El futuro de la banca

Carlos Aguirre
CARLOS AGUIRRE

En los anteriores artículos he intentado resumir la situación actual de la banca en sus aspectos económico, normativo y supervisor. Desde el punto de vista económico se ha producido un estrechamiento de márgenes y ha sido necesario gestionar la problemática cartera inmobiliaria, ambos aspectos con claro impacto en la cuenta de resultados. Además, la reglamentación emanada desde el Banco Central Europeo implica unos mayores requerimientos en solvencia, en control y gestión del riesgo, y en las relaciones con el cliente. Por último, los avances tecnológicos están modificando la forma de relacionarse con los clientes, y están atrayendo a nuevos actores al sistema financiero.

Todo ello está impactando en la cuenta de resultados hasta el punto que algunas instituciones financieras ya no son capaces de cubrir su coste de capital. Esto de la rentabilidad es un tema básico en el sistema financiero europeo, porque si no hay beneficio no será posible dotar a reservas y crear los colchones de capital necesarios para generar solvencia y posibilitar el crecimiento sostenido del negocio bancario. Esto no lo digo yo, sino los grandes gurús del sistema financiero.

En este contexto vemos aflorar el mundo de las fintech, pero a nadie le extrañaría tampoco ver a los grandes operadores en la red, llámense Google o Amazon, actuar en el mercado con sus propios medios de pago, y además con una visión a nivel planetario, y por tanto fuera de las reglas del Banco Central Europeo. Recursos tienen, y de sobra, para hacerlo. Lo que supongo que todavía les frena para un desembarco general en el sistema financiero es que están acostumbrados a rentabilidades muy altas, en todo caso muy superiores a las de los bancos, y porque tienen que aprender a gestionar la problemática de los impagos. Pero todo llegará, a aquí vaticino batalla.

Significa esto el fin de la banca?. Seguro que no. El sistema financiero ha pasado por innumerables crisis y ha demostrado una gran capacidad para regenerarse. Los avances tecnológicos ya han cambiado el modo de hacer banca, y la mayoría de instituciones financieras, unas más que otras, se están adaptando a la nueva situación, incluso algunas la están liderando. Pero esto no es todo. Como he dicho antes, en la coctelera se están integrando multitud de ingredientes que hay que saber mezclar bien para conseguir la combinación más idónea. Junto a los tradicionales como la concesión de préstamos o la gestión de patrimonios, entran otros más novedosos, pero que van resultar necesarios para cuadrar la cuenta de resultados. Son ingredientes que se plantean desde una visión más global de los bancos como gestores de las necesidades de sus clientes. Me refiero a la posición privilegiada que actualmente ostentan en el mercado para actuar en actividades y servicios no específicamente bancarios, pero que sí podrían entrar dentro de sus competencias o habilidades comerciales, técnicas y de gestión.

De qué estoy hablando?. Se me ocurre que los bancos ocupan posiciones centrales y globales, ya que se encuentran o pueden acceder a casi todas las personas en casi todos los lugares. Su rol en los últimos dos siglos les ha otorgado una gran relevancia en el espacio socioeconómico, hasta el punto que es casi imposible concebir nuestra sociedad sin el sistema financiero, o dicho de una forma más directa, conocer a alguien que no tenga una cuenta bancaria. Esto ha hecho que hayan intermediado en casi todas las cosas con impacto económico en la vida de una persona, desde la compra del piso o el coche a través de un préstamo, o las operaciones a través de las tarjetas de crédito, hasta las domiciliaciones de nóminas y recibos.

Pero nadie ha determinado que su papel no pueda ser más central. Me refiero a la capacidad, y por tanto a la posibilidad, de actuar como agente activo en absolutamente todos los ámbitos de las relaciones económicas de una persona. Utilizar su influencia económica, su experiencia profesional y su dimensión para acompañar a su cliente en cuantas necesidades de corte económico se le planteen. Si tienes un problema, ahí estoy yo para resolvértelo.

Es una idea de trazo gordo, lo sé, pero el concepto está ahí. Lo mismo que las grandes empresas tecnológicas están entrando en el mundo financiero dibujando una línea cada vez más estrecha entre ambos sectores, es posible que esta capilaridad acabe yendo también hacia el otro sentido. Al final tiene su lógica, porque lo que en el fondo ofrecen ambos sectores es satisfacer las necesidades de la gente.

Entonces, es esto el fin de los bancos?. Probablemente, tal y como ahora los conocemos, sí. No sé lo que tardarán en recorrer el tránsito hacia una posición de operador global, pero al final los servicios bancarios serán algo más que los servicios financieros. Esto generará, ya lo está haciendo, una lenta revolución en la que habrá vencedores y vencidos. El supervisor bancario europeo sigue incidiendo en un nuevo ajuste que conllevará a buen seguro un nuevo redimensionamiento del sector, con menos bancos, más grandes y más globales. Unos bancos que seguro tendrán que trabajar para buscar alternativas al negocio tradicional, con un incremento del componente de servicios que generan ingresos, pero no impactan necesariamente en el riesgo del banco. Yo no dudo que esto será así, pero no me atrevo a aventurar el dibujo final de este cambio de escenario.

 

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