'L'Eva i l'Eugeni', de Albert Pla

Se trata de una miniatura de cámara que sirve de réplica ideal cada vez que alguien desprecia al cantautor catalán como mero bufón escatológico e incendiario: aquí relata, en una mezcla rara y hermosa de arreglos de cuerda y terminología económica, el final de una relación amorosa un tanto egoísta

Carlos Benito
CARLOS BENITO

¿Canciones sobre economía? La idea puede sonar un poco chocante, pero en realidad no hace falta rebuscar mucho para toparse con letras vinculadas a ese tema. Aunque nunca alcanzará el protagonismo obsesivo del amor y el desamor, el dinero (y también, cómo no, su ausencia) siempre ha interesado, ha preocupado y ha inspirado a los artistas. El rock, por ejemplo, tiende a cierta esquizofrenia en el tratamiento de este asunto: incluso en la carrera de un mismo artista, es posible pendular desde un «money, that's what I want» hasta un «imagine no possessions», en una admirable muestra de eso que llaman evolución. Del mismo modo, en nuestra discoteca económica se codearán impúdicos alardes de codicia (de eso saben mucho algunas corrientes del hip hop) con compasivos retratos de las clases desfavorecidas y sus padecimientos (una inquietud lírica habitual en periodos históricos como la Gran Depresión o el thatcherismo).

Pero, para empezar esta serie, nos vamos a ir un poco por la tangente y vamos a hermanar la economía con el amor, que al fin y al cabo algo tendrán que ver. 'L'Eva i l'Eugeni' es un tema extraído del segundo álbum de Albert Pla, 'Aquí s'acaba el que es donava', publicado en 1990. Se trata de una miniatura de cámara que sirve de réplica ideal cada vez que alguien desprecia al cantautor catalán como mero bufón escatológico e incendiario: aquí relata, en una mezcla rara y hermosa de arreglos de cuerda y terminología económica, el final de una relación amorosa un tanto egoísta. Traducida al castellano, la letra viene a decir algo así: «Al final Eva y Eugeni lo han dejado. / Su inversión amorosa, /sentimentalmente ruinosa. / Al final Eva y Eugeni lo han dejado. / Este amor de besos falsos, / de caricias sin fondos, / de impagos escandalosos. / Al final Eva y Eugeni lo han dejado. / Era una inversión a lo loco, / pero al amor no lo indemnizan / ni subvenciones ni subsidios. / Despedidos y sin paro. / Al final Eva y Eugeni lo han dejado. / Se han pagado con calderilla, / pero no era una apuesta a plazo fijo, / ella quería un monopolio / y él quería más accionistas / y los dos, más ganancias a corto término. / Al final Eva y Eugeni lo han dejado. / En un banco de un jardín una noche / mientras vuelan las monedas, / se escucha cómo cantan las pelas, / quiebra una empresa obsoleta. / Por fin se han regalado algo, / ni facturas ni intereses: / un morreo de despedida. / Al final Eva y Eugeni lo han dejado. / Su historia nos recuerda / que el trabajo ensucia a los hombres, / que el amor es un oficio sin ganancias ni beneficios, / que el amor es más que un ocio, / que el amor es como un vicio. / ¡Un desastre de negocio! / Al final Eva y Eugeni lo han dejado».

 

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