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Costa acaba con el debate del '9'

Costa acaba con el debate del '9'

El delantero rescata a España tras encajar dos goles psicológicos y ya lleva 8 goles en los últimos 8 encuentros

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENSochi Enviado especial

El balón rodó y todo lo sucedido en las 72 horas más locas de la selección española se olvidaron. Se volvió a hablar de fútbol y todas las miradas, inicialmente y antes del error de David de Gea, se centraban en Diego Costa. Nacionalizado en la era Del Bosque afronta su segunda Copa del Mundo, después de que en la primera sufriese: la afición brasileña le maltrató constantemente con insultos y, además, apenas completó nada destacable. Forzó el penalti que marcó Alonso ante Holanda, en un estreno horrible de La Roja. Vicente del Bosque se olvidó de él en Francia pero Julen Lopetegui le rescató nada más llegar. Para él, no había duda: Costa debía ser el titular. Por mucho que hubiera voces que insistían con el discurso de que no mezclaba. Lo fue cuando era la referencia del Chelsea y también cuando regresó a Madrid y cogió la forma.

Desde enero hasta mayo lo suyo no fue el festival de goles esperado, pero Julen no dudó. Era el titular. Y Hierro, como había avisado, mantuvo el plan. Su partidazo, con un repertorio de '9' puro, reactivaron a España y evitaron que cayera en Sochi. Sus dos goles, que rescataron a la selección cuando estaba 'groggy' tras sendos golpes psicológicos, llegaron ante Pepe, su archienemigo y nacido también en Brasil. Sus batallas hace años en los derbis fueron constantes, rayando el límite de la agresividad y siendo a veces incluso escatológicas. En 2014, en un duelo copero previo al Mundial, el central intentó que una flema de su nariz impactara en el 'guerrero' del Atlético.

Morriña de los derbis

Estando en Londres reconoció que echaba de menos aquellos duelos capitalinos, «duros pero con lealtad» en los que había «insultos y patadas». Quizá por eso se le notó muy enchufado desde el inicio ante el defensa del Besiktas. Se lo comió. Después de encajar España el 1-0 por un penalti algo torpón de Nacho, sabía que el equipo necesitaba más aún de él: descargas, desmarques y asociarse sin frenar el juego sobre todo con el marcador en contra. En una bola larga de Isco hizo un control de espaldas que se le fue largo pero generó el primero disparo de su equipo.

Hierro, sin chaqueta por el calor, le animaba. Le preocupaban más los repliegues de su defensa que a veces perdía el sitio. Sobre todo tras los córners, en los que los portugueses pudieron sentenciar pero Cristiano no estuvo rápido para combinar con Guedes. Y ahí cuando España tenía miedo, revivió a la selección con un gol que se inventó de la nada. En un pelotazo de Busquets encontró un tesoro. Saltó con Pepe, chocó y después, con espacio, gambeteó en el balcón del área esperando por un compañero que no apareció. Entonces, armó un derechazo junto al poste. Un gol que cambió la cara a España, que tras el disparo al larguero de Isco se creció.

Pepe no podía con él y a veces perdía el sitio. Diego se gustó con el tiki-taka, en una acción en la que un disparo de Iniesta se fue lamiendo el poste, y mantuvo su brega habitual, bajando, ofreciéndose y hasta robando una bola en el suelo perdida por Isco. Antes de que De Gea cometiera su grosero error en el 2-1, Pepe le atizó una patada por detrás y a unos 15 centrímetros por encima de donde el luso podía tocar la pelota.

Goles de '9'

En el descanso animó a su amigo De Gea. «En fútbol pasa cualquier cosa, mira yo, ayer era malo y hoy... Somos una familia. De Gea es un porterazo, sabemos de su calidad. Una familia es apoyarse siempre», dijo al término del choque. Y luego le salvó marcando otra vez el empate en una acción de estrategia que, se supone, era del libreto de Lopetegui. Balón al segundo palo, Busquets la prolonga al área pequeña de cabeza y entrando desde atrás, antes que su oponente, golpeo a la red. Volvió a gritar el punta de Lagarto, que lleva 9 goles en 21 partidos con España. Su tanto volvió a activar a España, que esta vez además aprovechó el golpe de adrenalina otorgada por Costa con otro tanto. Lo logró de modo espectacular Nacho y España volvió a respirar. Estaba por delante en el marcador y en esas situaciones, con espacios, es cuando el '19' demuestra que se sabe buscar la vida. Rozó el tercero en una buena acción entre Silva y Alba, que llegó la línea de fondo para asistir al corazón del área pero le pegó de primeras con la izquierda cogiendo la bola un efecto hacia fuera inesperado.

Se fue dejando el puesto a su amigo Aspas, el chico del filial cuando pasó por Vigo en su aprendizaje hacia el éxito. Costa podrá presumir que es, tras Roberto López Ufarte ante Honduras en 1982, el segundo nacido en España que marca en una Copa del Mundo. Su partido fue gigante. Es verdad que quizá España no es la mejor para su estilo pero cerca del área, aunque a veces esté demasiado solo, cualquier selección querría tenerlo. Seguro que Lopetegui sonrió al ver su partidazo. Sus goles (lleva ocho en sus últimos 8 encuentros de titular) calmarán el debate, pero aunque no hubiese marcado, fue el mejor de España. Y quizá del partido, por mucho que Cristiano hiciera un triplete con un golpe franco que evitó el primer triunfo de la era Hierro.

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