Luces y sombras del coche eléctrico en Euskadi

Un usuario de coche eléctrico recarga su vehículo en una 'electrolinera' de Bilbao./Jordi Alemany
Un usuario de coche eléctrico recarga su vehículo en una 'electrolinera' de Bilbao. / Jordi Alemany

La Comunidad Autónoma Vasca tiene una aceptable infraestructura de recarga, pero flojea en cuanto a la demanda de este tipo de vehículos

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

La movilidad eléctrica en Euskadi, si por ello entendemos la demanda de coches eléctricos y la calidad/cantidad de la infraestructura de recarga, presenta un escenario de luces y sombras. Porque si bien la comunidad autónoma vasca puede presumir de una red de electrolineras más que aceptable, esta se sitúa por encima del nivel de penetración del vehículo eléctrico en el parque automovilístico. Así se desprende del último Barómetro Anfac de la Electromovilidad, que cada trimestre pone nota a los avances de la movilidad eléctrica en España y cada una de sus comunidades autónomas.

Se trata de un índice (con base 100) que valora el nivel de cumplimiento por parte de las autonomías de una serie de objetivos: alcanzar un 10% de cuota de mercado de vehículo electrificado, conseguir un 70% de penetración de vehículo puro respecto al electrificado (en esta categoría entran los híbridos enchufables); el volumen necesario de puntos de recarga para lograr ese objetivo (3,3 puntos por cada 1.000 personas en 'edad motorizable'), y que el 30% de esas infraestructuras sean de recarga rápida o superrápida.

Con todos estos elementos la patronal de fabricantes realiza una valoración, de forma que la cifra 100 representa el «total cumplimiento de los objetivos». En esa escala, y en función de los diferentes grados de alcance de esos objetivos, se da un valor o nivel a cada territorio.

En primer lugar, el estudio analiza un indicador global de electromovilidad, en el que Euskadi aparece en el quinto puesto con una valoración de 16,6 puntos, por detrás de Asturias (22,7 puntos), Cataluña (22,6) , Madrid (18,6) e Islas Canarias (17,7). Bajando al detalle, el País Vasco flojea en cuanto a la penetración del vehículo electrificado. Era una de las comunidades líderes en el barómetro realizado en el primer trimestre del año. Y aunque en esta segunda edición de 2019 mejora su puntuación, no lo hace igual que otras autonomía, así que pierde posiciones en la clasificación para quedarse en la novena, con 12,4 puntos (la media española se sitúa en 15,3).

Este apartado del estudio se divide, a su vez, en tres clasificaciones. En primer lugar, el ratio de vehículos eléctricos respecto al total. Aquí Euskadi figura en la mitad en la mitad de la tabla, con 7,6 puntos. Bastante por debajo de la media española (12,3), que sin embargo está muy influida por la gran implantación del vehículo eléctrico que presenta Madrid, que merece una puntuación de 20,5.

Respeto a la presencia del vehículo eléctrico sobre la población susceptible de conducir un coche (lo que el informe llama 'población motorizable'), Euskadi está algo mejor, en el séptimo lugar. Sin embargo, cae puestos en el análisis del porcentaje de vehículos eléctricos puros (cero emisiones) respecto al mercado electrificado: aparece en la undécima posición con 83,4 puntos, en la media nacional. Extremadura lidera esta clasificación.

Mejor en infraestructura de recarga

En cuanto a la otra gran 'pata' del índice de electromovilidad -el desarrollo de la infraestructura de recarga-, Euskadi ocupa la quinta posición (el estudio le otorga 27,3 puntos) en un ranking que lidera Asturias (30,8 puntos). La comunidad autónoma vasca puede presumir de una aceptable red de puntos de recarga rápida o superrápida: representan 24 de los 183 'surtidores' eléctricos que se pueden encontrar en Euskadi, según el estudio de Anfac, lo que le hace acreedor del cuarto puesto.

También aprueba con nota el ratio entre puntos de recarga y parque de coches eléctricos, sólo por detrás de Madrid, Asturias, Castilla La Mancha y Andalucía. Algo más abajo se encuentra en la relación entre el número de 'surtidores' eléctricos y los kilometros de la red viaria. En Euskadi hay 6,2 por cada 100 kilómetros, por lo que ocupa la séptima plaza de la clasificación. Por encima de la media española, pero lejos de los 29 de Baleares o los 26,5 de Madrid. En lo que peor está Euskadi es en infraestructura de recarga sobre población 'motorizable': ocupa el puesto 12, con 5,3 puntos, cuando la media nacional es de 6,8.

Quiere decir que Euskadi cuenta con un número de puntos de recarga mejorable teniendo en cuenta la población susceptible de conducir un coche eléctrico. Pero que es aceptable teniendo en cuenta el número real de este tipo de vehículos que circulan por las carreteras, que en general están bastante bien dotadas de electrolineras. Además, un porcentaje destacado -siempre respecto a otras comunidades autónomas- de esos puntos de suministro son de recarga rápida.

Según la patronal de fabricantes, todos estos datos revelan «la importancia radical que tiene, para el incremento de la demanda del vehículo electrificado, la aprobación de planes de estímulo a la compra que estén bien definidos, sencillos y eficaces». Ahí reside, en opinión de Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de Anfac, «la clave de las diferencias de puntuaciones entre comunidades autónomas».

Armero recuerda que el Plan MOVES -de ayudas a la compra de este tipo de vehículos así como para las infraestructuras particulares de recarga- «ha tenido un éxito desigual según la región por las diferencias en su puesta en marcha, comunicación y ejecución». En la mayoría de las comunidades autónomas le evolución del consumo de fondos «está siendo especialmente lenta para la adquisición de turismos eléctricos, lo que hace al plan ineficaz para estimular la compra de vehículos electrificados y alternativos». Por eso, Anfac pide que «se mitiguen los efectos de esta regionalización, con una convocatoria única en tiempos, y que se elimine la obligatoriedad de achatarramiento a la hora de adquirir un vehículo electrificado».

España, a la cola de Europa

El estudio de Anfac no sólo establece comparaciones entre comunidades autónomas, sino que también analiza el índice de electromovilidad español en el contexto europeo. Y aquí, el suspenso no tiene paliativos. En la clasificación global mejora la puntuación respecto al anterior barómetro, pero sólo alcanza los 16,1 puntos sobre 100. La media de la Unión Europea es de 23,8 puntos. Sólo en Italia están peor. Los alumnos más destacados de Europa son Holanda y, con mucha diferencia sobre el resto, Noruega.