Pablo Orbaiz: «Jugar en Tercera es una de las cosas que más me ha llenado»

Pablo Orbaiz posa para EL CORREO esta semana en la Plaza Navarra de Huesca./Verónica Lacasa
Pablo Orbaiz posa para EL CORREO esta semana en la Plaza Navarra de Huesca. / Verónica Lacasa

El exrojiblanco resalta que disfrutó más en los últimos años de su carrera y dice que en el Huesca su objetivo es aprender al lado de un cuerpo técnico «que sabe tanto» de fútbol

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Pablo Orbaiz (Pamplona, cumple 40 años en febrero) se estrena en los banquillos de Primera como asistente de Leo Franco. El lunes estará en San Mamés. «Me tomo algunas horas libres para desconectar, pero podría estar trabajando todo el día. Si te comprometes a hacer algo, tienes que hacerlo» explica en la Plaza Navarra, el escenario de las celebraciones del Huesca. «Jugar en Tercera es una de las cosas que más me ha llenado», dice cuando evoca su carrera y piensa en las dos últimas temporadas que jugó, en el Valle de Egüés.

- ¿Cómo aterriza en el Huesca?

- En el curso de entrenadores del pasado año coincido con Leo Franco, al que no conocía. Cuando se hace con el Huesca, me llama y me propone acompañarle como asistente. El segundo es Eduardo Basigalup, lo que pasa es que él ve los partidos desde la grada y yo estoy en el campo.

- ¿Cómo se vive en el banquillo?

- Ya había estado en el equipo de mi pueblo, el Valle de Egües (en infantiles y Tercera de ayudante) y en categorías inferiores de Osasuna. Aprendo mucho. Es como hacer un máster. Intento aprender todo lo que puedo. Me encargo de hacer los vídeos de individualidades de los rivales y luego lo que se necesita.

- ¿Qué Huesca veremos en San Mames?

- Un equipo muy intenso, muy junto y que cuando tiene el balón intenta llegar a la portería contraria.

- Leo Franco llega al banquillo sin ninguna experiencia en el puesto en el fútbol profesional. Usted tampoco la tiene. ¿Ha detectado dudas?

- Me he abstraído del ambiente. El resto del equipo técnico tiene una trayectoria muy larga, en Valencia, Boca Juniors, Zaragoza, Mallorca, Inter... Son gente muy preparada y con muchos recursos. Es un lujo trabajar y aprender de ellos. Son libros abiertos, gente que constantemente está enseñando. Leo es una persona muy inteligente, que mete muchísimas horas trabajando y aprende día a día.

- ¿Hace el papel de 'poli bueno' con los jugadores?

- No pretendo representar ningún papel. Simplemente trato de ser honesto, de ser discreto, estar en el sitio que me debo y no asumir ningún protagonismo que no me corresponde.

- ¿Qué entrenador de los que ha tenido le sirve de referencia?

- Me sirven todos. Ahora comprendes algunos de sus comportamientos. Valverde es una referencia. Le tengo aprecio. Me siento identificado con su manera de llevar los grupos y tratar a las personas. Mendilibar es alguien muy honesto y sabio. El poco tiempo que estuve con Bielsa aprendí también. De Caparrós me quedo con que intenta transmitir mucha energía y esa viveza y picardía que a veces hace falta en el juego.

- ¿Va a ser primer entrenador?

- No ambiciono ser entrenador a toda costa. Ahora mi objetivo es aprender de toda esta gente que sabe tanto e ir creando mi propia idea.

- ¿El jugador es más individualista hoy que cuando empezó?

- Nosotros hemos sido educados en que si alguien nos decía que chocáramos con la pared, lo hacíamos. Hoy al jugador hay que convencerle y argumentarle el por qué. Eso requiere que el entrenador esté más preparado. El jugador demanda más conocimiento.

LA FICHA

El DNI.
Pamplona. Cumple 40 años en febrero.
Sus equipos.
Cantera de Osasuna, Osasuna (1997-2000), Athletic (2000-11, fichado por 2,1 millones de euros), Olympiacos de Grecia (2011-12), Rubin Kazan de Rusia (2012-13) y Valle de Egüés (2013-16).
En el Athletic.
318 partidos, 13 goles.
Títulos.
Campeón del mundo sub'20 con España en Nigeria'99, 1 Liga y 1 Copa en Grecia.

El jefe del vestuario

- Se le veía como el capo del vestuario del Athletic.

- No lo era. Simplemente mi carácter era serio. Serio a nivel profesional porque luego en mi vida privada no me consideró una persona muy seria. Simplemente intentaba ser un buen profesional. La exigencia que tenía conmigo mismo la demandaba en los demás. Todo el mundo debe sumar.

- ¿Cuál es su mejor momento en el Athletic?

- La etapa de Valverde (2003-05). Creo que jugué bien. Luego sufrí tantas lesiones que tuve muchos altibajos. Y, personalmente, cuando más feliz he sido en los últimos años de mi carrera. Estaba más hecho, valoraba más las cosas y he sabido disfrutar más. Era de los que sufría, estaba nervioso y no dormía bien si no hacía las cosas bien. Imagino que le pasará a mucha gente. Eso lo supe llevar mejor en los últimos años. Y creo que eso se notó en mi rendimiento.

- Es decir, sentía más presión en el Athletic de la que percibía en el Olympiacos griego o en el Rubion Kazan ruso.

- Sí. Los primeros años te sientes presionado y en muchos momentos acongojado por lo que pasa si no lo haces bien. Pero con el tiempo te das cuenta de que hay que llevarlo de manera más natural.

- ¿Qué se le perdió a alguien con su trayectoria en el equipo de su pueblo, el Valle de Egüés, en el que jugó dos años y medio?

- En ese momento era una válvula de escape y de hacer deporte. Es el equipo de mi vida, de mi pueblo, mi padre está de presidente... Es un club que uno siente. Me sentía bien, estaba en forma, los jugadores eran mis amigos. Ha sido una de las etapas más felices de mi vida. Jugar en Tercera es una de las cosas que más me ha llenado, que me ha hecho ver una realidad diferente a la que me ha tocado vivir. Jugar con gente que viene de trabajar, que deja el entrenamiento porque entra en el turno de la fábrica de automóviles.... Es algo único. Si algo tuviera que repetir, sería eso. Lo hacía de corazón y lo dejé a los dos años y medio porque me llamó Osasuna para entrenar.

- ¿Qué es lo que más le gustaría al Orbaiz entrenador del Orbaiz jugador?

- Supongo que la pasión. Estoy en Huesca y he jugado en Tercera porque tengo pasión por lo que hago.

- ¿Y en qué le pediría que mejorara?

- En que no se presione tanto, que sepa disfrutar de los momentos buenos y relativizar los malos. Futbolísticamente y personalmente he madurado más tarde y me he dado cuenta de las cosas más tarde.

- ¿Le gustaría que su amigo Llorente volviera al Athletic?

- Si el club lo considera oportuno y él también, yo sería feliz. Fernando es una excelente persona y un gran profesional, pero no deseo forzar la situación de nadie ni incomodar a nadie.

«Me fui por la edad y porque había mejores»

- ¿Le dejó alguna herida su salida del Athletic en 2011?

- No. Para nada. Lo pensé entonces y lo siguo pensando ahora, mi salida fue la de un jugador que tiene una edad y en su puesto hay jugadores mejores. Hablo de Iturraspe, que claramente era mejor que yo. Y por detrás venía Ruiz de Galarreta que era un jugador que merece la pena apostar por él.

- ¿Y verse entrenando aparte con los descartados de Bielsa?

- Cada maestrillo tiene su librillo. Sabía que esas situaciones se habían dado, se daban y se darán. Realmente, no tengo ninguna queja de nadie, ni de Marcelo ni del club. El Athletic, de hecho, fue muy honesto conmigo, se portó bien conmigo, me facilitó en todo momento las cosas... Y a partir de ahí es asumir una realidad.

- Se le reprochó al club que se le despidió de una manea muy fría. ¿Lo sintió, lo hablaron?

- Todo el mundo sueña con tener una despedida maravillosa y con muchas luces, pero el fútbol es como es. Uno no lo elige. Mi momento fue así. Creo que por mi carácter yo también me sentía cómodo así. El club me ha dado muchísimo más de lo que le he dado y me considero muy bien tratado. Internamente me dio una despedida fenomenal, con una buena relación con todos y entiendo que es ley de vida. No tengo ninguna pega. Al revés. Incluso se acordaron de mí para la despedida de San Mamés. Y salí al campo sin merecerlo. Sé la historia del club y no creo que sea una persona al nivel de Julen Guerrero, de Dani... Fue un honor, una preciosidad. Fue un momento de los que te marcan de por vida. No tengo derecho a quejarme de nada.

- ¿Cómo podría evitar el Athletic el goteo de salidas de jugadores importantes?

- Bendito problema. Eso significa que se sacan jugadores, que los aprecian por ahí y pagan muchísimo por ellos. Cuando sales del Athletic te das cuenta de la categoría de la institución, de la grandeza del club... Retener jugadores es complicado. Con el maná de las televisiones, el dinero parece que ha dejado de tener valor. El que tenga una solución que la dé.

- Si le llama el Athletic para entrenar en la cantera Lezama, ¿qué contesta?

- No me lo planteo, sinceramente. Mi objetivo es el corto plazo. No me quiero meter la presión que me metía como jugador. Mi objetivo es aprender, estar satisfecho de mi trabajo y mirar a corto plazo. Aspiro a ser lo mejor que pueda ser. No compito contra nadie.