Bádminton

El regreso triunfal de Clara Azurmendi

Clara Azurmendi, en un partido./Archivo
Clara Azurmendi, en un partido. / Archivo

La jugadora donostiarra vuelve a la elite con su victoria en Cardiff tras la lesión sufrida la temporada pasada

MACARENA TEJADA

La operación de rodilla a la que Clara Azurmendi se sometió el pasado mes de marzo ha quedado totalmente superada. No queda ni rastro de la lesión que sufrió la jugadora vasca, de 20 años, la temporada pasada, tal y como demostró el fin de semana con su actuación en Cardiff (Gales). Tres meses después de volver a la competición -retomó los campeonatos en septiembre-, la donostiarra acaba de proclamarse campeona del Victor Wels International. Este ha sido «el primer torneo al que he llegado sintiéndome con plena seguridad y recuperada al cien por cien. Haberlo ganado, además, me ha dado ese plus de confianza que tanto necesitaba para afrontar el resto de torneos como un punto y aparte de la lesión. Después de dejar atrás el problema en la rodilla, tengo mucha ambición y ganas de darlo todo», comenta orgullosa desde Madrid, donde compagina -«como puedo»- sus entrenamientos en el Centro de Alto Rendimiento Joaquín Blume con la carrera de Fisioterapia.

Para la donostiarra, la victoria en Gales ha sido un punto de inflexión. Reconoce que necesitaba olvidarse de todo lo acontecido meses atrás y recuperar las buenas sensaciones para poder «ir a por todas». Y así lo hizo. Regresó por la puerta grande a la elite del bádminton y afirma que ha vuelto para quedarse. Claro ejemplo de ello fue su juego en semifinales -donde se deshizo de la galesa Jordan Hart por 21-17 y 21-10, que contaba con el apoyo de su afición-, y en la final. Con gran concentración y sangre fría, Azurmendi batió a Gayle Mahulette, de Países Bajos. Remontó debido a que su rival anotó el primer set por 12-21. Así, dominó con claridad los dos últimos parciales, 21-6 y 21-12. «Estoy muy contenta con lo que he hecho en Cardiff, no puedo imaginarme un desenlace mejor», señala.

Pese a haberse llevado el dragón de Cardiff a casa, Azurmendi asegura que «al principio no estaba del todo convencida de cómo iba a ir el torneo. Es decir, de cómo iba a reaccionar mi cuerpo. Tenía una impresión extraña porque quería que por fin todo saliera bien, sin problemas físicos. Al final, las sensaciones fueron de menos a más y mi juego también fue muy bueno. Fui creciendo desde el principio hasta el final del torneo. Solo puedo decir que estoy muy feliz con el resultado que conseguí».

En cualquier caso, la donostiarra declara que le costó «un poco» soltarse en los primeros partidos de Gales porque «llevaba mucho tiempo sin competir. Es normal que al principio no estés como antes, tenía que volver a hacerme a este tipo de desafíos. Ya ni me acordaba de los nervios previos al partido. Había cosas que se me habían olvidado», ríe. «Poco a poco, cuando vi que todo iba bien, me relajé por completo y demostré que todavía estoy ahí con fuerzas para competir», añade.

Este ha sido el primer torneo que Azurmendi ha conquistado en lo que va de año, y el tercero de su carrera a nivel absoluto -los otros dos fueron en Rumanía en 2016 y en Bulgaria en 2017-.

Retos de futuro por definir

Azurmendi nunca se hubiera imaginado en esta situación cuando empezó a practicar bádminton en el colegio Marianistas de San Sebastián, ahora llamado Summa Aldapeta. «Mi hermano mayor jugaba a este deporte en el cole y le gustaba mucho. Viéndole a él, a mí me entró el gusanillo de probar. Me apunté como extraescolar aunque también practicaba baloncesto. Llegó un momento en el que me coincidían ambos entrenamientos y tuve que decidir». Y se decantó por el bádminton. ¿Por qué? «No me lo preguntes porque no sabría responder, pero aquí sigo», dice a carcajadas.

Azurmendi reside en Madrid desde los 14 años. Decidió que su pasión era el bádminton y cada día lucha por conseguir su sueño, estar en lo más arriba de este deporte. ¿Pero cuáles son los retos de futuro que tiene en mente la donostiarra? «Todavía no están muy definidos. Tengo una charla pendiente con mis entrenadores para volver a poner torneos en mi calendario, porque no sabíamos cómo iba a ir en Cardiff y dejamos esta asignatura pendiente para la vuelta. También tenemos que hablar de los objetivos de cara al nuevo año y la próxima temporada. Necesitamos volver a poner las competiciones en su sitio ahora que he visto que estoy bien. Por tanto, aún no tengo muy claro en qué metas me centraré», explica.

 

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