River-Boca

La Policía cree que entre 400 y 500 ultras «especialmente violentos» estarán en la final de la Libertadores

Hinchas de Boca Juniors. / Foto: Javier Caamaño (Efe) | Vïdeo: Atlas

La Policía, que confía en poder controlar a los 'barras', considera el momento más conflictivo la celebración nocturna

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La Policía Nacional no se había hecho ilusiones. Sabía que una nutrida representación de los hinchas «más violentos» de River Plate y de Boca Juniors iba a lograr llegar a Madrid a pesar de los filtros y los controles. Al final, según las estimaciones de los servicios de Información, el domingo en Madrid habrá entre 200 y 300 'barras' por cada uno de los de los dos equipos que disputarán el título de la Copa Libertadores.

Un número que las fuerzas de seguridad consideran «preocupante», aunque no es mucho mayor al de hinchas radicales que pueden darse cita en una final de una competición europea, si bien -y a diferencia de lo que ocurre con los partidos continentales- la Policía no conoce demasiado el modus operandi de estas peñas ultras, aunque tampoco los radicales saben de las tácticas de la policía española ni conocen el terreno.

Al final, según revelaron este viernes fuentes del operativo, sólo 6.000 de las 80.000 entradas del Bernabéu se han vendido en Argentina a los dos clubes. Un porcentaje «muy pequeño» que hará «sin duda más difícil» el control de las dos hinchadas. La gran mayoría de los tickets para el partido se ha despacho 'on line', lo que implica que los poseedores de esas entradas (que no serán nominales) no llegarán a la ciudad dentro de 'comitivas oficiales' y controladas. Además, los expertos de Extranjería y de Información han detectado vuelos a capitales europeas y a otras ciudades españolas (con escala en ciudades europeas o incluso marroquíes) para evitar los controles en el aeropuerto de Barajas, donde los filtros 'anti barras' son «extremos» y ya han dado sus frutos con la deportación de al menos dos líderes violentos.

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Así las cosas, delegado de Gobierno en Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes, tras la última reunión de coordinación del dispositivo de seguridad montado contrarreloj en poco más de una semana, anunció este viernes que finalmente la Policía Nacional movilizará sobre el terreno el domingo 2.054 funcionarios para el evento, de ellos la mitad procedentes de fuera de Madrid. El grueso de esta operación CABA (acrónimo de Ciudad Autónoma de Buenos Aires) correrá a cargo de 28 grupos de las Unidades de Intervención de la Policía (UIP, antidisturbios), que destinará a la protección de la final más de 1.300 funcionarios, a los que se sumarán unidades de Caballería, Subsuelo, servicios de Información, Seguridad Ciudadana, Tedax, Unidades Caninas o medios aéreos.

El Real Madrid, por su parte, ha contratado a cerca de 1.700 vigilantes de seguridad privados para el Santiago Bernabéu. Emergencias ha movilizado a un centenar de efectivos, mientras que la Policía Municipal destinará a varios cientos de agentes en labores de control del tráfico en una jornada que se presenta especialmente complicada, dado que desde primera hora del domingo se van a cortar algunas de las principales arterias de la capital, entre ellas el Paseo de la Castellana, donde se ubica el estadio del Real Madrid y las 'fan zones' de las dos aficiones.

Uno de los puntos neurálgicos del operativo va a ser el aeropuerto de Barajas, donde la Policía ha diseñado un plan para la devolución inmediata en frontera de los 'barras'

Tres anillos

Con un nivel de alerta antiterrorista que se mantiene en 4 sobre 5 (riesgo probable de atentado), Interior también ha prohibido durante la jornada la circulación de vehículos de más de 3.500 kilos y activará los tres anillos de seguridad (el más exterior para cribar las pertenencias de las personas que se acerquen al estadio), que ya se mostraron efectivos en el clásico Real Madrid-Barcelona de noviembre de 2015, solo días después de los atentados en París. El del domingo superará ampliamente aquel dispositivo de seguridad que, hasta ahora, había sido uno de los mayores de la historia de España con 1.100 policías nacionales, 1.400 vigilantes privados de seguridad y 122 policías municipales.

La mayor preocupación de Interior se centra ahora en las celebraciones del vencedor del partido ya llegada la noche y sin posibilidad de controlar ni el consumo de alcohol ni a los hinchas que compraron por libre sus entradas. De hecho, la Delegación del Gobierno este viernes modificó su idea inicial de que los seguidores de River celebraran en Cibeles y los de Boca en Neptuno, a apenas a 350 metros. Al final, los de River deberán ir a la Puerta del Sol, y los de Boca a la Plaza de Colón, a casi dos kilómetros de distancia.

Un despliegue de 650.000 euros de dinero público

La celebración de la final de la Libertadores ha vuelto a reabrir el debate del empleo de dinero y medios públicos para eventos deportivos de clubes privados. El Gobierno, principal promotor, junto al presidente de la FEF, Luis Rubiales, de que el partido se jugara en España, exhibió este viernes sus cifras para justificar un despliegue, cuya factura todavía no se sabe quién pagará.

Según el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes, sólo el coste de la operación CABA para la Policía Nacional supondrá unos 650.000 euros, unas estimaciones «a la baja», según muchos expertos del cuerpo. Frente a estas cifras, el Ejecutivo arguye que el evento dejará en la ciudad unos ingresos directos de 42 millones de euros y otros 50 millones «inducidos» por la marca España y la marca Madrid. Rodríguez Uribes insistió en que el partido ha hecho crecer la ocupación hostelera en la capital entre un 8 y un 10%.

 

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