Con las cuotas a vueltas

Carolina Pérez Toledo
CAROLINA PÉREZ TOLEDOPresidenta de AED (Asociación de Empresarias y Directivas)

Está en plena actualidad de nuevo el debate sobre la cuotas tras el anuncio de la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, de obligar por ley  a que los consejos de administración de las grandes empresas sean paritarios (al menos un 40% de representantes de un género). Y se vuelve a plantear si las cuotas de género funcionan realmente o si, por el contrario, son un instrumento discriminatorio de la mujer y que va en contra de su propia valía.

Hay una corriente en contra de las cuotas, entre las que hay muchas mujeres también (no somos un todo monolítico con un pensamiento único). Esta corriente piensa que son un instrumento discriminatorio que va en contra de la propia valía, de lo que es la meritocracia. Es decir, que con el mero paso del tiempo, mujeres eficaces y talentosas podrán llegar sin traba alguna donde quieran y al puesto que merecen. Parece imposible que no podamos encontrar a mujeres lo suficientemente válidas para desempañar el 30% o 40% de la dirección de las empresas de este país, cuando la incorporación de las mujeres al mercado laboral es prácticamente plena.

Si bien el incremento de mujeres en los consejos de administración de las grandes empresas del IBEX 35 en el último año ha sido notorio, llegando ya a superar el 22%, la verdad es que aún estamos lejos del 30% recomendado por la CNMV para el 2020. Pero no hay que olvidar que estas grandes empresas sufren muchas presiones de sus 'stakeholders' para cumplir con las normas de buen gobierno y también, por ende, con la paridad efectiva en sus puestos directivos. En pocas palabras, se deben a sus inversores y poco a poco, pero sin pausa por la cuenta que les tiene, se están aplicando en cumplir.

Pero, ¿y qué pasa en nuestro entorno más inmediato? Si bien las tres compañías vascas del IBEX 35 salen bien paradas (Iberdrola, Siemens Gamesa y BBVA), en el resto de empresas de Euskadi, y ahora ya hablando de puestos de dirección, contamos sólo con un 21% de mujeres directivas, cuando en el Estado la media es de un 27%. Además, en Euskadi se eleva a un 32% el número de empresas con ninguna mujer directiva en sus cuadros frente a un 20% estatal*. Es cierto que nuestra realidad más industrial puede explicar algo tamaña diferencia, pero habría que estudiar en profundidad qué es lo que pasa en una sociedad considerada históricamente como matriarcal.

Yo creo que las empresas no se lo han pensando bien. ¿Cómo va a ser qué decidiendo las mujeres el 70% de las compras no las incluyan entre sus directivas?

Desde mi punto de vista, las cuotas son un medio, antipático pero válido y temporal, para conseguir que mujeres capaces y preparadas puedan acceder a puestos que de otra manera no alcanzarían. No podemos esperar los 70 años que estima la ONU que se tardará en alcanzar la paridad.

En todo caso, las cuotas son una herramienta de aceleración de un proceso en el que toda la socieđad esta conforme; por cuestiones de justicia y de productividad, no se puede perder la mitad del talento, y es también una herramienta temporal, que se utilizará mientras dure ese proceso de ajuste social.  Las mujeres no quieren llegar al poder mediante las cuotas, pero la sociedad sí debe utilizarlas para revertir el sistema que ha propiciado que no estén presentes y conseguir la igualđad real.

*Estudio Women in Business 2017, Grant Thorton

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