A Del Campo le llega la hora en el Mundial

Juan del Campo, en los Juegos de Pyeongchang el año pasado./AFp
Juan del Campo, en los Juegos de Pyeongchang el año pasado. / AFp

El esquiador vasco competirá desde hoy en el gigante y el eslalon de Suecia con la meta de pasar a la segunda manga tras haberlo logrado el mes pasado en una difícil prueba de Austria

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

El momento de Juan del Campo ha llegado. El esquiador bilbaíno, de 24 años, competirá desde hoy y durante el fin de semana en el gigante y el eslalon de los Mundiales de Are (Suecia), adonde se desplazó el lunes tras haber disputado varias pruebas de campeonatos del Mundo y de Europa, y en España. Tiene las pilas cargadas porque el pasado 29 de enero, en el slalon de Schladming (Austria), se convirtió en el primer español en tres décadas que se metía en una segunda manga de una prueba de Copa del Mundo. En la gran cita escandinava, su meta es repetirlo en las dos modalidades técnicas del esquí. «Schladming es una de las pruebas más duras del circuito y me demostré que puedo estar ahí», confesó el joven. «Pero hay que tener la cabeza fría».

Del Campo, que el año pasado participó en los Juegos de Invierno de Pyeongchang (Corea del Sur), figura retrasado en el ránking de puntos FIS de la modalidad del gigante, lo que en el Mundial de Suecia le obliga a pasar hoy una clasificatoria (10.00 horas) para competir en mañana en la final, situación en la que se encuentra otro componente del equipo español, Alex Puente, de Val d'Aran (Lleida). Del Campo confía superar ese trámite e intentar quedar mañana entre los treinta primeros de la primera manga (comenzará a las 14.15 horas). Ello le permitiría pasar a la segunda y jugárselo todo a una carta (17.45). «Si lo consigo, no me dejaré nada en la pista, haré la mejor bajada que sé», prometió ayer a EL CORREO.

En el eslalon, Del Campo alberga más esperanzas, ya que es su prueba. Al figurar más arriba en el ránking FIS puede entrar directamente en la final del domingo, lo mismo que su compañero el catalán Quim Salarich. No sería el caso de Alex Puente, que tendría que superar otra vez una clasificatoria (sábado a las 10.00). El domingo (primera manga a las 11.00), Del Campo sueña no sólo con pasar el corte de los treinta mejores, sino, quién sabe, hacer un buen papel en la segunda bajada (a las 14.30), aprovechando que los últimos salen ahí los primeros. «Está lloviendo, hace calor y la nieve no está muy dura. Salir de los primeros me daría una ventaja», explicó Del Campo.

En su furgoneta

Antes de desplazarse a Are, el bilbaíno ha competido en Croacia, Austria, Italia, Suiza y España, viajando de una competición a otra con su furgoneta. En 35 días ha recorrido ocho mil kilómetros, y en los huecos entre prueba y prueba ha entrenado en Italia. A comienzos de este mes descansó unas jornadas, y esta semana marchó a Are, donde le llega la hora en el Mundial.

Del Campo se planta en Suecia después de haber conseguido un hito en el esquí estatal: ningún competidor español había pasado a una segunda manga de una prueba de la Copa del Mundo desde que Luis Fernández Ochoa lo logró en 1986, hace 33 años, en un eslalon disputado en la estación de Heavenly Valley (Estados Unidos).

Pero el pasado 29 de enero, en el slalon de Schladming, Del Campo volvió a repetirlo. Acabó su primera bajada a 3.13 segundos del mejor tiempo, el austriaco Marcel Hirscher, figura mundial. Esa marcha le dio el puesto 30 y por eso fue el primero en salir después. Le faltó poco al bilbaíno para errar en la tercera puerta, pero recuperó la trazada y terminó la carrera en el puesto 24, a 13.98 segundos de Hirscher. Este último hizo saltar las alarmas ayer en el Mundial de Are al anular una rueda de prensa por un resfriado.

 

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