LO QUE NADAL NO SABÍA

El tenista no ha dudado en echar una mano a los afectados por las inundaciones de Mallorca

Nadal ayuda en las labores de limpieza tras las inundaciones de Mallorca./EFE
Nadal ayuda en las labores de limpieza tras las inundaciones de Mallorca. / EFE
JON URIARTE

Da igual lo que haga. Me refiero a usted mismo que lee estas líneas. Puede ser un ser perfecto, nacido para hacer felices a los demás. No importa. Siempre habrá alguien que le critique. A poder ser con frase gruesa acompañada de insultos. Es lo que hay. Ha sucedido con Rafael Nadal. Criticado por ayudar a las gentes de su tierra tras las devastadoras inundaciones. Y no han sido cuatro pelados que tenían el día torcido. Por desgracia los cretinos se reproducen como los hongos. Sobre todo por ese bosque propicio para esconderse llamado Internet. Pero Nadal, y su tío que ha salido en su defensa, debería saber o recordar que esto viene de viejo.

Cómo será la cosa que en nuestra tierra hay hasta un nombre para esa persona que lo critica todo. 'Martinkontra'. Dícese de ese ser, hombre o mujer, que si los demás dicen blanco él o ella dirá negro. Y si dicen negro ellos cambiarán a blanco. Por eso resulta imposible salir ileso tras una acción, sea la que sea, ante su áspera mirada. Es como si en lugar de sangre corriera vinagre por sus venas. Y del ácido. Era un personaje frecuente en los txokos y sociedades gastronómicas. Y en esos lugares, solo en esos, tenían su gracia. Porque te arreglaban una sobremesa tonta generando un debate sobre asuntos tan vitales para la humanidad como el tiempo que necesita freírse un huevo para que salga perfecto. O si antes llovía más que ahora en otoño. Además dará igual que estén en la mesa el mejor cocinero del mundo y el meteorólogo más documentado. El Martinkontra siempre les llevará la contraria. Pero, con todo, resultaba personaje llevadero. En cambio, el criticón anónimo es insoportable.

Recuerdo algunos casos que nos pueden ilustrar en este asunto. El primero, también era deportista, el de Joseba Etxeberria. Jugador del Athletic Club que decidió no cobrar en su última temporada. Dado que, por ley, debía al menos recibir el salario mínimo estipulado para un futbolista de su categoría, optó por donar ese dinero. Pues bien, he mantenido más de una discusión con gente, por llamarles algo, que consideraba que era lo menos que debía hacer tras «trincar» durante años un montón de dinero. Y que si lo hacía era por «postureo». La palabra aún no existía, pero el concepto era el mismo. Por supuesto, cuando les preguntabas si ellos harían lo mismo, sacaban pecho afirmando que sí. Acto seguido le animabas a trabajar un poco más y ceder esa parte del sueldo a un compañero y te llamaba de todo menos guapo. Total que, dijeras lo que dijeras, Etxebe era un famoso millonario que quería quedar bien. Curioso. Porque no hay muchos casos similares en la Historia. De hecho hubo deportistas de esta y otras disciplinas que se cabrearon con 'El Gallo' porque les dejaba en evidencia. En el caso de Nadal también hay algo de eso. No todos los famosos se han remangado para ayudar a su tierra. Lo que nos lleva a la gran pregunta. ¿Qué debería haber hecho?

Pregunten a esos criticones. Les dirán que no debería haber ido. Pero si hubiese sido así habrían afirmado lo contrario. «¡Qué vergüenza, tanto decir que es de Manacor y luego no aparece por Mallorca a ayudar!». No pongan cara de extrañeza. Recuerden ese jugador que recibe una oferta de otro club. El criticón dirá que si se va es un vendido. Pero si se queda, cambiarán el paso y dirán que es tonto por no irse. Y si un día no tiene una buena tarde soltará que se quedó porque era un inútil y aquí se le perdona todo. Tiene respuestas para cualquier panorama posible. Pasó, lo recuerdo muy bien, con Laporte cuando se quedó pese a un ofertón del equipo que dirigía Guardiola. Cuando un tiempo después aceptó otra oferta dejando un pastón para el club, volvió a cambiar el paso y aseguró que siempre vio en él a un mercenario. Ahora aplíquenlo a las causas solidarias. Hay famosos, algunos deportistas, que dedican parte de su tiempo y dinero a gente que lo necesita. No hace mucho saltaba a los medios el caso de otro jugador del Athletic. Pues ya hubo tontos de baba que lo criticaron. «¡Lo menos que puede hacer siendo quien es!», llegué a leer. Bueno eso y cosas peores. Por eso creo que Nadal no sabía lo que iba a pasar. O quizá sí y ya le da igual. Porque, hagas lo que hagas, siempre hay un imbécil que te pondrá a caldo y te dará lecciones sobre lo que tienes que hacer, decir o pensar. Mallorca saldrá de esta cuando el barro solo sea triste recuerdo. En cambio el lodazal de los necios no hay quien lo limpie. Ni usted ni yo, ni un millón de Nadales.

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