Primera División

El 'idioma Barça' ya no se estudia en La Masía

Tres canteranos del Barcelona llegaron a copar el podio del Balón de Oro./AFP
Tres canteranos del Barcelona llegaron a copar el podio del Balón de Oro. / AFP

La salida de Iniesta y la política de fichajes del club rompen definitivamente con el modelo de cantera que triunfó con Guardiola

MIGUEL OLMEDA

Hubo un tiempo en el que francés se impartía en todas las escuelas, después el inglés se convirtió en indispensable para optar a cualquier trabajo, y ahora hay quien indica en el currículum que habla chino y alemán para no parecer desfasado.

Ocurre con el fútbol lo mismo que con los idiomas: funciona al ritmo de las modas. El Mundial de Brasil trajo de vuelta las defensas de tres centrales y Simeone recuperó para la causa el noventero 4-4-2, pero la tendencia por excelencia en lo que va de siglo XXI está asociada al Barcelona de Pep Guardiola.

Con un modelo basado en la posesión de balón y la presión alta, ejecutado con una precisión autómata, el conjunto azulgrana dominó el panorama durante cerca de un lustro. Entre 2008 y 2012, el Barça ganó tres Ligas, dos Copas del Rey, dos Champions League, dos Supercopas de Europa, tres Supercopas de España y dos Mundiales de Clubes. Uno podría perderse entre tanto trofeo.

El éxito del sistema –que también triunfó en la selección española de Luis Aragonés y Vicente del Bosque– llevó a equipos de todo el mundo a intentar implementarlo con más o menos acierto. Pocos entendieron, como sí hizo Alemania, que el quid estaba en trabajar desde la base.

El Barcelona de Guardiola jugaba de carrerilla porque prácticamente todos los jugadores hablaban un mismo idioma con la pelota. Era el archiconocido 'ADN Barça', estudiado en La Masía desde benjamines hasta el filial, y que surtía al primer equipo de piezas hasta el punto de generar excedentes de primer nivel.

Xavi e Iniesta eran los referentes de aquel equipo. Dos canteranos consagrados ya, que a las órdenes de Guardiola explotaron sus virtudes sin límite. Entre ambos movían los partidos al antojo del Barcelona. Abrían defensas con pases miliétricos tras desgastarlas trasladando el balón de un lado a otro si era menester, y aguantaban el esférico con soporíferas posesiones horizontales cuando lo que tocaba era, precisamente, dormir el juego.

La Masía les proporcionaba los complementos ideales. Sergio Busquets apareció sin hacer ruido para convertirse en el mejor mediocentro del planeta y Pedro salió de Tercera División para inventarse desmarques al espacio e hincharse a marcar goles. Thiago Alcantara asomó la cabeza, igual que Martín Montoya, y Gerard Piqué primero y Cesc Fábregas después regresaron de su Erasus inglés con un 'B2 en Premier' que añadirle a su lengua materna, el 'idioma Barça'.

Pasaron los años y aquel equipo inolvidable se fue descomponiendo. Guardiola salió quemado, Fábregas añoraba las Islas y voló con José Mourinho al Chelsea, donde le acompañó Pedro un año después, Thiago se fue al Bayern de la mano del propio Guardiola... Y el Barcelona no ha vuelto a ser el mismo.

La directiva ha buscado mantener la esencia sin éxito, muchas veces dando palos de ciego. El malogrado Tito Vilanova, Luis Enrique y Ernesto Valverde, cada uno con sus matices, también han intentado preservar ese fútbol, pero el problema estaba, y sigue estando, en casa.

La Masía no proporciona al primer equipo futbolistas que llenen el vacío de los que ya se fueron. Con la salida de Xavi en 2015 y la de Iniesta este mismo verano, además, se fueron los dos catedráticos de la lengua. Queda Busquets, demasiado ocupado en defender huérfano la explanada que le dejan sus compañeros como para orquestar el juego.

De Rakitic a De Jong

Tampoco en los despachos del Camp Nou dirigen el rumbo en la dirección correcta. En vez de potenciar la cantera, fichan jugadores con experiencia para que el filial juegue a toda costa en Segunda, muchas veces incluso frenando la progresión de juveniles que han crecido entre las paredes de La Masía.

Para el primer equipo, la tónica es idéntica. Previendo la marcha de Xavi, se fichó a Rakitic y con la de Iniesta, llegaron Coutinho y Arthur. Grandísimos futbolistas, pero muy diferentes a sus predecesores. Hablan otra lengua sobre el campo.

Este verano, la Dirección Deportiva ha puesto sus ojos en Adrien Rabiot y Frenkie de Jong, francés y holandés. El primero, jugando en el PSG que domina sin oposición la Ligue 1 gala, 'apenas' promedió la temporada pasada 66 pases por partido, casi la mitad que Xavi en algunos cursos como azulgrana.

De Jong juega en el Ajax, otro club que ya no se rige, como el Barcelona, por los cánones de Johan Cruyff. Piden 40 millones por un mediocentro que en su única temporada en el primer equipo ha jugado 16 partidos, la mayoría de central. Y en La Masía, mientras, esperan sentados.

 

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