EL CORREO con Rahm en el Open de Francia

Más madera para el golf español

Mientras Fernázdez-Castaño practica con el putter, Rahm y otros jugadores bromean sobre la apuesta que promete brindar momentos estelares. / J.M. CORTIZAS

Rahm se apunta al reto de la cuchara de palo que recibe el peor español de cada torneo. Olazabal la estrenó ayer en París

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Si el sentido del humor se entiende como medidor psicológico que refleja un estado de ánimo, la artillería española presente en el Open de Francia está desbordante. Tanto que este miércoles, además de trabajar jugando el ProAm –a Jon Rahm le tocó en suerte un trío tan cordial como lento en el juego– o visitando los campos de prácticas, hubo tiempo para instaurar la que lleva camino de convertirse en una referencia de los torneos venideros. Porque el grueso de los jugadores patrios quiso darle salsilla a las a veces tediosas jornadas para al menos tener un aliciente simpático que les anime y casi hasta obligue a interactuar. Fue en el BMW PGA Championship de Wentworth donde quedó instaurada la cofradía de la cuchara de madera. Aunque con Pablo Larrazábal y Gonzalo Fernández-Castaño por el medio el tema puede ir derivando hacia el infinito –tochazo de normativa la que se traen entre manos, siempre con la sonrisa como recurso–, el concepto es básico. En cada torneo en el que jueguen al menos cuatro españoles –aunque también se ha adherido el chileno Aguilar–, el último clasificado recibirá una cuchara de madera que deberá colgar de su bolsa durante la totalidad del torneo siguiente que dispute.

En la cita inglesa inaugural se produjo el primer damnificado para jolgorio del resto. Fue Carlos Pigem. En Italia el mal fario apuntó hacia Pablo Larrazábal, porque se lesionó en la primera vuelta pero ello no le eximió de cumplir con el pacto, como hace estos días en París. Aunque en su caso quien hizo la compra no se lo pensó demasiado, o sí, y le encasquetó «un cucharón para servir la sopa», dice con sorna el barcelonés.

Olazabal. El hondarribitarra recibió con gran humor su cuchara de manos de Fernández-Castaño.
Olazabal. El hondarribitarra recibió con gran humor su cuchara de manos de Fernández-Castaño.

Así que con la llegada de la cita francesa y la masiva presencia española al reclamo del pastizal que reparten las Rolex Series y los puntos que multiplican por uno y medio para nóminas nada desdeñables como la Ryder Cup, había que completar la captación e incluir a los tres primeros espadas del golf español en la madeja. No hay deserciones. A Jon Rahm se lo explicaron mientras coincidía un nutrido grupo de jugadores, y a amigos, en el putting green. Era mediodía, el de Barrika soltaba y calentaba antes de entrar en el campo y Fernández-Castaño fue quien le puso el anzuelo y dejó sedal hasta que el vizcaíno tragó, de buen grado. Las risas hacían que el resto de jugadores en la superpoblada área de ensayos hasta dejaran sus rutinas para intentar saber lo que ocurría.

Rahm no tardó en proponer ideas para un reglamento más flexible que el cuerpo de Nadia Comaneci. Por ejemplo, que hubiera una exención de uso. Vamos que el que gane un torneo lo tenga como comodín para llegado el caso librarse de llevar la cuchara de marras colgando de la bolsa. «A ver qué te dicen los de TaylorMade, pero si te toca llevarla, macho, la llevas. Ya pondremos la publicidad en la cuchara», añaden casi al unísono Campillo y Larrazábal.

Quien la luce también desde ayer esJosé María Olazabal, tras su actuación de la semana anterior en Pulheim. Una ovación y más carcajadas como banda sonora de un «premio» que el hondarribitarra luce encantado, con sus iniciales y las de los otros dos portadores anteriores como recordatorio. Ah, y que nadie se haga líos. También se aprobó que irá prendida de un candado con combinación cuya contraseña sólo será revelada el domingo que concluya esa penitencia.

Compañeros casi inéditos para arrancar (13.00)

Comienza lo bueno, la competición. Los jugadores están ya encajonados a la espera de ir siendo llamados y presentados para enfrentarse al Le Golf National, un campo que va a complicar muchísimo la existencia al que le cueste ir recto. En cuanto uno se acerca al rough sin tratar llegan recuerdos selváticos, bolas perdidas, el caos. Jon Rahm parte este jueves a las 13.00 junto a Fitzpatrick y Hatton. Con el de Hallamshire coincidió en el tercer recorrido de uno de los torneos que puso en órbita al de Barrika. Fue hace un año en el Mundial de México donde acabó tercero a dos golpes de Dustin Johnson. Aquel día, elmorrosko anotó cinco birdies y un solitario bogey para una gran tarjeta con 67 golpes. Tras él saldrá el trío (13.10) García-Noren-Westwood. Cabrera jugará (13.20) con Olesen y Pieters y Adrián Otaegui, que vuelve aquí a optar al pase para The Open, saldrá a las 14.00 con Lagergren y Suri.