Nuevos tiempos, nuevos modelos de negocio

Eduardo Saiz Lekue
EDUARDO SAIZ LEKUEDirector CERVEZAS LA SALVE

Mi amama solía decir: «Ay hijo, cómo cambian los tiempos». Y es que siguen cambiando y a mucha velocidad. Seguramente los cambios son más rápidos, y las marcas debemos adaptarnos a estos cambios si queremos sobrevivir. Si a lo anterior añadimos que ya nos están diciendo que una próxima crisis puede estar cerca, ¿qué hacemos?

 La buena noticia es que ante estos cambios, da igual el tamaño de la empresa; ya que las pequeñas y las grandes estamos en igualdad de posibilidades a la hora de enamorar y conquistar a los consumidores y ser las preferidas por ellos ante la difícil, cada vez más, encarnizada, competencia.

Y es que las marcas, además de ser notorias ante los consumidores, esto es, además de aparecer en su universo de posibilidades, somos conscientes de que necesitamos un posicionamiento claro que ilustre un territorio donde ellos sepan la diferencia de mi marca respecto a la competencia. Y donde además las marcas, desde la autenticidad de sus valores, sean capaces de evolucionar y acompañar en el viaje al consumidor: éste debe tener claro por qué me prefiere a mí respecto al resto. El consumidor tiene el protagonismo y el poder absoluto , y esto redunda en un beneficio común, ya que nos obliga a ser mejores y estar preparados para el futuro.

Las redes sociales han permitido que los consumidores estemos 100% informados y, por lo tanto, que hablemos entre nosotros y pongamos a cada marca en su sitio.

Por todo ello, las marcas debemos interactuar con los consumidores y entablar conversaciones nobles, ciertas y transformadoras para estar en el camino de su evolución y no perder el viaje de estos cambios que cada vez se dan con más rapidez.

Además, ya no solo serán suficientes notoriedad, posicionamiento, diferenciación y autenticidad para las marcas; ya que los consumidores, cada vez más, optaremos por las que claramente tomen partido por situaciones donde tengamos que decidir.

Entramos en una nueva época donde las marcas deberemos mojarnos y tendremos que decidir sobre lo que importa al consumidor; no será posible quedarnos en términos medios.

Nosotros, por ejemplo, llevamos implícito en nuestro ADN el compromiso con lo cercano y la innovación ,y estos pilares son precisamente el puntal de nuestra estrategia de competitividad en un mercado difícil donde el consumidor nos reconoce como auténticos y donde tomamos decisiones para intentar cambiar lo más cercano mediante esos valores: compramos solo cebada de Álava, empujamos la plantación de lúpulo cercano, implantamos nuestra fábrica…

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