Los primeros 40 años de Burdinola

Imagen de uno de los diseños de laboratorios de Burdinola. /EC
Imagen de uno de los diseños de laboratorios de Burdinola. / EC

La firma vizcaína se posiciona como líder internacional en el diseño de todo tipo de laboratorios

IRATXE BERNAL

Aquí, un día piensan en crema facial con la que queremos disimular las primeras arruguillas; otro, en el antihistamínico que nos libera de la dichosa alergia; el tercero, en la investigación contra el cáncer y, al siguiente, en la fórmula de la Coca-Cola. O más bien piensan en lo que necesitan quienes todos los días trabajan en los laboratorios de L'Oreal, Faes, Novartis, Sanofi, Cinfa, Respol o el gigante de los refrescos. Desde hace 40 años, la investigación tiene en Amoroto un punto de partida.

En esta localidad vizcaína nació hace ahora cuatro décadas Burdinola, una cooperativa que hoy se posiciona entre las líderes internacionales de su sector: el diseño y gestión de laboratorios tanto para investigación médica en universidades, hospitales y farmacéuticas, como para la innovación en industrias tan diversas como las de la cosmética, la alimentación o la petroquímica. La mitad de sus ventas las realiza en el extranjero, especialmente en empresas del sector farmacéutico, en el que es un referente.

La firma cubre desde el diseño inicial hasta el mantenimiento de las instalaciones pasando por las fases de consultoría, fabricación y montaje. Aunque sus orígenes están más cerca de los 'babies' escolares de cuadritos vichy que de las batas blancas. La cooperativa inició su actividad elaborando muebles para centros educativos, una idea que tan solo siete años después resultó no ser muy acertada. «Era un negocio muy estacional. ¿Cuándo se renuevan las mesas y sillas de un instituto? En julio o septiembre. Fuera de ahí no hay pedidos», explica Mikel Martínez, gerente de la firma.

Era necesario buscar otro mercado en el que encajar lo que había, lo que se sabía hacer. Fue ahí cuando pensaron en otras instalaciones con necesidades muy concretas: los laboratorios científicos. Con tanta fe cambiaron el rumbo que, ya desde 1985, está designada por Aenor para representar a España ante el Comité de Norma Europeo (CEN) en la deliberación sobre la legislación y los protocolos de seguridad en laboratorios, tanto en procesos como en equipamiento.

Un operario en una de las plantas de Burdinola.
Un operario en una de las plantas de Burdinola. / EC

Claro que las exigencias de los laboratorios también iban mucho más allá que las de los colegios. Lo primero que fabricaron fueron muebles modulares, que daban a los espacios y usuarios una gran flexibilidad; y de ahí pasaron al diseño de los propios laboratorios, para ir especializándose en instalaciones cada vez más complejas. Hoy, cuenta con un catálogo de más de 5.000 referencias, que en su mayoría se fabrican en la planta de Amoroto. Desde mesas a unidades de almacenaje, aunque la joya de la corona son las vitrinas de gases, un elemento fundamental en instalaciones donde se investigue con productos químicos peligrosos que sean tóxicos, inflamables o corrosivos, por ejemplo.

Son esos espacios acristalados, poco más amplios que armarios, en los que se realizan los ensayos y en los que hay que asegurar la correcta aspiración de los gases. «La seguridad en el laboratorio es importante, pero en las vitrinas es crítica. Actualmente, tenemos una gama con cuarenta modelos y una sala de ensayos que nos permite realizar adaptaciones y test para dar a nuestros clientes soluciones personalizadas y seguras. Son nuestros productos más demandados, aunque nosotros tenemos en cuenta que debemos crear un entorno seguro no sólo en la equipación», subraya su gerente.

Edificio de Burdinola.
Edificio de Burdinola. / EC

De hecho, hoy, con 100 trabajadores, filiales en Francia, Italia, Reino Unido, Benelux y Dubai, y delegaciones comerciales en Colombia y Perú, Burdinola trabaja por potenciar la vinculación de la marca con la seguridad. «Desde el estudio preliminar tratamos de identificar los riesgos en el diseño de los espacios, la configuración de los puestos de trabajo o la instalación de servicios como los suministros de agua y electricidad o la recogida de residuos. Pero desde el año pasado, además tenemos una división expresamente dedicada al mantenimiento de las instalaciones, lo que permite incluso anticipar posibles problemas tanto en las instalaciones como en los equipos», explica Martínez.

Pero la funcionalidad no lo es todo; en la investigación también hay mucho de imagen. «Los laboratorios son el corazón de muchas empresas y se han convertido en una especie de 'show room'. Cuando una compañía dedicada a la investigación recibe alguna visita a la que quieren impresionar, inevitablemente la llevan a los laboratorios. Así que éstos han de dar la sensación tanto de innovación y fiabilidad como de modernidad, de renovación, de cierta preocupación por estar a la última», explica el gerente de Burdinola. «En realidad, al final se trata de lograr que los investigadores trabajen a gusto. Esa es nuestra misión».

 

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