El cuadriciclo ecológico alavés busca financiación

Iván Platas y Karl Niklass son los promotores de Goyti, empresa que pretende fabricar el cuadriciclo Gora./
Iván Platas y Karl Niklass son los promotores de Goyti, empresa que pretende fabricar el cuadriciclo Gora.

Dos emprendedores vitorianos planean levantar una fábrica de pequeños vehículos eléctricos producidos con materiales sostenibles, como el bambú o la madera

JORGE MURCIA

El coche eléctrico es el icono de la movilidad sostenible y la apuesta de casi todas las grandes marcas automovilísticas. Sin embargo, hay quien va un poco más allá en su intento por fabricar vehículos respetuosos con el medio ambiente. Por ejemplo, Iván Platas y Karl Niklass, dos emprendedores (vitoriano el primero, inglés con intención de afincarse en la capital vasca el segundo) convencidos de que los automóviles eléctricos no son todo lo ecológicos que deberían. Efectivamente, no emiten emisiones contaminantes al circular. Pero dejan su huella medioambiental «por los materiales con los que se construye, la energía que se requiere y lo que contamina». Así que estos dos profesionales con una larga trayectoria ligada al mundo de la automoción sueñan con idear un vehículo eléctrico a partir de materiales más sostenibles, como el bambú o la madera.

Ese sueño se llama Gora, el nombre con el que planean bautizar a un cuadriciclo destinado al transporte de personas y mercancías. Los potenciales clientes del producto serían fundamentalmente las empresas de 'carsharing' (aquellas que alquilan pequeños utilitarios por minutos, horas o días), pero también está pensado para que el personal de ayuntamientos y otras administraciones públicas se desplace entre los distintos centros de actividad. O para la realización de labores de limpieza y mantenimiento de calles, jardines y plazas.

Platas y Niklass llevan «20 o 30 años trabajando en la automoción». El primero es ingeniero en Organización y Economía Industrial, y un experto en diseño CAD que ha trabajado para firmas como Mercedes-Benz o equipos de competición y constructores como Epsilon Euskadi. Karl es arquitecto y presume de un bagaje de más de 35 años en ingeniería de competición para distintas escuderías. Ellos han visto «una imperiosa necesidad de cambiar la forma en la que se hacen las cosas». Y que uno de los «puntos clave para transformar la movilidad son los materiales». De ahí que se propusieran desarrollar componentes de origen natural que permitirían «ahorrar hasta 40 toneladas de C02 emitidas por vehículo a lo largo de toda su vida, unos 200.000 kilómetros».

El proyecto está en una fase inicial, puesto que la empresa que lo pretende hacer posible (Goyti) ni siquiera está constituida. El prototipo con el que trabajan estos dos emprendedores desde hace casi dos años tiene en la «modularidad adaptable» uno de sus grandes puntos fuertes. «En la plataforma que estamos desarrollando para el vehículo van incluidos todos los elementos, como la batería, los motores en rueda, la suspensión, etc. Luego encima podemos poner cualquier cuerpo: puede ser un dos plazas, o un vehículo de una sola plaza con un cajón detrás para llevar paquetería...». Una polivalencia que les permitirá atacar distintos mercados.

Pero antes de todo eso hay un paso previo que deben cumplir, y es el de la homologación del vehículo, que en España lleva a cabo la empresa Applus Idiada en su circuito de Tarragona. La parte crítica de este proceso puede estar, según Platas, «en los materiales. Pero estamos trabajando con Tecnalia para poder certificarlos. No vemos mucho inconveniente».

Plantas en Euskadi y el extranjero

Más ardua será la tarea de levantar la planta donde se produzca el Gora. La idea de Platas y Niklass es fabricar en territorio alavés. También planean ensamblar las diferentes partes del vehículo en fábricas situadas en otros países, de forma que la producción anual alcance entre las 5.000 y las 15.000 unidades en función de las características de cada planta.

Otro punto crítico, común a todos los proyectos empresariales, es el de la financiación. Goyti tiene abiertas conversaciones con distintos inversores públicos y privados. De España, pero también del extranjero (chinos o estadounidenses). «Estamos viendo que hay mucho interés, gracias a una diferenciación muy particular que caracteriza a nuestro proyecto, como es el tema de los materiales», se felicita Platas.

Por el momento cuentan con la ayuda de la Spri y del Ayuntamiento de Vitoria. «También estamos intentando acceder a programas de ayudas al desarrollo como el Neotec del CDTI o Gauzatu Industria. Pensamos que nuestros desarrollos van en la línea de estos proyectos, así que esperamos poder seguir adelante». Si todo va según sus planes, el cuadriciclo Gora podrá ser una realidad dentro de tres años, en 2022.