primero serlo y después parecerlo

El gobernador del Banco de España comparece en Comisión de Presupuestos del Congreso a finales de enero./EFE. Kiko Huesca
El gobernador del Banco de España comparece en Comisión de Presupuestos del Congreso a finales de enero. / EFE. Kiko Huesca
Ana Beobide
ANA BEOBIDE

El sector bancario español pasa sus horas más bajas. Y no tanto por sus resultados, que si nos ceñimos a los bancos del Ibex casi alcanzan los 17.000 millones, según los datos publicados de final del ejercicio 2018. Sino por la crisis reputacional que está sufriendo por los diferentes acontecimientos que le aquejan.

Es cierto que no se puede meter a todas las entidades en el mismo saco, porque las generalizaciones son peligrosas. Pero también lo es que hay que exigir un poco de responsabilidad a los órganos de gobierno de los principales causantes si no queremos tirar por la borda el esfuerzo realizado durante la última década, tanto por las instituciones como por parte de sus accionistas, empleados y clientes.

Respecto a este esfuerzo hay que recordar que los problemas en el sector comenzaron a aflorar en 2009, cuando el Banco de España tuvo que intervenir la primera caja , nacionalizar y posteriormente vender. Y a esta operación le siguieron una lista no pequeña de entidades, once en total en España.

Hay que decir que nuestro país no ha sido el único, y prueba de ello es que Europa ha rescatado a esta fecha a más de 60 entidades en los principales países de la Unión Europea, la última en enero de este mismo año en Italia. En términos económicos estamos hablando de casi medio billón de euros de dinero público usado para recapitalizar y lograr un sector financiero europeo más solvente y con mayor resiliencia. Ninguna broma, como puede ver.

En cualquier caso, aunque el camino recorrido haya sido largo, quedan problemas que depurar como la elevada morosidad en Italia, las debilidades persistentes de grandes bancos en Alemania o la necesidad de elevar el nivel de capital de mayor calidad en España; por no hablar de la profundización en el avance de la Unión Bancaria Europea. Mucho trabajo real que llevar a cabo.

Por todo esto, cuando se lee que tanto BBVA como el sector financiero se han unido para abordar y tratar de reconstruir su reputación, a mí no se me ocurre otra cosa más que pedir seriedad y contundencia a la hora de enfrentarse a estos escándalos. Porque no hay campaña ni estrategia de imagen que puedan contrarrestar la falta de credibilidad que provocan las actuaciones poco éticas, cuando menos, y que indignan a cualquier ciudadano. Y lo que es más grave, demonizan a todo un sector. Tal y como dijo en una reciente intervencion el gobernador de Banco de España, Pablo Hernández de Cos, el sector financiero español debe «introducir medidas que mitiguen el riesgo de comisión de conductas inapropiadas» . Mas claro, agua.

 

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