Tapia dice que el Gobierno no teme por el arraigo de Euskaltel tras el asalto de Zegona

Arantxa Tapia, en la tribuna del Parlamento vasco. /Blanca Sáenz de Castillo
Arantxa Tapia, en la tribuna del Parlamento vasco. / Blanca Sáenz de Castillo

La consejera ha hablado con los responsables de la firma británica y descarta una intervención accionarial del Ejecutivo

Manu Alvarez
MANU ALVAREZBilbao

El Gobierno vasco está tranquilo en relación con el futuro de la compañía vasca de telecomunicaciones Euskaltel y en especial en torno a lo que tiene que ver con su arraigo en el País Vasco y el mantenimiento en esta comunidad autónoma de su centro de decisión. Un asunto que está de plena actualidad, tras el asalto que la firma británica Zegona quiere protagonizar para controlar la compañía. Un proceso que ya le ha llevado, de momento, a convertirse en el principal accionista de Euskaltel, con un 20% de las acciones en sus manos. Así lo ha indicado esta mañana en el Parlamento de Vitoria la consejera de Desarrollo Económico del Ejecutivo, Arantxa Tapia, que había sido interpelada sobre esta cuestión por EH Bildu.

La pregunta formulada por la formación abertzale iba más allá de recabar una opinión del Gobierno sobre lo que puede suceder, ya que cuestionaba también sobre la necesidad de que el gabinete de Iñigo Urkullu ponga ya en marcha el fondo de inversiones estratégicas que prometió en el inicio de la legislatura. Más aún, EH Bildu ha demandado una intervención decidida del Gobierno para que adquiera acciones de Euskaltel y refuerce con ello el rechazo a cualquier operación que ponga en peligro la presencia de la compañía en Euskadi. Tapia, sin embargo, lo ha rechazado de plano porque, ha aclarado, «no es necesario en estos momentos. Si vemos riesgo en algún momento podemos llegar a intervenir, pero ese riesgo no existe».

La consejera ha basado su planteamiento en dos pilares. El primero es el hecho de que los estatutos de Euskaltel recojan una disposición que exige el respaldo del 75% del accionariado a una deslocalización de su sede. No sólo de la sede social sino también del «centro de administración y dirección del negocio». Dicho de otra forma, con el 25% del capital se puede impedir que algo así suceda y la consejera cree que ese porcentaje está garantizado «en manos vascas». Así, se ha referido al 19,8% que posee Kutxabank tras su reguero de ventas de los últimos años y «las acciones que están en manos de EPSVs y otros inversores vascos». El segundo pilar, ha transmitido Arantxa Tapia, está centrado en las conversaciones que la propia consejera ha mantenido con los responsables de Zegona, desde que esta firma británica decidió tomar el control de Euskaltel. Unas conversaciones en las que los inversores han garantizado al parecer que no tienen intención alguna de plantear una deslocalización de la compañía y que tampoco pretenden imponer sus decisiones «sino desarrollar su estrategia de común acuerdo con otros accionistas». Tapia ha dado a entender en su intervención desde la tribuna del Parlamento que Zegona le ha convencido de que su operación no va a poner en peligro el futuro de la empresa vasca de telecomunicaciones.

El grupo británico ya ha aclarado que su objetivo es trasladar a Euskaltel una nueva estrategia de expansión en España, que utilizaría la marca Virgin fuera del País Vasco y trataría de ampliar su negocio de una forma más agresiva en comparación con lo que se ha hecho hasta ahora. Tampoco han ocultado que no tienen intención de permanecer mucho tiempo y que su objetivo es maximizar su inversión en unos años -el periodo habitual hasta este tipo de fondos es de un máximo de cinco años-, para vender a continuación sus acciones y obtener con ello una jugosa plusvalía.

Tapia, sin embargo, ha dado a entender que aunque el Gobierno está «tranquilo» con la situación actual lo estaría más «si existiese un inversor industrial» con vocación de permanencia a largo plazo. No ha ampliado este extremo, pero enlaza con los rumores que existen desde hace meses sobre la posibilidad de que Euskaltel protagonice algún acuerdo de integración con otro operador. Un papel en el que se han barajado los nombres de MasMovil y Orange.

Por su parte, el parlamentario de EH Bildu Iker Casanova, que había presentado la pregunta al Ejecutivo, ha mostrado sus dudas sobre la certeza de que ese 25% de acciones que evitarían una deslocalización pueda ser un elemento estable. «Kutxabank se está carcajeando en nuestra cara -ha señalado a ese respecto el parlamentario- porque mientras se dice que se cuenta con ellos para defender la empresa no dejan de vender acciones».