ritmo de crecimiento anterior. El crecimiento de su consumo era del 2,8%. La tasa de ahorro aumentó en el periodo hasta un 12,1%. La inversión no financiera de las familias, básicamente en vivienda, aumentaba con fuerza un 8,3%. En cambio, la inversión financiera crecía bastante menos, hasta una tasa del 1,9%.

Entre sus principales componentes están los depósitos, que crecen al doble que la inversión financiera general. Los préstamos recibidos crecieron un 2,9%, mientras que la deuda mantenía su descenso hasta un nuevo mínimo reciente del 93,3% de la renta disponible.

Por lo que respecta a las empresas europeas, el valor añadido generado aumentó a finales del año pasado un 3%, sin cambios con respecto al registro anterior. La adquisición de activos no financieros fue del 12,4% anual, por encima del 8,7% anterior. Detrás hay un fuerte aumento de la adquisición de activos no productivos. La financiación vía préstamos aumentó un 2,5% anual, mientras que creció un 4% la financiación a través de renta fija. Sin embargo, la emisión de acciones apenas creció un 0,8 %.

El resultado de todo esto fue un nuevo descenso de la deuda, hasta un mínimo reciente del 137,5% del PIB.

¿Por qué no piden más financiación externa las familias y empresas europeas?, se pregunta Martínez Campuzano. «Esta es la pregunta, partiendo de que las condiciones de financiación ofrecidas por los bancos son muy favorables. De hecho, siguen reduciendo deuda durante la fase alcista del ciclo económico. Los bancos, de acuerdo con la última encuesta del Banco Central Europeo, esperan que la demanda de nueva financiación se modere en el futuro próximo».

El portavoz de la AEB señala que «podemos citar las incertidumbres que también menciona la autoridad monetaria en cada reunión mensual, como probablemente ocurrirá en la que se celebra mañana». Pero sin duda, añade, «también influyen las propias limitaciones de la política monetaria para impulsar la demanda frente a la necesaria combinación de políticas económicas donde las medidas de oferta deberían ser protagonistas. Es importante que nuestras autoridades, políticas y económicas, sean conscientes de ello. Probablemente lo son ya».