Música económica

'La arenga de los sindicatos futuristas': no hay cambio, no hay progreso

Aviador Dro en 1982./
Aviador Dro en 1982.

Aviador Dro, los mutantes de La Movida, redactaban manifiestos sobre la «revolución dinámica» que cristalizaban en letras como la de esta canción, denuncia de vicios como «la corrupción del Estado» y «la parálisis del poder»

CARLOS BENITO

La Movida no fue precisamente la corriente cultural más concienciada de la historia, y ese aparente desinterés por la reivindicación y la denuncia la ha convertido en objeto de reevaluaciones muy severas (y, a veces, bastante descaminadas). A los grupos de los primeros 80 les suelen acusar de frívolos, de haber apostado por lo lúdico en una época que exigía mayor compromiso, pero también es cierto que esas críticas tienen algo de estéril y prepotente reprimenda al pasado: reprochan a los protagonistas de una época que hiciesen precisamente lo que los convirtió en protagonistas y lo que dio sustancia a esa época. ¿Quién sabe si nuestro presente no sería peor si hubiesen actuado de otro modo? En cualquier caso, La Movida incluye una buena cantidad de proyectos anómalos, entre los que cabe destacar a El Aviador Dro y sus Obreros Especializados, con sus alias robóticos (Biovac N, Metalina 2, Derflex Tipo IARR...), sus letras de ciencia ficción (el bautismo, al fin y al cabo, les viene de una ópera futurista), su sonido de electrónica militante y su apuesta por la mejora socioeconómica a través de la tecnología y la mutación.

Porque, además de canciones, Aviador Dro confeccionaban manifiestos en los que iban resumiendo su postura ante el mundo. Tampoco vamos a ser unos papanatas y negar que aquellos compendios de su ideología tenían mucho de lúdico e incluso de frívolo, esos supuestos pecados capitales de la Movida, pero ahí estaban, anunciando la «revolución dinámica» en mitad de la juerga loca: «Nuestra curiosidad es nuestro motor. Odiamos el pasado y sus atavismos: política y religión. Amamos a las máquinas, la ciencia y la tecnología», proclamaban. Los misteriosos miembros del Aviador defendían el cooperativismo, la colectivización económica y la abolición de la familia, «graciosa estructura tribal de convivencia basada en la gerontocracia y otras curiosidades arcanas». No querían que se demorase más la siguiente revolución, en la que el ser humano iba a sacar por fin pleno partido a la tecnología como ampliación de sus capacidades y superación de sus deficiencias: «Todavía el hombre sigue siendo el mismo hombre que trabajaba en el campo en la Edad Media. Ahora tiene que ajustar sus posibilidades fisiológicas y psicológicas a su posibilidad de desarrollo técnico, que las ha superado en mucho», declaraban en 1980 al fanzine 'Dezine', y lo cierto es que en ese aspecto sus visiones no andaban muy desorientadas.

Las sombras fascistas del pasado

'La arenga de los sindicatos futuristas' forma parte de su álbum doble de 1983, el conceptual y hegeliano 'Síntesis: la producción al poder', que constaba de un disco más comercial ('Tesis'), otro con vocación experimental ('Antítesis') y un sencillo que servía de 'Síntesis' de ambos. Por supuesto, 'La arenga', con sus bases industriales y su recitado al estilo de un mitin, pertenecía al segundo lote, el vanguardista. En la letra, arremeten contra «el engranaje burgués del mediocre socialismo», «la adaptación camaleónica a otros vientos mientras las viejas estructuras consolidan su poder», «la corrupción del Estado», «el apoyo al viejo sistema capitalista» y «la parálisis del poder». Y, para evitar tergiversaciones, disipan de manera explícita las dudas que podría suscitar su mensaje: «Por un lado, suprimir la fanática sumisión al Estado socialista, y por otro, erradicar de una vez las sombras fascistas del pasado. Esta debe ser nuestra misión».

Su «no hay cambio, no hay progreso» ha envejecido muy bien. En 2011, Sr. Chinarro grabaron una versión de 'La arenga' por considerar que su letra era «muy 15-M», como un insólito puente entre La Movida y las revueltas del siglo XXI. Y, con motivo de su treinta aniversario, los propios Aviador Dro (que siguen en activo y de vez en cuando desempolvan sus trajes de kevlar para visitar alguna ciudad) actualizaron sus postulados en un nuevo manifiesto: «Ya sabemos todos quiénes son los enemigos del progreso y la libertad eléctrica. Especuladores, bancos, fondos financieros internacionales, paraísos fiscales, conferencias episcopales. El claro objetivo de nuestra justa furia».

Así interpretaron Aviador Dro este tema en el programa 'La edad de oro', tras invitar al «nuevo baile sindicalista». La versión de estudio se puede escuchar aquí.