Selección

Wembley marca la carrera de Aspas

Iago Aspas se besa el escudo tras marcar su primer gol con España./Diario Sur
Iago Aspas se besa el escudo tras marcar su primer gol con España. / Diario Sur

El gallego se hizo fuerte tras debutar con gol en 2016 ante los ingleses, en el último partido con España de Iñigo Martínez, que vuelve a la selección con su tercer seleccionador

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Londres

Es el templo del fútbol europeo, pero para Iago Aspas Wembley supone un punto de inflexión en su carrera. Un 10 de noviembre recibía por primera vez la llamada de la selección española de manera inesperada, por la baja de Diego Costa... como ha sucedido ahora. Julen Lopetegui le reclutó al descanso, con 2-0 en contra tras quizá los peores 45 minutos de la etapa del vasco y su actuación no pudo ser más decisiva. No sólo se estrenó como goleador en el estadio inglés, sino que cambió la cara a un equipo que acabó empatando en la prolongación por medio de Isco. En el vuelo de vuelta contaba que se había llevado en la maleta toda la ropa por si no volvía, pero Lopetegui quedó prendido con Aspas, que ya no volvería a faltar en las listas para jugar «en varias posiciones, de banda o como '9'», marcando goles y dando asistencias.

«Entré por la lesión de un compañero, que nunca es agradable, pero gracias a eso puede que hoy esté aquí. El entrenador tuvo la oportunidad de verme y el gran trabajo que ha hecho mi equipo me ha dado la oportunidad de seguir viniendo todo este tiempo y estar en la lista para el Mundial», aclaró el máximo goleador nacional la pasada campaña al llegar a Rusia, donde marcó en el último amistoso ante Túnez y frente a Marruecos para que España fuese primera de grupo. En los octavos de final le tocó fallar el penalti decisivo. Lloró y lamentó su mala suerte... como hizo Luis Enrique una tarde de junio en 1994 contra Italia en Boston, su primer recuerdo mundialista.

Curiosamente, el asturiano es ahora su seleccionador, que no le llamó en un primer momento pero que lo ha vuelto a reclutar junto a sus amigos Rodrigo Moreno, con el que coincidió en el Celta, y Álvaro Morata, al que llamó cuando no fue citado para el torneo en Rusia. «No es que hablemos de compañeros, hablamos de amigos, de personas. Les conozco de antes y tengo muy buena relación con los otros delanteros». En el vestuario es apreciado por su tono guasón y su sinceridad sin dobleces. Aspas reconoce ser «muy impulsivo». «A veces me peleo hasta conmigo mismo en un partido», si bien ahora «tiene un poco más de pausa y experiencia» gracias a la «estabilidad en mi vida». Eso sí, mantiene su orgullo «de ser de pueblo». «Ahí es donde vivo bien con mi gente». Recuerda de niño en Moaña «bajar a la calle y tirar al portal del vecino». «Luego le echaban la bronca a mi madre. Y buscábamos al que tuviera el mejor balón, claro. Luego se colgaban los balones y tenías que saltar a una finca para recuperarlos. Ese era el fútbol de los que somos de pueblo». Ahora vuelve a Inglaterra, donde no triunfó en las filas del Liverpool: «Tuve que pegar dos pasos atrás para volver a subir». Y a Wembley, donde hizo acopio de material para sus más cercanos por si no volvía más. «¡Me llevo siempre de todo! Las camisetas siempre me las guardo. Las reparto entre los amigos, la familia... Son recuerdos que quedan para toda la vida».

Iñigo cierra el círculo en Wembley

Aquel día también jugó, y como titular, Iñigo Martínez, que después no volvería a ser citado por Lopetegui, con el que fue campeón de Europa sub-21 en Israel, y que ahora, con el recién estrenado Luis Enrique, regresa al último estadio en el que lució la camiseta de La Roja. Un partido complicado, que España arrancó con tres centrales y sufrió mucho ante un equipo inglés que jugó muy bien al contragolpe. Fue uno de los más criticados, algo que siempre asume con naturalidad y espíritu constructivo. «Siempre hay que analizar si has fallado y corregirlo. Soy exigente e intento aprender de los errores», decía aquellos días.

Dier discute con Herrera ante la presencia de Iñigo Martínez
Dier discute con Herrera ante la presencia de Iñigo Martínez

El defensa, que pese a participar en muchas concentraciones desde hace cinco años sólo ha disputado cuatro encuentros como internacional, ha vivido muchos cambios desde entonces: ha sido padre y ha fichado por el Athletic, algo que en San Sebastián consideraron una traición para un futbolista vizcaíno, del mismo pequeño pueblo (Ondarroa) que Kepa Arrizabalaga, que nada más llegar a Bilbao mostró su orgullo rojiblanco de cuando era niño. La llamada del nuevo seleccionador supone un espaldarazo para el central, que puede presumir de haber contado para los tres últimos seleccionadores, ya que fue Vicente del Bosque el que le hizo debutar en 2013 ante Ecuador. «Entrar en la mejor selección del mundo suele ser complicado. Ahora tengo otra oportunidad y espero aprovecharla», desea.

La convocatoria fue una sorpresa incluso para él, ya que debido a una lesión en pretemporada no ha jugado un partido oficial desde el 12 de mayo. Debido a esa inactividad parece poco probable que repita titularidad con un técnico que recomendó su fichaje para el Barcelona, donde estuvo cerca de llegar el pasado verano ya con Ernesto Valverde. Al defensa vizcaíno, según explicó en Radio Marca, le agradan los métodos del técnico y también sus normas, que considera «fundamentales» para la convivencia de un grupo. «Nos pide que nada más perder la pelota salgamos a morder a por ella para generar errores en campo rival. Hay muchos cambios, pero el estilo no. Ahora tenemos que trabajar para cambiar y que las cosas vayan mejor», desea, sabiendo que el hueco dejado por jugadores como Andrés Iniesta, David Silva o Gerard Piqué son difíciles de llenar. «Viene gente muy buena y no hay que preocuparse», vaticina.

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