Las 'zestalaris' toman los frontones en México

Varias de las participantes en el torneo posando en la sede principal, el Frontón México. /FRONTONMEXICO.COM
Varias de las participantes en el torneo posando en la sede principal, el Frontón México. / FRONTONMEXICO.COM

El jai alai es un deporte con una gran tradición en el país de América Latina, en el que se ha celebrado el primer torneo femenino con la presencia de 11 mujeres de tres países diferentes

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Originario de Euskadi, el jai alai o cesta punta es el juego de pelota más rápido del mundo, en el que la bola puede llegar a alcanzar hasta los 300 kilómetros por hora. Un deporte que llegó a ser olímpico en 1900, en París, pero ya antes se practicaba en algunas partes del mundo, sobre todo en el País Vasco y en Francia. Poco después dio el salto, más allá del Atlántico. A Estados Unidos llegó en 1904 con la Exposición Universal celebrada en Saint Louis. Dos décadas después se construyó el primer frontón en Miami, cuando ya estaba en pie el 'Eder Jai', el primer recinto de pelota vasca en Ciudad de México.

Un deporte de gran tradición vetado hasta hace no mucho a las mujeres. En Euskadi la primera puntista fue la eibarresa María Unzueta, que llegó a ser tentada por los empresarios de la época para pasarse a profesional, pero nunca le permitieron dar el salto. A los 26 años lo dejó, hace más de un siglo, en 1904. Varias décadas más tarde Izaro Arbe, de Markina, fue la única chica que se atrevía a practicarlo. Reconoce que se sentía «sola» en un deporte tan masculino, y se propuso hacer algo para cambiarlo.

En 2016 creó Xistera, una asociación de todas las escuelas de esta modalidad para tratar de impulsar la cesta punta en el campo aficionado en uno de sus momentos más delicados, incidiendo como no podía ser de otra manera en la promoción de las mujeres. Consiguió atraer a muchas niñas, pero también se unieron chicas que en su día lo habían probado pero no habían tenido la oportunidad de disputar partido alguno. La pasada temporada inauguraron un circuito femenino. En la actualidad son medio centenar de mujeres en Euskadi.

En Estados Unidos hace algunas semanas saltó a la luz el debut profesionalde la norteamericana Becky Smith, en el frontón Calder Jai Alai de Florida. Lo hizo a sus 54 años, después de haber vivido rodeada de este deporte durante toda su vida, ya que su madre trabajó en un frontón de Miami. Se hace llamar 'La Primera', al ser oficialmente la que ha abierto una vía en este deporte a nivel femenino y profesional. También hay varias jugadoras de cesta punta en Cataluña y Francia, pero a otro nivel.

Precisamente algunas de estas últimas participaron recientemente en una cita histórica en México, en la celebración del primer torneo íntegramente femenino, el 'Women's Jai Alai Tour'. Un país en el que sobre todo durante la década de los 70 la cesta punta tuvo un gran éxito, con pelotaris referencias mundiales como Samuel Inclán. A este evento nunca visto acudieron un total de 11 'zestalaris': siete locales, dos francesas y otras dos catalanas, Elisenda Pérez y Mariona Cañís. Esta última se llevó el triunfo formando pareja con la delantera mexicana Dora Luz 'Doris' Galindo, una de las principales artífices de todo el proyecto y del empuje de la cesta punta femenina en su país natal. «Lo que más me gusta de este deporte es todo, desde el sonido de la pelota golpeando en las paredes, hasta la velocidad, los encestes y las posturas», afirma desde el otro lado del charco a EL CORREO.

"Hace años invité muchas veces a amigas y a mis hermanas a practicarlo pero el ambiente de hombres y las pocas oportunidades llegaron a frustrarlas"

A esta abogada especialista en Comercio Internacional y Aduanas le pasó algo muy similar a lo que vivió Izaro Arbe en Bizkaia. Galindo empezó con 15 años en el Club Britania en Puebla, con su querido maestro Juan Manuel Cabrera 'El Pis', en un frontón pequeño, de 46 metros, «ideal para aprender». A finales de los 90 ella era la única chica que golpeaba la pelota fuertemente con su cesta. «Invité muchas veces a mis amigas y a mis hermanas, pero el ambiente de hombres y las pocas oportunidades para entrar a jugar llegaron a frustrar muchas veces a las chicas y desertaban». Pese a todo siguió practicando su gran afición, hasta que hace tres años conoció a su compatriota Casandra López. «La primera chica con verdadera pasión como yo».

Doris Galindo (izq.) junto a Casandra López.
Doris Galindo (izq.) junto a Casandra López. / FACEBOOK 'LAS ZESTALARIS'

Las dos juntas se propusieron un reto, tratar de llevar a los frontones al mayor número de mujeres. «Hemos logrado contagiar a unas ocho niñas que juegan en el frontón Mundet, en el Inclán y en el Britania». Algo que hace apenas unos pocos años era impensable. "Están demostrando mucha afición, pero sobre todo mucha habilidad como cestapuntitas, como es el caso de Lucy Esponda, de 13 años, Fer Ballesteros, de 12, Tania Mayorga de 15, y Fer López de 16. Y también tenemos a varias de 4 años con mucho entusiasmo por la cesta".

Todo ese ímpetu y ese trabajo les llevó a sacar adelante un torneo que diera más luz sobre las jugadoras, que les otorgara el protagonismo que ya merecían. "Yo tomé esa decisión porque era mi responsabilidad y porque amor el jai alai. Estamos en este mundo para dejar algo bueno, es nuestra misión como seres humanos, y yo encuentro en este deporte un gran motivo para servir y realizarme", afirma Doris Galindo.

"Yo no tuve el apoyo de otras mujeres, fue una lucha constante, perseverar y querer jugar en un deporte hasta el momento cerrado para los hombres"

"La vida me puso en este momento histórico, en poder impulsar la apertura de los espacios a las mujeres y a las niñas pelotaris. Yo no tuve el apoyo de otras mujeres, fue una lucha constante, perseverar y superar la frustración de querer jugar un deporte hasta el momento cerrado para los hombres", afirma. Por eso ahora está orgullosa de que para todas las que tomaron parte en el primer 'Women's Jai Alai Tour' "ya existe un futuro mejor". "Tienen la experiencia de haber competido con otras mujeres y de poder llevar la semilla a otras más".

Una competición que se celebró del 9 al 16 de junio en cinco frontones, uno de Puebla, el Club Britania, y en cuatro de Ciudad de Mexico:el Inclán, el Club Mundet, el Club España y el Frontón México. Este último fue la sede principal, uno de los recintos de pelota vasca más destacados del mundo, y también escenario emblemático en el ámbito deportivo y cultural de la capital mexicana. Un lugar con mucha historia que permaneció cerrado durante dos décadas por un conflicto laboral (de 1996 a 2017), y que volvió a abrir sus puertas albergando constantes partidos y torneos de jai alai. Hasta entonces, en sus 90 años de historia, nunca había acogido ninguna competición femenina, hasta este 2019, con pelotaris de tres nacionalidades distintas.

Se disputó en dos categorías, juvenil y 'premiere', con chicas de entre 13 y 44 años, con Elizabeth Lascurain como jueza, la única colegiada mexicana de cesta punta en dicho país. "La palabra que describe perfectamente el ambiente que se vivió es sororidad", asegura. Un término que la Real Academia de la Lengua Española define como "amistad o afecto entre mujeres", o como "relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento". "Eso fue exactamente lo que vivimos. Hermandad, comprensión y alegría, encontrarnos con otras que comprendían perfectamente lo que habíamos sentido. Fue el espacio ideal y mucha gente vino a vernos, ya sea por curiosidad o por apoyo a la causa. Tenemos muchos amigos pelotaris que acudieron con sus esposas, con sus hijas, con amigas o con otras chicas, para que pudieran ver que el jai alai no es un juego exclusivo de hombres".

Haciendo historia

La propia Doris Galindo junto a la catalana Mariona Cañís se llevó esta primera edición (25-24), en una final muy reñida ante su amiga Casandra López y Elizenda Pérez, ambas mexicanas. "Fue un partido muy cerrado en el que cualquiera de las dos parejas pudo haber ganado. Las cuatro disfrutamos mucho y compartimos los mismos nervios y la emoción de estar jugando por primera vez en la historia del Palacio de la Pelota. La verdadera victoria fue haber logrado celebrar el tour completo, con partidos magníficos. Ganó el jai alai. Ganamos todas y además ganamos grandes amigas".

Las participantes en el torneo posando tras la celebración del mismo.
Las participantes en el torneo posando tras la celebración del mismo. / INSTAGRAM

Personalmente Galindo se ha marcado como objetivo "seguir jugando y subiendo mi nivel", pero pondrá más fuerzas si cabe en que la historia de la cesta punta femenina siga progresando dentro y fuera de México. "Quiero que cada año se siga celebrando este Tour y que podamos hacerlo en otros países. Me gustaría que esto sea el impulso para generar escuelas y espacios donde las niñas pequeñas puedan empezar y las que ya estamos podamos seguir ensayando y compitiendo". En ese sentido, su aspiración es que este ímpetu sirva para que el jai alai en general "renazca con más fuerza". "Quiero que este hermoso deporte que parece estar en agonía y al borde de la desaparición encuentre en las chicas esa bocanada de aire que le hace falta para volver a ser muy famoso. Mantenerlo vivo. Ese es mi pequeño granito de arena".