«Es el momento de confirmarme»

«Es el momento de confirmarme»

Con la 'crono' que sube a San Luca, Mikel Landa inicia hoy el Giro en el grupo de favoritos junto a Dumoulin, Roglic, Nibali, Simon Yates y López

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Sabe que a Mikel Landa la desgracia suele buscarle la espalda. Por eso, Eusebio Unzué, director de Arroyo, Delgado, Induráin y ahora de Landa, cruza los dedos. Ahuyenta el infortunio en Bolonia, punto de partida de este Giro. «Sólo pido que la mala suerte respete a Mikel», ruega. Casi se queja: «Esa sucesión de caídas nos ha privado de ver lo mejor de él». El mánager del Movistar se siente al volante de una baza ganadora. Ya se ha visto muchas veces en un asiento así. Ganó el Giro dos veces con Induráin y hoy, en la edición que arranca con un prólogo en Bolonia, busca el tercero con Landa. No lo esconde.

No teme a los otros favoritos, Dumoulin, Simon Yates, Roglic, Nibali y 'Supermán' López. Sólo mira de reojo al enemigo invisible, al maleficio que persigue a su líder como una sombra resbaladiza. «Nunca había visto tan bien a Mikel como ahora», anima. Landa, a su lado, sonríe. Le preguntan si se atreve a considerarse el favorito de esta edición. «Yo sólo no». Se siente uno de ellos. «Es el momento de confirmarme, de dar un paso más», se conjura. Quiere pasar de aspirante, como cuando fue tercero en la edición de 2015, a número uno, el dorsal, por cierto, que lleva en este Giro. ¿Un guiño del destino? Lo porta en lugar de Valverde, ausente por lesión, por una de esas caídas como las que han frenado al alavés. «Me hace ilusión tener el '1'. Espero que me dé suerte», pide.

La edición 102 del Giro sale desde Bolonia, la Italia roja y combativa, con una etapa cronometrada de apenas 8,2 kilómetros, pero que incluye la subida a la basílica de San Luca. Allí, en 1956, un dorsal de la otra Italia, la fascista, se hizo héroe. Fiorenzo Magni, el tercero en aquel duelo eterno entre Coppi y Bartali, subió la cuesta con una clavícula partida, con una cuerda anudada al manillar y sostenida con los dientes, apretados para guiar la bicicleta y contener el dolor. A San Luca se llega por una galería porticada. Los peregrinos pueden subir a resguardo de la lluvia y el viento. Bella Italia. Así es Bolonia, la ciudad de los soportales. Bien protegida. Buen lugar para que Landa, a cubierto, inicie el asalto al Giro.

«Vengo con confianza»

«Es una carrera a la que le tengo mucho cariño. Y vengo con confianza», declara. «Hay menos estrés que en el Tour. Y tiene etapas de montaña que no se ven en el Tour». Maratones en los Alpes y los Dolomitas. Su hábitat. Mientras el alavés habla, su compañero Richard Carapaz, cuarto en la pasada edición, le mira. Se pone a su servicio. «Estoy aquí para apoyar a Mikel. Yo ya tendré mi oportunidad en el futuro». Debate zanjado. Landa es el as del Movistar. En 2015, cuando nadie se fijaba en él, acabó tercero tras Contador y Aru. En la meta de Sestriere, aquella tarde en la que su director, Martinelli, le mandó parar pese a haber dejado atrás a Contador en La Finestre, lloró y dejó una sentencia que resumió aquel Giro: «Ha ganado el mejor (el madrileño) y no el más fuerte (él)».

Quiere darle la vuelta a esa frase y ocupar el lugar del 'mejor'. El número uno que luce. La Finestre es su inspiración. Allí pudo con Contador, y en ese puerto, hace un año, Froome enterró a Simon Yates a más de 80 kilómetros de la meta. Fue el mejor día de ciclismo del año. Landa tomó nota. Esas gestas le fascinan. Por ellas es ciclista. Hoy, como la mayor parte de los favoritos, saldrá de los primeros en la contrarreloj inicial. Parece que luego va a llover. Y mejor no tentar a la suerte.

Los protagonistas

Mikel Landa (Movistar)
Tercero en 2015 y rey de la montaña en 2017. Viene de ganar en la Coppi-Bartali.
Tom Dumoulin (Sunweb)
Ganador del Giro en 2017 y segundo en 2018. Apenas se ha dejado ver este año.
Simon Yates (Mitchelton)
En la pasada edición, cuando era líder, se hundió ante Froome. Luego ganó la Vuelta.
Primoz Roglic (Lotto-Jumbo)
Esta temporada gana cada vuelta a la que va. Buen contrarrelojista, resiste cuesta arriba.
Vincenzo Nibali (Bahrain)
Vencedor de las tres grandes vueltas, es el más veterano, con 34 años. Correrá al ataque.
Miguel Ángel López (Astana)
Tercero en el último Giro, es un gran escalador. Izagirre y Bilbao son sus gregarios.