Badaiotz, un año del mundial de sokatira

«En sokatira somos referentes a nivel mundial y aquí casi nadie nos conoce»

Las tiradoras posan orgullosas con sus reconocimentos./Igor Aizpuru
Las tiradoras posan orgullosas con sus reconocimentos. / Igor Aizpuru

El equipo vasco relata cómo es su día a día tras conseguir una plata y dos bronces en el mundial de 2018 celebrado en China

Olatz Hernández
OLATZ HERNÁNDEZ

Seis oros mundiales, seis subcampeonatos y cuatro medallas de bronce representando a la selección vasca. El palmarés del Club de Sokatira Badaiotz quita el aliento. Las tiradoras alavesas han conseguido cada uno de esos títulos con esfuerzo y sudor, ganando terreno palmo a palmo, tirando fuerte. No solo de la cuerda. «La mayoría de las compañeras son madres, trabajan… y compaginarlo con la sokatira es complicado», explica la tiradora Ruth Linaza.

Las últimas medallas, una plata y dos bronces conseguidas en el mundial de China, no han cambiado mucho su vida deportiva. «Los materiales y los desplazamientos los paga el equipo. También el alquiler de las instalaciones donde entrenamos. Las subvenciones cada vez son más difíciles de conseguir», destacan. Lo que sí han notado es un mayor impacto mediático, con mayor visibilidad en los medios, que «es algo que se agradece».

En los últimos años ha habido un ligero repunte en el número de equipos de sokatira que hay en Euskadi. «Ahora somos seis o siete, pero en Navarra hay muchos equipos que compiten a nivel escolar», apunta Linaza. La sokatira sigue siendo, con todo, un deporte minoritario, que se practica principalmente en los pueblos pequeños. Al menos en Euskadi. «Nos invitaron a grabar una película en Taiwán y organizaron una competición entre 70 equipos».

Deporte profesional en Taiwán

En el extranjero, la sokatira es un deporte profesional y se paga como tal: «Les pagan los materiales, tienen los mejores entrenadores…». En Taiwán, todos paraban en la calle a las integrantes del Badaiotz: «Nos conocían, somos referentes a nivel mundial y aquí casi nadie sabe quiénes somos», reconoce Linaza.

Mientras, en Euskadi, este club de sokatira lucha por seguir en el circuito profesional cada temporada. «Somos unas diez y ocho tiran, por lo que andamos un poco justas. Para tener un equipo completo harían falta doce tiradoras». Pero con esfuerzo y tesón han probado que se puede llegar muy lejos. ¿Su secreto? «La unión del equipo, el compromiso, la ayuda de nuestro entrenador, el trabajo duro y la cabezonería», ríe Linaza.

Ahora están inmersas en una competición de herri kirolak organizada por la Federación alavesa, en la que tomarán parte diferentes pueblos. «Habrá equipos mixtos, lo que puede servir para impulsar la presencia de las mujeres en este tipo de deportes. Suelen ser algo más reticentes a la hora de apuntarse».