La sargento mexicana que no deja de sumar oros con su raqueta

Paula Longoria concentrada antes de golpear la pelota en la final individual. /REUTERS
Paula Longoria concentrada antes de golpear la pelota en la final individual. / REUTERS

Paola Longoria, tricampeona de los Juegos Panamericanos, es una de las mejores jugadoras de raquetbol del mundo

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Pone orden en las calles pero también en la pista. La mexicana Paola Longoria puede presumir a sus 30 años de ser sargento del ejército de su país. Forma parte del grupo de atletas que posee este cuerpo de seguridad, haciendo gala de una bandera que además defiende como nadie en las pistas. Y es que esta misma semana se ha proclamado tricampeona de los Juegos Panamericanos, torneo que corona a los mejores de toda América y en el que ya sabe lo que es colgarse ocho oros, ganando de nuevo tanto la final individual como la de dobles femeninos.

Ella es la reina indiscutible del raquetbol, un deporte similar al squash, reconocido por el Comité Olímpico Internacional, que se juega en una cancha totalmente cerrada, con suelo de madera, y con una raqueta de cabeza ancha y puño corto, con la que se golpea una pelota mediana de goma.

Se juega por distintos países del mundo, también en Europa, pero sobre todo tiene especial tirón en Estados Unidos y en Sudamérica, como es el caso de México. Allí Longoria fue la primera en obtener el primer puesto en el ranking del Women's Professional Racquetball Organization. A los Panamericanos en Lima se presentaba con seis oros, los logrados en Toronto en 2015 y en Guadalajara en 2011, y lo que ha hecho no es más que agrandar su leyenda. «Es una motivación poder contribuir con datos históricos para México», reconoció tras firmar sus últimas dos victorias, que se unen a los títulos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 2006 y 2010, a los tres campeonatos mundiales y al Premio Nacional del Deporte con el que fue galardonada hace casi una década.

Arriba, Paola junto a su compañera de equipo Samantha Solas, con la que se llevó el oro en parejas. Abajo, celebrando una de las medallas y uno de sus tantos conseguidos en los partidos. / EFE Y REUTERS

Además de todo ello en su palmarés también figura otro dato destacado, y es que consiguió sumar a lo largo de tres años y medio un total de 150 partidos sin conocer la derrota, saliendo triunfal de 37 torneos en los que participó de forma consecutiva. «Nunca me imaginé el poder lograr todo esto. Llevo ya diez años en la cima de la clasificación y esto no hace más que motivarme para seguir, para continuar dejando el listón muy alto».

Ciencias Políticas

Inconformista por naturaleza, después de haber logrado con éxito su objetivo en Lima, ahora tiene otro más, el de sumar ni más ni menos que 100 títulos en el circuito profesional LPRT (Ladies Professional Racquetball Tour). Tras ello no quiere pensar todavía en su retirada, sino en seguir mejorando y en mantenerse por más tiempo al más alto nivel, pese al esfuerzo que conlleva el compaginar sus entrenamientos y partidos con el desempeño de sus funciones en el cuerpo de seguridad.

Antes de dedicarse al raquetbol ella también probó la natación, la gimnasia e incluso el fútbol, siendo animadora de conjuntos deportivos. Lejos del deporte, posee una carrera en Ciencias Políticas y una maestría en gestión política, pero lo suyo, de momento, es la raqueta. «Por ahora es mi principal motivación, seguir dando medallas a México», afirmó hace unos meses a un diario de su país.