Música económica

'La caída del ciclo económico' y otras canciones de bar

Ludwig von Mises./
Ludwig von Mises.

En la Viena de entreguerras, el círculo del profesor Ludwig von Mises remataba sus reuniones en un café, entonando tonadas festivas sobre la teoría de la utilidad marginal o la metodología de las ciencias sociales

Carlos Benito
CARLOS BENITO

En cierto modo, la de esta semana es la entrega más severa de todas las que ha incluido hasta ahora esta sección: hoy no hablamos de una estrella pop, un punk insolente o un tanguero concienciado que canta acerca del dinero y sus efectos en el mundo, sino que los protagonistas son prestigiosos intelectuales, auténticas luminarias del pensamiento europeo de hace un siglo. Pero, por otro lado, también se podría afirmar que nos encontramos ante la faceta más festiva y bufa de la música económica, ya que se trata de canciones de bar, concebidas de manera específica para una interpretación coral, humorística y seguramente tirando a ebria a cargo de un grupo de amigotes. Está claro, por tanto, que hablamos de una música singular, que nos lleva de expedición hasta la Viena de entreguerras y su estimulante panorama creativo: por ceñirnos a la música, era el momento y el lugar en el que Arnold Schönberg y los suyos sacudían los cimientos clásicos con el dodecafonismo, aunque de eso no hay ni rastro en este repertorio.

Entre 1920 y 1934, el profesor Ludwig von Mises (un intelectual judío, partidario del no intervencionismo estatal en la economía, que predijo ya en aquel momento el colapso del socialismo) organizaba reuniones quincenales de lo que se ha dado en llamar su 'círculo', un grupo de economistas, historiadores y filósofos que discutían sobre cuestiones sesudas. O, por lo menos, lo hacían de siete y media de la tarde a diez de la noche, ya que en ese momento trasladaban la reunión a las mesas del restaurante Anchora Verde y, finalmente, se instalaban en el Café de los Artistas. Aunque el propio Mises solía marcharse de allí a la una de la madrugada, otros miembros del grupo trasnochaban unas cuantas horas más, y ya se puede imaginar que el tono académico iba experimentando cierta transformación a lo largo de la velada, aun sin perder la profundidad y la solvencia que caracterizaba a tales prohombres. La muestra más evidente de ese viraje hacia lo informal eran las canciones: el filósofo Felix Kaufmann, miembro del grupo, escribía letras adaptadas a melodías del folclore austriaco o a pasajes populares de música clásica, en las que trataba con ánimo habitualmente jocoso los asuntos que preocupaban al grupo.

Estaba, por ejemplo, 'La canción del círculo de Mises', que servía de himno al colectivo y elogiaba las trufas a las que solía invitar su líder, o el 'Adiós al profesor Mises' que le dedicaron cuando tuvo que marcharse a Ginebra para escapar de la amenaza nazi. Pero muchas otras aludían directamente a la doctrina y los debates de Mises y los suyos: en 'El granadero de la escuela de la utilidad marginal', sobre una melodía de Schumann, un economista se plantea practicarse el harakiri al descubrir que en Alemania esa doctrina no tiene seguidores; en 'La caída del ciclo económico', con música del vienés Johann Sioly, criticaban a los gobiernos por su análisis superficial del funcionamiento del sistema; en 'Pura teoría', lograban encajar en una melodía tradicional las discusiones entre tres escuelas económicas. Las canciones no solo se conservan -hablamos de gente amiga de dejar constancia escrita de su producción intelectual-, sino que las partituras de unas cuantas se pueden descargar gratuitamente de la web del Instituto Mises, con la letra en versión inglesa. Los profesores del instituto también han realizado animadas recreaciones de los encuentros del círculo, como la que se puede ver en el vídeo.