Pickford y el balón parado alimentan el sueño inglés

Pickford y el balón parado alimentan el sueño inglés

Los goles de Maguire y Alli tumban a Suecia y meten a los 'tres leones' en semifinales

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

La última vez que Inglaterra jugó una semifinal del Mundial todavía existía la Unión Soviética, Alemania se andaba unificando y La Roja era Chile, y no España, que acostumbrada a estrellarse una y otra vez en los mundiales sólo tenía ese minoritario apelativo de la Furia del que echar mano. En aquella Inglaterra jugaba Gary Lineker, ese coleccionista de aforismos que al caer eliminado acuño quizá el más famoso: «El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania».

El bueno de Lineker se retractó hace unos días en su propia cuenta de Twitter después de que Corea del Sur se deshiciera de Alemania. «El fútbol es un juego simple. Veintidós hombres persiguen un balón 90 minutos y, al final, los alemanes ya no siempre ganan. La versión anterior está limitada a la historia», escribía el pasado día 27.

0 Suecia

Olsen; Krafth (Jansson, m.89), Lindelof, Granqvist, Augustinsson; Claeson, Larsson, Ekdal, Forsberg (Olsson, m.66); Berg, Toivonen (Guidetti, m. 66).

2 Inglaterra

Pickford; Walker, Stones, Maguire; Henderson (Dier, min. 84); Trippier, Lingard, Dele Alli (Delph, m. 76), Young; Sterling (Rashford, m. 91), Kane.

Árbitro
Bjorn Kuipers (HOL). Amonestó a Larsson, Guidetti y Maguire.
Goles
0-1: min. 30, Maguire. 0-2: min. 59, Dele Alli.

Pues bien: Inglaterra ya está en semifinales otra vez. Y sin Alemania, Brasil, Argentina ni España en frente. Es junto a Francia la única campeona mundial que queda viva. Y este sábado se clasificó por méritos propios, noqueando a Suecia mucho más de lo que pueda decir el marcador para reivindicarse como aspirante a su segundo título. Del primero hace poco más de medio siglo, y al fin los Pross tienen la oportunidad de volver a hacer honor a su nombre.

Inglaterra tiene una cuadrilla de jóvenes que parecen haber jugador juntos toda la vida. Las conexiones entre Sterling, Trippier y Kane son demoledoras para cualquier defensa, y cuando no resultan suficiente siempre está su dominio del balón parado, mérito del trabajo obsesivo de Gareth Southgate, el poder de sus centrales cuando avanzan hacia el área rival y el guante que Trippier tiene el lugar de bota. Con esta conexión comenzaron los Pross a poner en apuros a Suecia en unos primeros minutos que amenazaban cierto tedio, con el espíritu de España amenazando con apoderarse de Inglaterra. Los mundiales, incluso uno tan loco como este, siempre se reservan algún partido aburrido y este podía serlo, pero al final los ingleses supieron exorcizar el demonio de la posesión intrascendente.

Lo hicieron cuando un disparo de Claesson les hizo despertar a los doce minutos. Pisar la cola al dragón fue una mala idea. Kane contestó con un disparo lejano para poner la primera novedad del día: The Hurrikane chutaba a puerta y se iba lejos. Toda una noticia en un tipo que sumaba seis tantos en tres partidos. Sterling y Young también se desperezaron y el partido dejaba de ser aquel deambular somnoliento que se barruntaba para transformarse en pesadilla sueca.

En cuanto se animó a triangular, Inglaterra se hizo con el control en la línea de tres cuartos, y los suecos sólo tuvieron como recurso echar mano de otro deporte nacional: el balonmano, cerrados en una defensa 11-0 mientras los de Sterling se perdían entre circulaciones estériles.

¿La solución? Kieran Trippier, que con capacidad de pase y desborde se lanzó a buscar la espalda a la defensa y poner a prueba a Olsen. Era la primera, a los 23 minutos. A la segunda Trippier optó por centrar y el balón se fue a córner. Y a la tercera, en ese mismo córner, Maguire marcó. Si no se podía romper el muro sueco en juego, había que hacerlo a balón parado. Media hora e Inglaterra ya mandaba en el marcador.

Sterling también quería su pedazo de gloria y acometió tres veces para ampliar la renta: una que le rebañó Lindelof, otra que en claro fuera de juego marró al pararse antes incluso de que lo señalara el VAR y una tercera en la que Olsen se sacó una mano providencial cuando estaba ya driblado. Por si alguien no lo tenía claro, Sterling tendrá el talento, pero el gol es cosa de Kane.

Así se llegó al descanso, con una clara sensación de que los ingleses tenían la semifinal en la mano, por mucho que el segundo tiempo arrancara con un paradón de Pickford a remate de Berg. Y es que esta Inglaterra tiene hasta portero; una de las grandes fallas de los Pross en los últimos tiempos. Pero fue sólo un amago. A punto de llegar a la hora de partido Trippier devolvía la lucidez al fútbol y centraba a Lingard para que pusiera el segundo en la cabeza de Dele Alli. Y se acabó el partido, porque la inmediata reacción de unos encorajinados suecos la desbarató Pickford con un paradón a bocajarro cuando Claesson casi celebraba ya el 1-2. Porque los suecos las tuvieron. Hasta tres. Pero Peter Shilton ta tiene al fin heredero y el omnifresente Pickford desesperó a los vikingos, que incluso se pudieron llevar un tercero si Sterleing hubiera llegado a un nuevo remate con los ingleses de nuevo muy seguros de sí mismos.

Ese filósofo que es Gary Winston Lineker ya adelantó en primicia hace unos días que la historia ha cambiado. Pero no queda tan claro si es lineal o cíclica. Porque el fútbol es ahora un deporte que nació en Inglaterra y en el que a veces, incluso, ganan los ingleses. Cuando hace 22 años Inglaterra acogió la Eurocopa y se puso de moda aquella cancioncilla de 'Football's Coming Home' su selección, la de Southgate, se quedó fuera, también por penaltis y también ante Alemania. Por fin los Pross pueden desquitarse. Los ingleses quieren volver a ser los mejores. Como hace un siglo. Como en los tiempos de Charlton.

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