'The Debt I Owe': «Debo más dinero del que veré jamás»

Woody Guthrie y Lou Reed./AP/EFE
Woody Guthrie y Lou Reed. / AP/EFE

En plena resaca de la crisis financiera de 2007, Lou Reed adaptó y musicalizó un texto de Woody Guthrie sobre un hombre hipotecado: «Me siento como un coche reventado en el desguace»

Carlos Benito
CARLOS BENITO

Bob Dylan ha dicho alguna vez que empezó a escribir letras porque se le habían agotado las de Woody Guthrie, el modelo que marcó el inicio de su carrera. Guthrie, aquel gigante del folk estadounidense cuya guitarra 'mataba fascistas', murió el 3 de octubre de 1967, pero en realidad sus letras no se han agotado todavía y seguramente jamás lo harán: no solo firmó cientos de canciones (su nombre volverá a asomar tarde o temprano por esta sección), sino que además dejó una cantidad abrumadora de textos inéditos en los que han ido buceando otros artistas.

'The Debt I Owe' (que podríamos traducir al castellano, evitando redundancias, como 'la deuda que tengo') es el resultado de uno de esos reciclajes póstumos de la producción de Guthrie. En 2012, el año en el que habría cumplido los cien, se publicó 'Note of Hope', un álbum en el que varios artistas (de Tom Morello a Jackson Browne, de Michael Franti a Madeleine Peyroux) ponían música a textos que él no llegó a convertir en canciones, o que ni siquiera tenían la intención de adaptarse a dicho formato. El tema que nos ocupa pertenece a este segundo grupo, ya que se trataba de un escrito en prosa, un ensayo que Lou Reed transformó en poema aprovechando la libertad que le concedieron los depositarios del legado de su autor. Parece un reto complicado, pero quizá no lo fuese tanto: la propia Nora Guthrie, hija de Woody, se asombró al comprobar que las líneas del texto rimaban al recomponerlas en formato de verso. «Estaba tan acostumbrado a escribir canciones que incluso en sus cartas rimaban las líneas», comentó.

De la materia prima de Woody Guthrie y la adaptación de Lou Reed salió un texto bellísimo, cuyo narrador expone sus sentimientos al verse endeudado de manera irreparable. «Todos los días, varias veces al día, me viene un pensamiento. / Tengo más deudas de las que podré pagar nunca, debo más dinero del que veré jamás», afirman los dos primeros versos, especialmente vigentes cuando se grabó la canción, todavía en plena crisis financiera de 2007. El protagonista pasea por Nueva York, contempla los escaparates de los comercios y piensa en las carteras que otros transeúntes guardarán en sus pantalones: «En la cintura llevo un bolsillo vacío y frío. / En la muñeca, las lágrimas de tu rostro». En una de las estrofas, que alza el vuelo literario de manera particularmente notable, el hombre hipotecado analiza sus sentimientos a través de una cadena de imágenes: «Me siento como un trozo de escombro triturado, un coche reventado en el desguace, / una imagen de un viejo periódico que el viento sopla a través de un viejo astillero, / un bordillo desconchado y golpeado, un trozo de chicle pegado a un zapato, / una caja vacía de cerillas usadas, una versión vacía de ti», va cantando con su inconfundible fraseo el roquero neoyorquino.

El último verso es aportación suya y amplía el ámbito de la canción y del sufrimiento más allá de lo estrictamente económico. La propia Nora lo contó en el texto que dedicó a Reed tras su muerte hace cinco años: «En la grabación final de 'The Debt I Owe', añadió su propia línea de cierre, 'ojalá esta deuda fuese cosa de dinero'. Es un pensamiento muy tierno, con una melodía atípicamente tierna en un tipo tan duro».

 

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