'Txiki' Muñoz se despide con el aviso de que ELA seguirá siendo un «contrapoder»

'Txiki' Muñoz, en su última comparecencia como secretario general de ELA. /FERNANDO GÓMEZ
'Txiki' Muñoz, en su última comparecencia como secretario general de ELA. / FERNANDO GÓMEZ

El secretario general critica con dureza a Urkullu por tratar de neutralizar al sindicato. «No es Bolsonaro o Trump, pero en Euskadi sí hay autoritarismo»

ANA BARANDIARAN

Él se va, pero «ELA sigue». Fue el aviso a navegantes que envió ayer Adolfo 'Txiki' Muñoz en su última comparecencia como secretario general del sindicato, días antes de pasar el testigo al navarro Mitxel Lakuntza, un relevo que se oficializará el próximo 5 de abril. Eso de que «ELA sigue» se refiere, principalmente, a que continuará en la misma línea de los últimos años, ejerciendo de «contrapoder» y con feroces críticas a gobiernos, partidos políticos y otras centrales a las que considera demasiado 'blandas'.

En su despedida fue especialmente duro con el lehendakari, algo ya habitual. «No es el mismo autoritarismo el de Trump, Bolsonaro, Salvini o Urkullu, pero aquí hay autoritarismo», aseguró tras denunciar el intento del Gobierno vasco de «neutralizar a ELA mediante el boletín oficial», al institucionalizar el diálogo social con fuerzas sindicales con menos representación, como CC OO y UGT.

Muñoz se va porque en breve cumple 60 años y los estatutos no permiten superar los 59 en el cargo. Fue nombrado secretario general en 2008, ante la retirada de José Elorrieta, con lo que ha estado algo más de una década como líder de ELA, justo los años de la crisis. Su marcha se consumará el día 5 en el Kursaal de San Sebastián, en un congreso extraordinario que llevará el lema 'Indar Betean' ('En plena forma').

El eslogan no es casual. Busca exhibir la fuerte hegemonía de ELA, tal como destacó el propio 'Txiki' Muñoz. «Estamos solos, no tenemos familia (política), pero es una soledad muy bien acompañada. Contamos con más de 100.000 afiliados y una representación sindical del 41% en Euskadi y de casi el 23% en Navarra», destacó. Según explicó, este amplio respaldo electoral es el que legitima al sindicato para seguir con la estrategia de «confrontación» que mantiene, «sin tener que agradar a todo el mundo». «La legitimación nos la da nuestra gente», insistió.

A su entender, el contexto actual no deja otra opción que la línea durísima que mantiene ELA, con una clara apuesta por la huelga, que suscita gran malestar en muchos ámbitos por el enquistamiento de los conflictos. «Es la realidad la que te lleva al contrapoder, a confrontar y a animar a la gente a que se organice», se justificó. Y añadió: «Esto no ha cambiado desde que estaba Elorrieta y no está en discusión en el sindicato de cara al futuro».

El papel de la izquierda

¿Y cuál es esa realidad que conduce a la confrontación? El todavía secretario general de ELA se refirió al citado «autoritarismo» del Gobierno vasco, con el que «no ha sido posible normalizar relaciones» porque «solo aceptan relaciones clientelares». Censuró, en este sentido, que el hecho de que se avalen acuerdos con un 10% de la representación sindical supone «destrozar las reglas de juego democráticas».

Manifestó también preocupación por el papel que está jugando la izquierda. «Sus asesores les dicen que busquen el centro, pero ese centro se ha desplazado a la derecha», advirtió, y denunció que «se ha construido un marco institucional en el que solo caben políticas neoliberales». En el plano laboral, consideró que los principales problemas están en la elevada precariedad, el alto paro y los accidentes, que dejan entre 40 y 50 muertos al año.

Al hacer balance, aparte de reivindicar un sindicado que da la cara y la seguirá dando, destacó la cada vez mayor presencia de jóvenes y mujeres. «Eso quiere decir que somos una organización atractiva para el movimiento feminista», dijo. De hecho, el 45% de los 736 delegados que acudirán al congreso del 5 de abril son mujeres, un porcentaje mayor que en pasadas ediciones. Aunque su sustituto será hombre. Muñoz aseguró que, en la central, «el que se va, se va», «nada de jarrones chinos». Pero ELA sigue.