El impuesto de la gasolina hace un buen roto a los conductores vascos

El impuesto de la gasolina hace un buen roto a los conductores vascos

Un informe de Competencia constata los efectos de la unificación de las tasas en toda España

JOSÉ V. MERINO

Euskadi es una de las comunidades más inflacionistas. Está en el 'top' de las subidas del Índice de Precios al Consumo, el IPC. Sucede, sobre todo, por la escalada de los carburantes. Y no es extraño, sino tan sólo el efecto de la aplicación del 'tipo especial' que grava las gasolinas y los gasóleos, y que ya es único en toda España. Una decisión que ha hecho un buen roto en los bolsillos de los conductores vascos.

Hasta finales de 2018, Euskadi era una de las regiones donde el denominado 'tramo autonómico' del impuesto era igual a cero. Sucedía lo mismo en Castilla y León, Navarra, La Rioja y Cantabria, cuyos gobiernos así lo habían decidido . Y había otras tres comunidades, Aragón, Extremadura y Madrid, que aplicaban un tipo menor al del resto de España.

Pero una ley estatal aprobada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy armonizó los impuestos de los carburantes, con lo que las ocho comunidades 'díscolas' se vieron obligadas a elevar su carga impositiva. Una especie de café amargo para todos traducido en un 'tipo especial' de 7,2 céntimos de euro por litro para toda la Península y Baleares (en Canarias no se aplica). Hasta ese momento, en Euskadi el impuesto era de 2,4 céntimos por litro, el correspondiente al llamado 'tramo estatal'.

En su día, sólo las asociaciones de consumidores levantaron la voz. Ahora, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha elaborado un informe sobre lo sucedido que confirma todos sus temores.

El documento dice que, efectivamente, se han reequilibrado las diferencias provinciales. Pero ha sido por arriba, ya que el incremento de los impuestos ha provocado una subida de los carburantes en las gasolineras a pesar del descenso de los precios del producto básico –gasolinas y gasóleos– antes de la aplicación de las tasas. Así, el precio antes de impuestos de la gasolina 95 descendió 1 céntimo por litro y el del gasóleo A, 0,95 céntimos. Pues bien, en los surtidores, el litro de gasolina subió 10 céntimos y el de gasóleo, 22. En resumen, el único que ganó fue el Estado.

Y el segundo efecto es que las mayores subidas –5,8 céntimos por litro– se han producido en las cinco comunidades que antes no querían aplicar el impuesto. Es decir, además de Euskadi, Castilla y León, Navarra, La Rioja y Cantabria. Los 5,8 céntimos salen de sumar 4,8 céntimos por el cambio legal y un 21% de IVA.

El tercer efecto fue que los territorios con la gasolina 95 más cara son Gipuzkoa, Asturias y Bizkaia –en el otro extremo están Almería, Murcia y Lleida– . En el caso del gasóleo, el 'top tres' es similar: Gipuzkoa, Bizkaia y Cantabria. Las más baratas son Badajoz, Lleida y Valencia.

En el conjunto de Europa, España tiene la tercera gasolina más cara –antes de los cambios legales estaba en el quinto puesto–. En el del gasóleo, ha pasado del puesto decimoséptimo al séptimo. Las estaciones que más aumentaron sus precios de venta al público fueron las de Repsol y Cepsa; y las que menos, las independientes. Los precios más bajos se siguen ofreciendo en los hipermercados.

Como la fiesta va por barrios, a las diputaciones forales todo ese cambio impositivo les viene bien. Se estima que ingresarán unos 130 millones de euros más, lo que equivale al 1% de la recaudación anual vasca.